De Marichal a Fernando Vela

Por Luis Arias

¬ęNo tard√≥ en cubrir mi frente una nube de melancol√≠a, pero de aquellas melancol√≠as de que s√≥lo un liberal espa√Īol en estas circunstancias pueda formar una idea aproximada¬Ľ (Larra).

¬ęLos casta√Īos de indias -encendidos rojos- y all√° el Aramo, con sus primeras nieves, emocionan a Clar√≠n suavemente. Piensa acaso que “el oto√Īo es la estaci√≥n m√°s filos√≥fica del a√Īo y de la vida”, de su vida, y le inunda una tristeza, mitad resignaci√≥n, mitad esperanzas ultratel√ļricas que no puede conocer la juventud¬Ľ (Fernando Vela).

¬ęEl m√≥vil literario de Feijoo no es tanto desenga√Īar a los espa√Īoles como explayar su personalidad por el vasto campo de los Errores Comunes. Su obra, m√°s que un repertorio de ideas dieciochescas, es su propia novela¬Ľ (Juan Marichal).

El d√≠a anterior a la presentaci√≥n en la Casa de Cultura de Llanes de un libro que recopila una excelente muestra de ensayos de Fernando Vela, y que publica la Fundaci√≥n Banco de Santander, tuve noticia de la muerte de don Juan Marichal. Hablamos del historiador que mejor supo explicar la tragedia que sufri√≥ el liberalismo espa√Īol en la figura de Manuel Aza√Īa. Hablamos tambi√©n del ensayista que logr√≥ captar admirablemente el significado de la obra de dos grandes gigantes del pensamiento en nuestro idioma en el siglo XX, de Unamuno y Ortega. Y hablamos, en fin, de un eximio escritor que, siguiendo los designios de los personajes que con tanto rigor estudi√≥, dio muestras de una claridad que fue, mucho m√°s que cortes√≠a, una referencia de primer orden que tanto contribuy√≥ a un mejor conocimiento de una de las √©pocas m√°s convulsas y apasionantes de la historia de Espa√Īa.

Muerte de un guía obligado para conocer los trabajos y los días de una etapa de nuestra historia que sigue generando una bibliografía oceánica y, al mismo tiempo, presentación de un libro que debe servir como punto de partida para rescatar del olvido a uno de los intelectuales asturianos más brillantes de nuestra historia más reciente, cuya trayectoria, como él mismo consignó, se encontraba entre las muertes de dos grandes hombres como fueron Clarín y Ortega.

La tesis doctoral de Marichal, dirigida nada menos que por Am√©rico Castro, vers√≥ sobre la obra de un autor tan vinculado a nuestra tierra como fue el padre Feijoo, a quien llam√≥ ¬ęel desenga√Īador de las Espa√Īas¬Ľ. Don Juan Marichal tambi√©n se ocup√≥ en uno de sus √ļltimos ensayos de otro asturiano de gran relieve como Jos√© Gaos.

A prop√≥sito de Vela, el que fuera secretario de la ¬ęRevista de Occidente¬Ľ en la √©poca de mayor esplendor de la iniciativa cultural m√°s importante que Ortega llev√≥ a cabo, no s√≥lo era de Oviedo, como record√≥ Juan Antonio Cabezas, otro de los asturianos m√°s ilustres del siglo XX, autor de una excelente biograf√≠a sobre Clar√≠n que acaba de ser reeditada, sino que en la obra del autor de ¬ęEl arte al cubo¬Ľ Asturias tiene, como no pod√≠a ser de otra forma, una presencia importante. Y la influencia de Vela en el mundo editorial de su √©poca sirvi√≥ entre otras muchas cosas para que algunos de los principales autores del 27 dieran sus primeros y trascendentes pasos en la rep√ļblica de las letras.

