El PP asturiano en la Ínsula Barataria

Por Luis Arias

“Si una docena de individuos, no más de una docena, se encuentran viajando solos a través de una comarca desamparada, bien sea a pie, en carro o en diligencia, una de dos: o al poco tiempo se han puesto teóricamente de acuerdo, aceptando una obligación implícita de cooperar al bien general, y no de estorbarse, constituyendo así un rudimento de Estado, o se han aniquilado a mordiscos al poco tiempo”. (Ramón Pérez de Ayala «Sancho en la Ínsula Barataria»)

Mientras no se decida oficialmente quién va a ser la persona que encabece la candidatura del PP asturiano en las próximas elecciones autonómicas, el culebrón continuará con su espectáculo en el que parecen repartirse -y repetirse- los delirios y las dentelladas. Asistimos al delirio continuo por parte de los entusiastas de Cascos de clamar por un candidato que ni siquiera dijo claramente que deseaba liderar la lista de su partido en los comicios, cada vez más cercanos, de mayo de 2011. No menos delirantes son las pitanzas organizadas por el alcalde de Oviedo para sacar de su chistera primero ternas y después una candidata, pitanzas a las que acuden presidentes de juntas que, en muchos casos, según se viene publicando, no tuvieron a bien llevar a cabo las pertinentes reuniones con la formalidad que sería del caso.

Unos aclaman a Cascos con innegable mesianismo, mientras que otros lo llenan de denuestos con una brocha gorda estéticamente insufrible, así como con una desmemoria escandalosa.

Se diría que, para estas buenas gentes, Asturias viene a ser una especie de Ínsula Barataria de la que ya se sienten sus gobernantes con anterioridad no sólo a una victoria política que no han conseguido, sino también a un nombramiento oficial para que opten a ello, que tampoco se ha producido. Nombramiento oficial que corresponde a un organismo del PP nacional a cuyo frente está un personaje muy literario, el señor Arias Cañete, que, vayan ustedes a saber por qué, a veces me recuerda al don Guido machadiano.

Confieso que me llamó la atención la ansiedad que mostró doña Isabel Pérez-Espinosa por dar a conocer su proyecto político para esta tierra. ¿Habrá podido madurarlo ya desde que fue propuesta en el último cónclave organizado por el alcalde de Oviedo? Confieso, asimismo, que no acierto a entender cómo es posible que nadie se haya acordado del señor Marqués desde el estallido de las confrontaciones peperas a esta parte. ¿Qué pensará don Sergio al constatar que quienes más lo atacaron cuando se produjo la crisis en el partido conservador parecen conmoverse ahora al recordar sus sonoros y sonados desencuentros con Cascos? ¿Cómo es que algunos de sus defensores actuales no lo apoyaron entonces?

En otro orden de cosas, daría mucho de sí algo en lo que tampoco se ha reparado. Y es la sociología del casquismo, en la que no sólo están sus leales de siempre, cuya envergadura política no es precisamente de altos vuelos. Pues también forman parte de esa sociología personas desencantadas de la izquierda, descolgadas desde hace muchos años de los partidos a los que pertenecieron, que ven en Cascos un hombre con discurso, muy distinto, eso sí, al que en su momento defendieron, y, también, la posibilidad de mandar durante unos años a la izquierda a la oposición a ver si, de ese modo, deja de ser el régimen de Asturias y se regenera mínimamente. Este aspecto de la sociología del casquismo puede que no sea muy importante en cantidad, pero sí es muy significativo a la hora de plasmar el momento político que vivimos.

Uno no puede dejar de preguntarse cómo es posible que, tras la tercera derrota consecutiva del PP asturiano en 2007, acompañada de la pérdida de unas cuantas alcaldías, así como del batacazo sufrido por Gabino de Lorenzo cuando se presentó al Congreso de los Diputados al año siguiente, los dirigentes de la formación conservadora no hubiesen puesto en marcha un proceso de renovación para combatir su dinámica perdedora. Tuvieron que esperar a que la hipotética candidatura de Cascos los espolease poniendo frente a él a la actual teniente de alcalde del Ayuntamiento de Oviedo como exponente de la renovación que, según ellos, emana del congreso del PP en Valencia de 2008. La renovación es la señora Pérez-Espinosa, pero todos ellos siguen ahí y no manifiestan voluntad alguna de dejar paso a los jóvenes. ¿De verdad pueden pensar que ante unos argumentos tan insostenibles y contradictorios van a convencer a su electorado y, de paso, a arrebatar votos a la izquierda? ¡No me hagan reír!

