Felipe González hace balance

Por Luis Arias

“Felipe González ni siquiera posaba, sino que se dejaba coger con la barba de tres días, la camisa de cuadros arrugada, la melena moderna, pero no desaseada, y cierta pinta de chico que ha encontrado su primer empleo, su primer trabajo en un taller, y estaba aprendiendo el oficio con aprovechamiento. Había millones de Felipes en España. Cómo no le iban a votar. Se votaron a sí mismos.” (Francisco Umbral)

“A un Gobierno encabezado por Felipe González se le exigía un proyecto regeneracionista basado en la conciencia cívica, la transparencia democrática, el imperio de la ley y la dignidad de lo público. Este proyecto no se materializó nunca. Al socialismo en el poder se le exigía el ser ejemplarizante y educador en el sentido más amplio del tema. No lo fue”. (Tom Burns Marañón)

González hace balance en una amplia entrevista en un diario nacional de sus trabajos y sus días en la vida pública, especialmente de su larga etapa como gobernante en España. Y, aun sabiendo de antemano que no hay lugar para la sorpresa, uno no puede dejar de interesarse en lo que pueda decir el personaje que alcanzó la victoria política más ilusionante y esperanzadora desde la transición a esta parte.

Lo cierto es que sus catorce años de Gobierno siempre irán asociados, además de otras cosas, a la corrupción generalizada y al terrorismo de Estado. Nunca habrá forma de justificar desde la decencia que, en un momento dado, un ex gobernador del Banco de España ingresara en prisión y que un director de la Guardia Civil se fugase del país. Nunca habrá forma de justificar un terrorismo de Estado que llenó de infamia la vida pública.

Lo cierto es que la figura de Felipe González irá ligada siempre a una gran oportunidad histórica malograda. Cuando obtuvo su arrolladora e ilusionante victoria política del 82, la izquierda española estaba en condiciones de hacer realidad su gran propuesta política. El cambio prometido tomó muy pronto un rumbo muy distinto al esperado. Y “el desencanto”, del que ya se había empezado a hablar en los años anteriores, se hizo omnipresente en la sociedad española. Enriquecimiento rápido, con Solchaga como gran valedor, el “abrazo aristocrático” del que habló Nicolás Redondo, el fomento de la endogamia en las Universidades, el ensañamiento contra el profesorado que se despachó con el cese de José María Maravall, padre del actual sistema educativo, cuyos resultados estamos sufriendo actualmente, promesas incumplidas como los 800.000 puestos de trabajo, lo de la OTAN, y así un largo etc.

Según Eduardo Subirats, “como todos los eslóganes políticos, la palabra ‘cambio’ concentró muchas emociones en la misma medida en que sus contenidos sociales y culturales se diluían propagandísticamente en el ruido mediático de todos los días.” “En 1982 -escribieron Juan Pablo Fusi y Eduardo Palafox- se trataba, desde la perspectiva socialista, de consolidar la democracia, regenerar la política, gobernar con eficacia y modernizar el país”.

Hasta tal punto el cambio no fue tal o no resultó como se esperaba, que en 1986, con el segundo triunfo de González, se inicia lo que dio en llamarse la transición económica, siendo el mundo del dinero el referente social en lugar del político.

Cierto es que se entró en Europa, cierto es que el país se modernizó. Pero lo primero lo propició el momento histórico, mientras que lo segundo sucedió no sólo, pero sí también a su pesar.

Lo tengo escrito más de una vez: lo mejor que se puede decir de Felipe González es que no quiso ser tan odiado como Azaña, pero al final se fue de la política -mutatis mutandis- con no menor desprestigio que Lerroux.

Con respecto a lo primero, Pilar Cernuda escribió: “Azaña, en esas semanas en las que Felipe González había ganado ya las elecciones, pero todavía no era presidente del Gobierno, fue un punto constante de referencia en sus conversaciones, como ejemplo que no había que seguir, a pesar de su admiración por el político republicano.” Lo admiraba, como consignó Martín Prieto: “Busca su inspiración (González) en los Discursos en Campo Abierto de don Manuel Azaña. No tanto en sus contenidos -intransferibles- como en el pulso moral y en las reclamaciones éticas. Y acaso también en ese punto de indignación contenida en el que el candidato encuentra sus mejores recursos oratorios.”.

Y, en cuanto a Lerroux, González no podrá eludir nunca su responsabilidad a la hora de no haber evitado la corrupción y, como consecuencia de ello, fomentó la creencia generalizada de que todos los políticos son iguales.

Balance de González marcado por el cambio que nunca fue tal (1982-86) por la adoración al dinero fácil (86-89), por haber alentado una guerra mediática que no ha ido a menos (89-92) y, en fin, por sus últimos tres años de gobierno (93-96) en los que prometió “el cambio del cambio”, que fueron la antesala de su derrota política. ¡Qué distinto aquel González, brillante parlamentario, que puso a Suárez contra las cuerdas, a aquel otro del 96 que ni siquiera se molestó en hacer oposición a Aznar!

Balance de Felipe González, el mejor ejemplo que puede ponerse de aquella famosa frase de Azaña que dice que “lo más difícil de administrar es una victoria política”.

Ningún líder de la izquierda española tuvo las circunstancias tan favorables para llevar a cabo una política avanzada en libertades y justicia social. Ningún líder de la izquierda española causó tanto desencanto y frustración.

Lo cierto es que ahí sigue apostando por Europa, haciendo análisis brillantes, demostrando estar muy por encima de la mediocridad actual, lo que no evita su gran responsabilidad a la hora de haber malogrado tantas y tan buenas expectativas.

Categoría: Opinión Comentarios(5) noviembre 2010

5 Respuestas a “Felipe González hace balance”

  1. Socialista chamuscao Says:

    Cada vez que habla usted de González y su época me identifico totalmente con lo que dice.
    Con perdón, el socialismo español se jodió con él.

  2. Barón rojo Says:

    A mí tampoco me cabe ninguna duda de que el socialismo se “jodió” con Felipe González. Con él, se extendió la corrupción generalizada y la confianza en los políticos desapareció.

  3. Selene3000 Says:

    Talmente como usted dice. Balance negativo para este sabio endiosado.
    Flaco favor hizo a Asturies. Aprobó sin rechistar todo cuanto le mandaron desde Europa: bonos y cuotas de recorte en la productivdad de la leche, la carne, el carbón, la pesca, las navieras y … no sigo porque ya sabemos de lo que son capaces de desfacer estos llamados socialistas.
    Nos hicieron creer que todo cuanto teníamos no valía nad por viejo, ruin y sucio. Todo cuanto teníamso estaba en desuso, había que modernizarse para caer bien a banqueros y europeos e importarlo desde fuera.
    Resumen: venta del país, deudas, crisis y a j…

  4. Jablaca Says:

    -Admirado D.Luis: Lo que escribe es sabio, porque se nota que ha leido mucho, y expresa lo que siente; pero si además lo basa en argumentos conocidos y un enorme respeto, lo hace bello. Mucha salud.

  5. Feijooniano Says:

    Por lo que se va uno enterando, muchos rojazos insobornables de los tiempos de la Facultad son ahora felipistas convencidos. Todo estuvo bien, hasta el GAL.

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