En el nombre del otoño

Por Luis Arias

“Mi abuelo siempre decía que el otoño es la estación idónea para arrancar de raíz cualquier cosa que no quieras que vuelva a molestarte. En los meses de primavera todo está demasiado lleno de vida. En verano está demasiado fuerte y no hay manera de soltarlo. Pero el otoño es el momento idóneo, porque en otoño todo está cansado, y más dispuesto a morir. (Patrick Rothfuss. “El nombre del viento”)

Octubre no pudo tener un comienzo más otoñal por estos lares. Un luminoso sábado, cálido, sin llegar a ser sofocante. Un levantisco domingo pasado por agua, pero con un viento tibio que hizo un efecto balsámico a la lluvia, así como a la fiereza que alcanzó por momentos. Y, por los suelos, los primeros erizos de castañas rodando, la hojarasca que comienza a cubrir las orillas del Narcea. Sabedores de que un tiempo tan espléndido no deja de ser un canto de cisne en vísperas de las crudezas invernales, nos aferramos a ello y participamos en tan delicioso ritual, aunque, ¡ay!, sintamos hondo, muy hondo, lo melancólico, lo agridulce que sobreviene siempre con tersura, sin estridencias. Octubre, octubre. Muchas frutas en su mejor sazón, como los higos, las manzanas y las nueces. Otras que adelantan su caída y se pudren antes de alcanzarla. De ahí que el otoño, nuestra seronda, sea el momento de seleccionar lo valioso y de desechar lo que lleva mal camino. De ahí que el otoño, al hilo de la cita que encabeza este artículo, sea un tiempo pintiparado para decidir de qué debemos deshacernos.

No deja de ser curioso que el primer domingo de octubre haya sido el día elegido para las primarias en Madrid, Murcia y Canarias. Pero la madre de todas esas batallas se libraba en la capital de las Españas donde la candidata que contaba con el visto bueno oficial ha sido derrotada. Tengo para mí que se esperaba más el descalabro de doña Trinidad que la victoria de don Tomás, por varias razones, la primera de ellas, porque la actual titular de Sanidad representaba al aparato del PSOE y del Gobierno, y se podría hablar de un afán creciente de dar un varapalo a tanto “buen rollito” que está yendo de vaivén en vaivén, y se esperaba el momento de poner de manifiesto el malestar creciente en la sociedad, pocos días después de una huelga general en la que los sindicatos actuaron a la desesperada lanzando una especie de “fuego amigo” al Gobierno que en gran parte los sustenta.

Es posible que la cuenta atrás de Zapatero se haya puesto en marcha de manera definitiva, ello a pesar de tener a su favor un líder de la oposición que no es capaz de ponerlo contra las cuerdas, ni tampoco de transmitir un discurso a la ciudadanía que, al menos, genere un mínimo de confianza. Pero, fíjense ustedes, en menos de una semana, una huelga, que, a pesar de las contradicciones, iba contra el Gobierno, y una derrota de la candidata oficial en unas primarias. No empieza bien el curso Zapatero.

Octubre, octubre. ¿Dónde se acusa mayor cansancio, dónde se manifiesta mayor agotamiento? El primero, en la ciudadanía, harta de bandazos e incumplimientos. El segundo, en la mal llamada clase política en general y en la izquierda de siglas, sindicatos incluidos, en particular. Y es que sus bazas están, si no exangües, sí a punto de saldarse. ¿Quién va a creer en un supuesto discurso de izquierdas por parte de un Gobierno que se pliega ante imposiciones que nunca hubieran admitido aceptar? ¿Quién puede confiar en un discurso sindical que convoca una huelga tarde, mal y con el corazón partido, al tiempo que, desde el estallido de la crisis a esta parte, por un lado, no puso sobre la mesa propuesta alguna contra el paro, y, de otro lado, no están dispuestos a renunciar a los privilegios que tienen dirigentes y liberados frente a los trabajadores a los que dicen representar aunque cada vez tengan menos afiliados?

Entiéndaseme bien: no estoy hablando de la muerte de la izquierda política y sindical, que es más necesaria que nunca, sino del paripé de un discurso que no se sostiene, así como de la inutilidad de un conglomerado político y sindical que lleva con el norte perdido mucho tiempo.

Octubre, octubre. Comienzo de curso, recolección de lo válido y abandono de aquello que no alcanzará su mejor sazón. No sería un mal punto de partida.
Ya lo creo que no.

Categoría: Opinión Comentarios(11) octubre 2010

11 Respuestas a “En el nombre del otoño”

  1. Begoña Says:

    Sobrecoge el encabezamiento del artículo, es algo muy bello y también muy sabio. Al recoger la cosecha se selecciona y se aparta lo inservible. Y da la impresión de que eso parece coincidir con lo que dicen las encuestas que hablan del rechazo de la ciudadanía a los vaivenes y caprichos de Zapatero, rechazo que también podría extenderse a la oposición más pusilánime y mediocre que se recuerda.

