De puños y posaderas (Sobre los conflictos del PP astur)

Por Luis Arias

«Así, en la física de Newton, la gravitación es la fuerza que produce el movimiento. Y la ley de la opinión pública es la gravitación universal de la historia política. Sin ella, ni la ciencia histórica sería posible. Por eso muy agudamente insinúa Hume que el tema de la historia consiste en demostrar cómo la soberanía de la opinión pública, lejos de ser una aspiración utópica, es lo que ha pesado siempre y a toda hora en las sociedades humanas. (… ) Y mandar no es gesto de arrebatar el poder, sino tranquilo ejercicio de él. En suma, mandar es sentarse. Trono, silla curul, banco azul, poltrona ministerial, sede. Contra lo que una óptica inocente y folletinesca supone, el mandar no es tanto cuestión de puños como de posaderas. El Estado es, en definitiva, el estado de la opinión: una situación de equilibrio, de estática».  (Ortega)

Aquella durísima epístola de Gabino de Lorenzo a Marqués cuando el PP astur había saltado en pedazos. Aquella actitud de Cascos, haciendo de virrey de Asturias, conminando a don Sergio a que destituyese a uno de sus consejeros. Aquel consejero Tielve que, en el momento de mayor explosión de la crisis conservadora, exhibía un libro de Ortega, «Ideas y Creencias», escenificando su respuesta a los reproches que recibió en el sentido de que lo suyo eran sólo ocurrencias. Aquella fotografía que tanto juego dio con el señor Amandi llorando. Aquel ambiente bronco, ¿Se está repitiendo aquella historia, mejor dicho, aquella especie de ópera bufa?

¿Qué es lo que está pasando en el PP astur? ¿Cómo explicarnos que si Cascos pretendía regresar a la política como candidato al Gobierno asturiano no sólo no se haya hecho la foto de familia con sus compañeros, sino que, por lo que parece, los ignoró con infinito desprecio? ¿No son acaso la mayoría de los actuales dirigentes conservadores los herederos que él dejó en el partido? ¿Cómo es posible que Gabino de Lorenzo y Ovidio Sánchez hayan pasado de las alabanzas a Cascos al enfrentamiento en unos pocos meses? ¿De qué modo y manera se puede entender que apelen ahora al Congreso de Valencia de 2008 para proponer a una candidata joven que responde al espíritu de aquello y que meses atrás, en el mismo 2010, no hubieran caído en la cuenta de la conveniencia de dar paso a gentes más jóvenes? ¿O es que necesitaron casi 2 años para asimilar el mensaje de aquel Congreso? ¡Qué lentitud!

¿Era necesario incurrir en la brocha gorda llamando a Cascos sexagenario? Y, si no es bueno un sexagenario para optar al Gobierno de Asturias, ¿por qué es válido serlo para seguir presentándose a la Alcaldía de Oviedo? ¿Hay manera racional o lógica de sostener esto?

Y, de otro lado, ¿por qué Cacos desde el anuncio de su disponibilidad a regresar a la política se viene comportando de este modo, no sólo despreciando a los dirigentes astures, sino también y, por lo que parece, esperando que en Madrid le rogaran su retorno?

Se dice -y es cierto- que el PP en Asturias viene cosechando derrota tras derrota no sólo en el ámbito del Gobierno autonómico, sino también en el municipal, cuyos resultados en 2007 fueron nefastos. No es menos cierto que algunos de los principales mentores del ex Ministro de Fomento no tienen otro mérito que la sumisión y el servilismo. Mientras tanto, ni la militancia del partido conservador ni tampoco la sociedad asturiana parecen existir para estas gentes.

Se dice -y es cierto- que las últimas actuaciones del Alcalde de Oviedo como mandamás del PP astur se caracterizan, sobre todo, por una falta de respeto a las formas que, además de ser marca de la casa, van «in crescendo». En la pitanza de últimos de agosto, Gabino se erige en portavoz del rechazo a Cascos, mientras que el Presidente del partido en Asturias pasaba por allí. En el conciliábulo del viernes 23 de septiembre también tuvo la voz cantante. ¿Es esto explicable? Podrían haberse tomado al menos la molestia de nombrarlo Presidente del partido conservador en Asturias.

Para la práctica totalidad de la ciudadanía asturiana, lo que está ocurriendo es algo que se fragua sin tener en cuenta más asuntos que los intereses particulares y los enfrentamientos personales. Y esto, sin tardar mucho, tendrá consecuencias para todos.