¿Por qué Cascos, cuando recibió los elogios de Gabino y supo que Ovidio Sánchez lo proponía como candidato, no se dejó ver por aquí escenificando una especie de abrazo de Vergara con los dirigentes políticos que él dejó aquí tras la crisis del marquesado? ¿Intentó alcanzar acuerdos con ellos, se molestó en exponerles sus proyectos para el partido y para Asturias? ¿Se puede negar la existencia de cabos sueltos en la actitud de Cascos?

Las pitanzas de Gabino, los comunicados de prensa más o menos anónimos, de un lado, y, de otra parte, los actos de adhesión al líder, las puestas en escena de una especie de fiel infantería, son eso: delirios y dentelladas entre unos y otros. Son también incursiones en una Ínsula Barataria que no es la Asturias real. Y, al final del todo, es un espectáculo grotesco que esta tierra no se merece.

Y lo más afrentoso de todo es que parecen haber empleado mucho más tiempo y energías en sus peleas internas que en articular un proyecto para Asturias que a todos nos gustaría conocer. Proyecto que no debería ser una febril quimera concebida para el Gobierno de una Ínsula Barataria.

Categoría: Opinión Comentarios(8) octubre 2010

8 Respuestas a “El PP asturiano en la Ínsula Barataria”

  1. Asturólogo Says:

    ¡Cuánto revuelo por una candidatura que todavía no se hizo oficial! ¡Cuánta insensatez y cuántas contradicciones!
    Cada día estoy más convencido de que todo esto es ruido y sólo ruido.

  2. Analista Says:

    Puede que todo cambie para que todo siga igual, es decir, que al final Ovidio Sánchez acepte “sacrificarse” y presentarse a perder por cuarta vez.
    Al tiempo.

  3. Balbino Says:

    La manera en que estos profesionales de la política se aferran a los privilegios de seguir en la oposición es antológica.

  4. Rebeca Cobos Says:

    Intuyo que el casquismo ya quemó en Asturias sus últimos cartuchos y que al final Gabino y compañía se saldrán con la suya.
    Lo que no tengo tan claro es si son conscientes del alcance de sus decisiones.

  5. Alicia Says:

    Por mucho que los casquistas sean inasequibles al desaliento, creo que la cosa no se les pone muy favorable cuando se publican noticias tan poco beneficiosas políticamente como el apoyo del tabernario Alcalde de Valladolid.
    Creo que estamos muy cerca de un desenlace en el que Cascos no será candidato a presidir el Gobierno de Asturias.

  6. Ayalino Says:

    Yo dejo las adivinanzas sobre el futuro dde Cascos para otros. Lo que me gustaría observar en este comentario es que tan buena prosa choca con una realidad tan sórdida.
    Es la diferencia entre la literatura y la realidad, don Luis.

  7. Notario Says:

    Es verdad que el PP parece estar en la Ínsula Barataria, unos con Cascos y otros con Gabino, cuando Asturias es otra cosa. Ésa es la visión más elevada del asunto. Pero hay otra de enfrentamientos personales terribles donde no cuenta nada lo que pasa y lo que vaya a pasar en esta región.
    El espectáculo que dan es horrendo.

  8. Poetisa de Vetusta Says:

    Ya ve cómo se las gastan en Vetusta. Gabino haciendo de reina madre del PP, los casquistas que quieren manifestarse ante el Ayuntamiento. Esta gente no hace esgrima con florines, sino a cachetazo limpio.
    ¿Queda algo del viejo señorío del que tan orgullosa se sintió la ciudad siempre?

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