Asturias después de Areces

Por Luis Arias

«Sóbrale al mar de amargura lo que le falta de firmeza, pereciendo los que se le fían sin estrella» (Gracián).

«Sí, poseen sistema y perseverancia para perseguir sus malos objetivos. No obstante, basan sus principales métodos en la confidencia, el espionaje, la pesquisa y el insulto. ¿Qué puede haber de positivo en ello?» (Stalin, hablando sobre los métodos del Seminario ortodoxo donde estudió).

Once años de arecismo cuando se anuncia su despedida. Once años de omnipresencia de una voluntad de poder abrumadora. Once años al frente del Gobierno de Asturias que han hecho de esta tierra un territorio donde el continuismo vino protagonizando la vida pública. Fue el propio don Vicente quien anunció que no volvería a ser el candidato de su partido el próximo año. Hasta mayo de 2011, viviremos un proceso de fin de ciclo político, que certifica que nada volverá a ser como antes.

Tini, siempre Tini, desde aquella cena en un conocido restaurante de Oviedo en la que recibió el apoyo de muchas de las fuerzas vivas de la intelectualidad asturiana hasta la comparecencia en solitario del pasado jueves en la que anunció su retirada.

Alcaldón de Asturias, políticas de politburó, apuestas energéticas discutidas y discutibles que no impidieron la presencia de ecologistas en sus últimas coaliciones gubernamentales; sobrecostes que rompieron los más dilatados costurones presupuestarios, chiringuitos por doquier. Todo ello no impide que esté recibiendo alabanzas por parte de los que, sin duda, se sienten aliviados de que no haya creado un conflicto en su partido negándose a irse, mientras el silencio y el nerviosismo de sus allegados tiene que ser grande.

Le toca a la FSA no sólo promocionar la imagen pública de su nuevo candidato, sino también articular un discurso sobre el proyecto que tienen para Asturias. Me consta que Javier Fernández tiene muy meditada su visión política de esta tierra; lo que desconozco por completo son sus principales apuestas, seguro que diferentes de las de Areces, lo que no quiere decir a priori que vayan a ser mejores.

Le toca a IU replantearse muchas cosas, distinta cosa es que lo hagan. ¡Qué solo se queda el señor Iglesias, aliado de Areces desde aquellos años en que don Vicente era Alcalde de Gijón!

También al PP le toca mirar hacia ese horizonte del año próximo con una propuesta electoral creíble para la sociedad asturiana, y no estaría mal que cuanto antes decidiesen quién va a ser su cabeza de lista en los próximos comicios autonómicos.

Reparen ustedes en que la transición en el PP desde la crisis del marquesado hasta su nueva etapa ha durado lo mismo que el arecismo, ejemplo inequívoco de vidas paralelas de dos partidos que vinieron configurando la gerontocracia y el conformismo político y social de Asturias.

Otra cosa muy importante está por ver, y es si en las listas municipales habrá también renovación, pues el mandato de muchos alcaldes no dista mucho de la casi perpetuidad en el cargo, eso sí, con la anuencia de sus agrupaciones locales y votantes. En el ámbito municipal, la renovación, de producirse, vendrá también, en la mayor parte de los casos, desde arriba.

Asturias después de Areces. La Laboral, la «Semana negra», las grandes y faraónicas obras, la TPA. ¿Qué se hará con todo eso? ¿Qué destino se le dará a ese «despachón» que se hizo construir en el que fuera gran ejemplo de la megalomanía de Girón de Velasco? ¿A qué se van a dedicar las gentes de su politburó?

¡Cuánto tiempo hemos estado viviendo una vida pública tan atípica, primero bajo los dictados de un sindicato, luego, sobre la irrefrenable voluntad de poder de un personaje que pasó de ser un comunista ortodoxo hasta convertirse en un entusiasta del cemento y de los sobrecostes con su cohorte también empresarial!

Asturias después de Areces. ¡Qué sintomático resulta también que en la inauguración de uno de sus más bienamados festejos, la «Semana negra», se produjesen incidentes que expresaron crispaciones, iras y descontentos!

Asturias después de Areces. Don Javier Fernández ha dispuesto de muchos años para reinventar al PSOE en esta tierra, un PSOE que no será ni podrá ser el de Villa, ni tampoco el de Areces. De todas las incógnitas que podemos plantearnos, la mayor es si entre los dirigentes venideros habrá cargos que poco tengan que envidiar en lo negativo a personajes como Iglesias Riopedre, como la actual Consejera de Cultura, como el nuevo director del Museo de Grandas de Salime, y así un largo etc.

Pero hay otras incógnitas no menos inquietantes. Me pregunto, por ejemplo, si, para don Javier Fernández existe el occidente de Asturias, más allá de un territorio susceptible de convertirse en un interminable parque temático y eólico sin salidas y servicios para los pocos que aquí residimos. Me pregunto también si el antiasturianismo del que hizo gala en más de una ocasión presidirá sus políticas.

Aunque no lo parezca, se intuye que estamos en vísperas de que los dos grandes partidos tendrán que reconvertirse aquí en Asturias. Bien mirado, la reconversión política es acaso la última que nos queda en nuestra tierra; lo que sucede es que en esta reconversión parecen revivir usos y costumbres galdosianos, cuando don Benito daba cuenta en sus novelas de los muchos cesantes que había siempre según el partido «turnante» (con «r»). No va a ser tan fácil recolocarlos, entre otras cosas, porque a muchos de ellos, por razones de edad, no se les pueden aplicar criterios de «prejubilación». Entre otras cosas, porque también aquí en Asturias, son muchos los políticos que no tienen opción de volver a un trabajo que nunca desempeñaron, es decir, son legión los profesionales de la política.

Nos toca asistir a un proceso de fin de ciclo que va más allá del arecismo propiamente dicho, y, un peldaño más allá, otear lo venidero desde un escepticismo abrasado y arrasado de callosidades.

3 Respuestas a “Asturias después de Areces”

  1. Selene3000 Says:

    Me temo que, Asturias después de Areces, seguirá igual que con Areces (porque con Cereces o Areces, vemos el poco arte que ponen gobernando, lo gorrones que son..)
    Qué desilusión con todos ellos, Sr.Luis. Qúe poco cuidan el campo, la ganadería, los pueblos, las carreteras, todos esos proyectos fallidos..mucho bla,bla,bla y ji,ji,ja, ja y a seguir despoblándola, a vivir de papu, ye lo que más les gusta.
    Como siempre, un artículo, brillante

  2. Socialista chamuscao Says:

    Toda una sorpresa para un marciano al que le explicasen que estuvo al frente de Asturias surante 12 años un ex comunista ortodoxo con el que proliferaron obras faráonicas y eventos para sus fieles, a una distancia infinita del pueblo gobernado y sumiso.

  3. Koldín Says:

    Yo no voto en Asturias (seguramente, no votaré nunca). A Tini lo conocí en los días en que era secretario general del PCA (no lo tenía, precisamente, como “comunista ortodoxo”) y estaban a punto de “laminárselo” en Perlora, luego, se reconvirtió en alcalde de Xixón y en presidente,… No voy a juzgarle, pero, como avilesino, le estaré eternamente agradecido por el Centro Niemeyer. Eso sin olvidar que, desde Rafael Fernández hasta hoy, nadie había hecho tanto por mie vieja villa.

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