Mientras el PSOE de Asturias demuestra no estar dispuesto a dar el puñetazo en la mesa en Madrid saliendo en defensa de los intereses de Asturias, (ahí está don Álvaro Cuesta como prueba irrefutable) la alternativa de Gobierno, que no es otra que el PP, ofrece este espectáculo. Alguien tendría que preguntarse por la deriva del Alcalde de Oviedo que, tras haber fracasado cuando encabezó la lista de su partido al Congreso de los diputados, de un lado, se atrincheró en su feudo político, pero, de otro, se erigió en el líder de su partido en Asturias. Alguien tendría que preguntarse por qué Álvarez-Cascos no intentó acuerdos con los suyos.

En el momento de escribir este artículo, el resultado final de todas estas trifulcas nos es desconocido. Difícil sería que el PP nacional impusiese un candidato al que rechazan los principales dirigentes del partido en Asturias. Complicado tendrían aceptar una candidatura que se anunció con una puesta en escena al margen de los cauces y protocolos. Lo salomónico tampoco parece muy fácil.

En todo caso, hay una batalla que ganó Cascos: sus discursos, tanto en Valencia de don Juan como en el Auditorio de Oviedo, están muy por encima del inexistente argumentario de los comunicados de Gabino de Lorenzo y sus coros y danzas.

Ahora bien, vivimos tiempos en los que la oratoria no manda mucho en la política. Y, por otro lado, a Cascos le vendría mejor tener partidarios en lugar de forofos.

De puños y posaderas. Aquí ha habido de todo, excepto sosiego y argumentos.

¿Tenemos que resignarnos a que los dos grandes partidos de esta tierra sean un PSOE sumiso ante los recortes que sufre Asturias y un PP que se pelea internamente a puñetazos cuando gana, o cuando vislumbra la posibilidad de una victoria política?

Quisiera creer que no.

Categoría: Opinión Comentarios(9) octubre 2010

9 Respuestas a “De puños y posaderas (Sobre los conflictos del PP astur)”

  1. Asturólogo Says:

    Extraordinaria y oportuna la cita de Ortega, aunque puede que excesivamente larga, y, por otro lado, vuelve usted a dar toda una lección de independencia y sensatez de la que muchos “opinadores “deberían tomar buena nota.
    Seguro que hay argumentos válidos para no desear la vuelta de Cascos, pero por parte de Gabino y Ovidio no se dio uno solo.

  2. Antiguo alumno Says:

    Luís, soy Jose, de Tuña, ví este artículo, casi ensallo y me acordé de tí. Seguramente un ávido lector de prensa como tú ya lo habrá leido, pero creo que te gustará si aún no lo habías visto.

    http://www.elpais.com/articulo/cataluna/levantar/vista/elpepiespcat/20101003elpcat_12/Tes

  3. Antiguo alumno Says:

    ups…ensayo…Disculpadme

  4. Beatriz Says:

    En que dices sobre la falta de argumentos y discurso del PP en Asturias tienes toda la razón. Lo que me pregunto es hasta qué extremo te pueden interesar estos asuntos que nada tienen que ver con tu trayectoria como escritor.
    La actualidad obliga… supongo.

  5. Ayalino Says:

    Don Luis, se lo pregunto y se lo planteo con todos los respetos, ¿no cree usted que esa cita de Ortega es demasiado buena para encabezar un artículo que habla de historias tan gazmoñas y ruines?

  6. Selene3000 Says:

    Sr. Luis, creo que se esfuerza mucho en hacer análisis tan concienzudos para esta gente, realmente no se lo merecen.
    Pinto o pardo, con ellos, la cosa pinta igual
    Muy bueno el artículo que ha expuesto su alumno.
    Yo que soy una topa de metro, que vivo en Barcelona, conozco Badalona, L’Hospitalet, Sta. Coloma (el caso Pretoria aclama al cielo, pero nada, a taparlo, bien tapado)decía, que me he identificado con el artículo.

  7. Ana Says:

    Es verdad que los politicastros de los que habla no se merecen grandes citas ni elevaciones en el debate, pero es bueno, saludable y hasta necesario que se encuentren con una respuesta digna en la opinión publicada, sin forofismos, ni odios.

  8. Rebeca Cobos Says:

    Si el mayor “capital político” del PP en Asturias es Gabino, y ofrece argumentos tan peregrinos, ¿qué está pasando aquí para que el PP sea uno de los dos partidos hegemónicos asturianos?

  9. Alicia Says:

    Yo creo que Gabino, en su guerra contra Cascos, está perdiendo los papeles de una manera que asombra a propios y extraños, y pienso también que la actitud de Cascos, amagando sin concretar, es totalmente inapropiada.
    Gracias por estar, una vez más, en su sitio.

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