Socialismo astur (Carta abierta a Javier Fernández)

Por Luis Arias

“La política debería ser realista; la política debería ser idealista: dos principios que son verdaderos cuando se complementan, falsos cuando están separados”. (Bluntschli).
Tras casi doce años de arecismo, no sólo le toca enfrentarse a sus adversarios políticos, sino también y sobre todo a las más que pesadas losas que están cayendo sobre su partido en España y en Asturias. Los desbarajustes y el desprestigio de Zapatero no pasan precisamente desapercibidos y, por otro lado, los últimos y escandalosos episodios que acaban de producirse en la vida pública asturiana le dificultan aún más el objetivo de conseguir su victoria electoral.

Para mayor baldón, no sólo se enfrenta usted al malestar generalizado existente en toda España por los vaivenes y recortes de su líder nacional, sino que a ello hay que añadir que, con respecto a Asturias, hay agravios que difícilmente pueden ser acallados, especialmente en lo que se refiere a retrasos, cuando no suspensiones de obras, en infraestructuras de los que todos somos conscientes y sufridores. Y, hasta el momento, no se ha visto que usted haya dado el puñetazo en la mesa exigiendo al Gobierno de Madrid de su mismo partido que las necesidades de esta tierra sean debidamente atendidas.

Recuerdo, don Javier, unas recientes declaraciones suyas en las que hablaba de Asturias como una tierra para vivir y para trabajar. Es algo que podemos suscribir todos; el problema consiste es que para eso hacen falta políticas que no se han puesto en práctica desde Madrid y, de su parte, estamos deseando conocer, con la mayor concreción posible, qué propuestas tiene usted para Asturias.

Cuando usted atacó al partido de Cascos de ser una derecha rancia, no pude no preguntarme acerca de sus propios planteamientos ideológicos. Permítame una perogrullada: ser de izquierdas no consiste sólo en la exhibición de unas siglas, sino también en la apuesta por unas políticas que consideren irrenunciable la lucha por una sociedad menos desigual y más libre. Le aseguro que me encantaría constatar esto en su discurso. Y le aseguro también que el arecismo, a pesar de estar auxiliado en las dos últimas legislaturas por una coalición que se define como izquierda plural y transformadora, no se caracterizó precisamente por llevar a cabo una política verdaderamente progresista en asuntos tan sensibles ideológicamente como la educación y la cultura. Ello por no hablar de sueldos oficiales escandalosos, así como de proyectos faraónicos a todas luces injustificables, por ejemplo, el despacho del señor Areces en la Laboral.

Cierto es que el electorado debe escucharle y que no sería justo prejuzgarle por lo que ha venido siendo el arecismo. Pero hasta esto último nos lo pone usted difícil viendo la lista de la candidatura que preside en la que figuran en lugares destacados personas como doña Mercedes Álvarez y doña Ana Rosa Migoya. Tuvo usted la oportunidad de desmarcarse de su predecesor confeccionando una candidatura renovadora. No lo ha hecho, o no lo ha podido hacer. Algo muy similar se puede decir de algunas candidaturas municipales, empezando por la de Oviedo y continuando por algunas del occidente asturiano. Se puede argüir -lo sé- que las mencionadas listas dependen sobre todo de las agrupaciones locales respectivas, pero, aun así, hay casos que ponen muy cuesta arriba persuadir al electorado de que nos encontramos ante un proyecto político diferente.

Va a permitirme, don Javier, reproducirle unas palabras pronunciadas por Ortega en septiembre de 1914: «En épocas críticas puede una generación condenarse a histórica esterilidad por no haber tenido el valor de licenciar las palabras recibidas, los credos agónicos».

Palabras recibidas y credos agónicos que, en este caso, tienen mucho que ver con el grandonismo, el despilfarro, el nepotismo y la demagogia que hemos venido soportando durante la larga etapa de Areces. Y es que, como usted sabe muy bien, en la gobernabilidad de Asturias ni siquiera se ha producido el relevo generacional que ha tenido lugar en la mayor parte de España.

Socialismo astur en la encrucijada, cuya principal batalla la tiene que librar contra sus propios fantasmas, los mismos que vienen recorriendo Asturias en los últimos años y que se volvieron más grandes y espectrales con los escándalos de los últimos días.

Créame, don Javier, su busilis no está en descalificar a Cascos a resultas de su ideología, sino en convencer al electorado asturiano con un discurso que no renuncie a sacar esta tierra del marasmo en el que se halla inmersa en no pequeña parte por el abandono que sufre de parte del Gobierno del señor Zapatero y, también, por el hecho de que el arecismo se vino comportando cada vez más como un régimen con su nepotismo y con sus persecuciones de politburó, así como con una renuncia a vertebrar un proyecto político para Asturias en lugar de incurrir en localismos que, parafraseando a doña Emilia Pardo Bazán, «envilecen, empobrecen y embrutecen».

2 Respuestas a “Socialismo astur (Carta abierta a Javier Fernández)”

  1. xosé Says:

    Este home tenía una gran oportunidá de desmarcase del reximen arecista y de ofrecer una candidatura renovada con una imagen y acaba de cavase la propia tumba. Ahí sigue xente de la prehistoria como Lastra, la Mijoya y una conseyera de cultura triste, gris y sin ideas. Cuando el pueblu pide a gritos RENOVACIÓN, estos siguen ofreciendo más de lo mismo, los mismos insultos y la misma forma de actuar (para ellos descalificar es hacer política) Pues nada, con rivales así, a Cascos nun-y fai falta facer campaña…

  2. Jablaca Says:

    -Magnífico artículo Don Luis. – Cuando la política se vuelve niebla, y el político se deja adornar con orejeras, es muy dificil que acierte con la realidad del camino que tiene que recorrer.

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