Asturias: Fin de régimen

Por Luis Arias

El hecho cierto es que esta noche del 22 de mayo de 2011 será recordada como aquélla en que se cayó el feudo socialista (de siglas) en Gijón; como aquélla en que a Gabino de Lorenzo se le cayeron encima las hemerotecas y sus planes de soterrar, como aquélla en la que el PSOE en el ámbito autonómico, tras tantos años de arecismo, con el «caso Riopdere» encima, cosechó sus peores resultados; como aquélla en que Cascos regresó triunfante a su Arcadia tras encontrarse con muchos escollos, entre ellos los de muchos compañeros de partido a los que él dejó como herederos tras la ruptura con Marqués.

En todo caso, si hay un triunfador en Asturias es Cascos, al que todos sus adversarios atacaron con fuerza como el gran enemigo a batir. Y, en lo que respecta a los perdedores, el PSOE tendrá que refundarse. Ya no existe aquel PSOE de Maese Villa, ya se fue el arecismo. Toca refundación, un partido que se llama de izquierdas no puede ser el factor de aislamiento de Asturias, no puede tener un discurso sumiso ante los agravios que sufre Asturias por parte del Gobierno de su mismo partido; no puede tampoco provocar a la ciudadanía con actitudes como las del señor Marroquín y compañía. Perdido el régimen, le queda concebir un proyecto para Asturias muy ajeno a lo que vino siendo en los últimos años. Cierto es que Javier Fernández no es responsable de los errores del arecismo; no lo es menos que, a la hora de configurar su candidatura, situó en puestos de privilegio a personas como Migoya y doña Mercedes Álvarez, con lo que perdió una gran oportunidad de desmarcarse…

Fin de régimen, digo, al tiempo que regresa triunfante Cascos. Oportunidad tendrá, tras los pactos que necesita, de demostrar la viabilidad de su proyecto. En todo caso, se convirtió en el detonante para un fin de régimen, el del bipartidismo, que en esta tierra estaba ya agotado y agotándose.

Se inicia una nueva era política en Asturias en la que parecen estar comprometidas personas que no son profesionales de la política. Lo que toca es saludarla y darle el margen de confianza que es del caso, sin perder de vista que llega en el momento mismo en el que en todo el país hay un clamor en contra de una casta política parasitaria que nos arruina.

No deja de ser paradójico que un político tan veterano inicie una nueva etapa en la que se ponen de manifiesto, entre otras cosas, las consecuencias de tantos problemas que se cerraron en falso en la transición.

Cascos llega cuando la casta política, en la percepción ciudadana, es más el problema que la solución. Le toca convencernos, con hechos, de lo contrario. Bien es verdad que en la campaña fue el único político que pronunció discursos que iban más allá de las consignas y los topicazos. Pero a partir de ahora también tendrá que hacer política, para todos, especialmente para aquellos que lo votaron como un castigo a unas políticas que sólo eran de izquierdas en las siglas.

Y, por otro lado, no quiero dejar de manifestar mi alegría por el fin de más de un régimen local en Asturias, y no me refiero sólo a las ciudades más importantes, sino también a pequeños municipios donde el caciquismo convirtió en irrespirable la vida pública.

Fin de régimen, fin de bipartidismo.

Categoría: Opinión Comentarios(1) mayo 2011

1 Respuesta a “Asturias: Fin de régimen”

  1. xosé Says:

    Las elecciones no las perdió Javier Fdz sino Areces, que vistas las imágenes tampoco parecía muy consternado. No sé cuál será el grado de responsabilidad de Fdz a la hora de hacer una lista con muchos de los responsables del mayor escándalo (que se sepa) de las administraciones públicas en Asturias, pero claro está que esa fue la estocada final. Siendo como soy un ciudadano de izquierdas, tampoco deja de ser sorprendente que la gran mayoría de los piensan como yo nos sintamos aliaviados por dejar atrás muchos años de cuasi dictadura que llevó a la nuestra Asturias a una bancarrota de la que mucho me temo va a ser muy complicado salir. Un régimen que se contagió a muchos ayuntamientos que se convirtieron en cortijos donde se partía y repartía con chulería y sin ya miedo al que dirán. El futuro de muchas comarcas, como el suroccidente, sí que se permutó en parte por las tropelías y los atracos que se hizo al dinero público. Mientras se cierran escuelas por la falta de un guaje, otros roban millones que podrían finalizar también infraestructuras tan importantes como la de La Espina. No es el fin solo de un régimen, es el fin de una etapa sombría y caciquil en la que lo que menos importaba eran los ciudadanos. Es el fin de la chulería y el mangoneo por parte de quienes proclaman todo lo contrario. Y es el fin de algunos alcaldes-dioses que por fin aterrizaron de una patada en el culo, eso sí, con los bolsillos llenos y los amiguinos colocados…A ver lo que pasa ahora. De momento es de recibo dar un voto confianza auqnue solo sea por esta burbuja de oxígeno puro que quizás nos traiga nuevas esperanzas…

Escribir comentario