  2. Koldín Says:

    Hay algo que olvidas. El otoño es la época del año en que el paisaje de Asturias adquiere todo su esplendor. No hay color comparable al del verde del otoño asturiano. Yo no digamos en los lugares en los que el viejo carballo ha resistido el avance del eucalipto. Efectivamente, es tiempo de recolección de lo nuestro y de lo que nos llegó de otros mundos, y el mejor momento para la caza. Por suerte, la chavalería ya no comienza en curso en octubre (como en mis tiempos). Ah!, pero hablas de política. ¡Asturias hace años que renunció a la política!. ¿Cuántos años?. ¿Treinta?. No hay una derecha ilustrada. A los ilustrados de la derecha se les arrincona (por peligrosos: para los “aparatos”). ¿Y la izquierda?. Todavía vivía en Asturias cuando llegaron muchos exiliados, de los de la guerra: Rafael Fernández (si no me equivoco, yerno de Belarmino Tomás, Wenceslao Roces,…vinieron, vieron y marcharon. Carrillo acabó con el PCE: quitó a Tino para poner a Gerardín. Los socialistas comenzaron mandar demasiado pronto…Así que, a mi de Asturias, me quedan los mejores recuerdos (ninguno político) y el verde del otoño.

  3. Selene3000 Says:

    La caída de la hoja, la caída de los partidos, sindicatos y poderes establecidos, podría ser el mejor comienzo de la segunda década del XXI.

    Comparto con Begoña lo del encabezamiento del artículo: Bello y sabio.
    Comentarios parecidos decían mis abuelos del otoño
    Lo ha pintado usted bordado

  4. Poetisa de Vetusta Says:

    En el Campo San Francisco las castañas de indias son castañonas, de un tamaño apropiado para pensar lo que se les puede venir encima a unos cuantos, empezando por Gabino, con un declive en el que está perdiendo los papeles, y terminando por ese conglomerado político-sindical del que habla en el artículo, que no tiene más discurso que la resignación.
    Al pasear por el Bombé, me acordé de este artículo.

  5. Marina Says:

    Yo me tengo que conformar con las nueces de California, pues formo parte de las leyendas urbanas astures que residen en Madrid.
    Por eso, ojalá sea cierto que estemos asistiendo al otoño de un conglomerado político-sindical que no acoge en su proyecto a los jóvenes, salvo que nos dediquemos a la política.

  6. Rosa Says:

    A mí me gustaría que este conglomerado del que hablas que, en efecto, ya no se sostiene, fuera expulsado de la vida pública por el pueblo soberano, sin ruido y sin furia, con la fuerza del voto, puede que paradójicamente nulo.

  7. Barón rojo Says:

    Ojalá que este conglomerado desaparezca de la vida pública si queremos sobrevivir con una pizca de amor propio y de decencia.

  8. Xana Says:

    Es octubre el mes que mas me gusta del año, quizás porque nací en él , quizás porque , a pesar de que la naturaleza se empieza a apagar, todo lo demas es renovación.. todo comienza otra vez , como si fuera el año nuevo..los nuevos propositos, el nuevo curso, hasta los nuevos coleccionables..definitivamente, es el mes del renacer..

  9. Isidora Says:

    Antes de que la hojarasca se pudriese entre los castañedos, se cogía para mullir las cuadras y era además un abono estupendo.
    Pero sospecho que esta hojarasca del conglomerado político y sindical del que aquí se habla no sirva ni para lo uno ni para la otro. En todo caso, no es materia reciclable.

  10. arto Says:

    Octubre:mes de la lenta agonia, entrecortada y armónica caida de frágiles hojas, colores variopintos vapuleados por la invisible fuerza del viento.Tiempo de oleajes en la mar de octubre.Octubre: Mes de despedidas arecistas y relevos de continuistas.Octubre.Calvario de PARADOS,de insatisfación para miles de jóvenes sin poder acceder al primer trabajo,de amas de casa,que de economia saben, que no las cuadran las cuentas a fín de mes,los trabajadores vemos como las nóminas bienen mas escasas,como si culpables fuésemos de esta negada CRISIS,que tantas veces ZP y sus palmeros censuraron,donde los que ahora hacen llamadas a la izquierda dexunia,son los mismos al igual que los sindicatos, los que han vendido su alma ideológica al PSE, a cambio de unos cargos, para su bienhestar.Al igual que octubre, el PUEBLO honrado se debería revelar contra sus 29-S, sus POLTRONAS VITALICIAS,en forma de erizos puntiagudos,como respuesta a sus insensateces insolidarias.

  11. JABLACA Says:

    -Como, más vale tarde que nunca. -Mi agradecimiento por serenar mi ánimo y !ánimo para seguir escribiendo.

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