Me sigo preguntando por qu√© no se repara en la Asturias de hoy, cuya pol√≠tica cultural est√° generando escandaleras tan desoladoras, en que esta tierra fue en su momento el principal vivero del orteguismo, pues, para empezar, la mejor semblanza literaria del fil√≥sofo sigue siendo la que dej√≥ escrita P√©rez de Ayala en su novela ¬ęTroteras y danzaderas¬Ľ, donde el pensador madrile√Īo comparec√≠a como Ant√≥n Tejero, y, para seguir, cuando Ortega conoci√≥ a Vela en el verano de 1914, a partir de la lectura de un art√≠culo que nuestro escritor public√≥ en el diario ¬ęEl Noroeste¬Ľ, se fragu√≥ una amistad cuya aportaci√≥n a los empe√Īos del fil√≥sofo fue decisiva, y, para concluir, en el inventario de asturianos disc√≠pulos de Ortega figuran, adem√°s de los ya citados Vela y Jos√© Gaos, intelectuales de la talla de Valent√≠n Andr√©s, Pedro Caravia y Manuel Granell.

Tristeza por la muerte de Marichal y, al mismo tiempo, alegría al ver que la palabra de Fernando Vela, cuya belleza de página es incuestionable, se rescata en un libro que recopila textos que muestran la calidad de su obra.

Vela, mostr√°ndonos a Jovellanos y a Clar√≠n, plasmando lo m√°s esencial del paisaje asturiano donde se manifiesta no s√≥lo un profundo y l√ļcido conocimiento de su tierra, sino tambi√©n la genialidad de su estilo.

Pedro Salinas, que, adem√°s de gran poeta, alcanz√≥ gran altura como ensayista, habl√≥ con singular acierto del cultivo de una ¬ęl√≠rica de las ideas¬Ľ en el mejor ensayismo espa√Īol del siglo XX, en el que se encuentra, sin duda, Fernando Vela, de obra tan dispersa como su maestro, debido, entre otras cosas, a su ilimitada curiosidad.

Pues bien, a esa l√≠rica de las ideas de la que habl√≥ el suegro de Marichal, a√Īadamos algo que escribi√≥ el autor de ¬ęEl secreto de Espa√Īa¬Ľ: ¬ęEl estudio estil√≠stico se convierte en una fecunda v√≠a de acceso a un mundo hist√≥rico¬Ľ.

De Marichal a Vela, acompa√Īando a don Fernando en sus itinerarios por Asturias hasta llegar a aquella √ļltima partida de ajedrez el 6 de septiembre de 1966 en el Caf√© Pin√≠n de Llanes cuando se despidi√≥ de la vida.

El gran escritor que, seg√ļn Ortega, fue una de las mentes m√°s claras y l√ļcidas que conoci√≥, volvi√≥ a Llanes y a Asturias el pasado 9 de agosto, dejando en quienes lo admiramos ese sabor agridulce por lo mucho que hemos perdido, pero que sigue vivo gracias a ese prodigio al que conocemos como tinta impresa, tan fresca, actual y apasionante como su obra, cuya lectura asombra a quien tenga a bien llevarla a cabo con un m√≠nimo de sensibilidad y agudeza.

Categoría: Libros Comentarios(3) agosto 2010

3 Respuestas a “De Marichal a Fernando Vela”

  1. Piecho categorial Says:

    Es magnif√≠co que se haya presentado una selecci√≥n de textos de Fernando Vela en LLanes, su lugar de veraneo durante tantos a√Īos. Yo propondr√≠a al Ayuntamiento que su oficina de turismo regalase ejemplares. Y es que en esa hermosa villa tiene que haber algo m√°s que planes urban√≠sticos.

  2. Feijooniano Says:

    Puedo asegurar y aseguro que nadie en la Facultad nos habló del libro de Marichal sobre Feijoo. ¡Qué tiempos!

  3. Ayalino Says:

    Y, hablando de Feijoo y Marichal, ¬Ņest√° al alcance del publico asturiano lo que escribi√≥ el catedr√°tico reci√©n fallecido acerca de nuestro venerable benedictino? ¬ŅO es que las filosof√≠as m√°s sedicentes no est√°n interesadas por ello?
    No sé, no sé.

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