Bipolaridad perdedora

Por Luis Arias

Había motivos, ya desde mucho antes de la huelga, para la movilización social ante un Gobierno a la deriva que empezó negando la crisis económica y que continuó conduciéndose a ritmo de vaivenes que terminaron por arribar en políticas contra los más débiles. Hay motivos más que sobrados para que los sindicatos se den cuenta de que llevan demasiado tiempo prisioneros no sólo de su inmovilismo, sino también de un discurso en el que no tienen cabida, más allá de las declaraciones retóricas, ni los más jóvenes excluidos en gran parte del llamado mercado laboral, ni tampoco los parados, cuyo primer derecho, el de poder desempeñar un trabajo acorde con su preparación y expectativas, no es reivindicado como debiera.
Ni el Gobierno se merecía no recibir una fuerte contestación ciudadana ni los sindicatos se han hecho acreedores a una victoria social que los consolide como sucedió aquel legendario 14-D en el que todo se paralizó hasta el aliento.

Queda, así pues, prohibido cantar victoria.

Categoría: Opinión Comentarios(3) octubre 2010

3 Respuestas a “Bipolaridad perdedora”

  1. Roberto Says:

    La huelga fue un fracaso para los sindicatos, pero no fue una victoria para el Gobierno, ni para los partidos que se oponían a ello.
    Fue una buena prueba de la impotencia generalizada que padecemos.

  2. Rosa Says:

    Es una pena que no hayas tenido espacio para hablar, también, del fiasco del sindicalismo docente que es un colectivo de desertores de la tiza.

  3. Socialista chamuscao Says:

    Que un Gobierno socialista ayude a los bancos y meta tijera a los funcionarios y pensionistas es un sarcasmo. Que unos sindicatos que hacen de palmeros mientras el paro sube sin cesar, acaben por convocar una “huelga amiga” no es menos burla.
    La bipolaridad de la que habla es total.

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