Pedagogía ni-ni

Por Luis Arias

“Los pueblos, amigo mío, tienen los gobiernos que toleran, aunque no se los merezcan. (Unamuno)

A primera hora de la mañana, tras las intensas lluvias de la noche, el Narcea baja muy turbio, aunque no tanto como la vida pública, lo que sería imposible. Y, ahora, ya a la tarde, la borrasca sigue descargando sobre estos parajes. Vuelos veloces, casi siempre solitarios, de algunos pájaros. Arboleda que alivia su sed. Verdor que se torna más vivo tras los calores soportados. Silencio, mucho silencio. Se diría que estas lluvias son el respiro que el paisaje se toma para acometer con fuerza los calores venideros del verano que llama a la puerta.

Me pregunto por las pocas luciérnagas que vi algunas de estas noches al pie de los muros de los caminos. Me pregunto por el momento que están viviendo los frutales que van camino de su maduración. Me imagino el crecimiento repentino de los regueros tras estas lluvias que, seguro, deseaban.

El caso es que esta noche aquí no paró de llover, mientras en Madrid, en la sede del Ministerio de Trabajo, no hubo fumata blanca de madrugada. No se consiguió pactar esa reforma laboral para abaratar el despido, sin que las contrapartidas para crear empleo sean claras para nadie, ni siquiera para las centrales sindicales, sufragadas en gran parte por el Gobierno de turno.

Tras los recortes a funcionarios y pensionistas, el abaratamiento del despido está al caer, al tiempo que se anuncia una subida de las tarifas eléctricas y del IVA. Al tiempo que los recortes sanitarios en Asturias tampoco tienen muy buena pinta. ¿Cuál será la siguiente sorpresa con la que nos deleitarán? ¡Ay!

Pero con ser preocupante el momento presente, inquieta mucho más el futuro. Como docente, me resulta inevitable pensar en el futuro de los actuales estudiantes, en particular, el mundo que están percibiendo, que no sólo es distinto del que se les intenta inculcar en las aulas, sino diametralmente opuesto.

Y es que la «moraleja» que se extrae de la vida pública no es otra que la que sigue: se puede llegar a ser toda una celebridad por haberse acostado con cualquier personaje de la farándula de la telebasura, sin que ello comporte, sino más bien todo lo contrario, ni una mente lúcida, ni tampoco un bagaje de conocimientos interesante. Asimismo, se puede acceder a una canonjía cómoda y grata con tal de haber estado un tiempo en política, tiempo en el que en la mayor parte de los casos se ganó más dinero que el que se hubiera percibido en el desempeño del oficio que antes se ejercía, sin necesidad de un buen currículum, y, en algunos casos, sin tener que haber aprobado una oposición, ni tan siquiera haber competido con nadie por esa plaza, que en tiempos decimonónicos se denominaba destino, hermoso término para tan sórdida realidad.

Así las cosas, ¿acaso no puede afirmarse que la pedagogía social que transmite la vida pública fomenta muy intensamente «los valores» de eso que llaman «generación ni-ni»? Generación ni-ni, formada por gentes que ni estudian ni trabajan, ni tampoco tienen expectativas de hacerlo. ¿Para qué? ¿No es cierto que las mayores celebridades de la vida social no trabajan, ni tampoco tienen en la mayor parte de los casos una formación mínima? Ejemplos no hace falta darlos.

¿Y qué decir de la mal llamada clase política? ¿Hace falta presentar un inventario de las sinecuras de las que gozan muchas gentes que estuvieron en política y que, tras fracasos consecutivos, reciben, en pago a los servicios prestados, un destino en uno de los muchos chiringuitos que se vinieron improvisando en los últimos años? En Asturias si de algo no andamos escasos es de chiringuitos.

¿No es de un cinismo hiperbólico echarse las manos a la cabeza diciendo que en la adolescencia y juventud actual no existe eso que llaman con petulancia «la cultura del esfuerzo», cuando la vida pública es, en muchos de sus episodios, lo contrario de ejemplar?

¿Para qué estudiar, si resulta que hay descerebrados y descerebradas a quienes se les paga -y mucho- por sacar su lengua a pacer en la telebasura? ¿Para qué esforzarse si lo que se premia no es el mérito ni el buen trabajo, sino los servicios prestados, en la mayor parte de los casos, con fidelidad perruna?

¿Puede exigirse trabajo, esfuerzo y cualificación cuando la vida pública recompensa justo lo contrario?

Ante lo que sucede, al contrario del tópico que habla de que cada pueblo tiene el Gobierno que se merece, creo, con Unamuno, que la política que estamos soportando es la que toleramos, pero que ninguna sociedad puede ser merecedora de algo así.

Y quizás ahí radica uno de los grandes problemas del mundo actual globalizado. Hay una resignación que nos atenaza. Hay un conformismo que nos narcotiza. Hay una falta de respuesta ante las tropelías que socialmente nos desarma.

Tanta resignación nos lleva, indefectiblemente, a esconder nuestra dignidad, a domesticar nuestra rebeldía, a mostrar una sumisión que es lo que está permitiendo que el esfuerzo y la valía cuenten cada vez menos.

Bien pensado, roza el sarcasmo que en el discurso público la última voz que se alzó contra la resignación fue la del actual presidente de los Estados Unidos en la campaña electoral que lo llevó a la Casa Blanca. Y mientras Obama le plantaba cara a la resignación, la vieja Europa guardaba silencio, y lo sigue haciendo.

Unos se resignan tolerando lo intolerable, y otros, en la edad de los sueños y la rebeldía, tiran la toalla. Generación ni-ni. ¿Para qué estudiar, para qué aprender, para qué esforzarse, si los premios y castigos van por muy distintos derroteros?

Llueve, sigue lloviendo.

Categoría: Enseñanza Comentarios(19) junio 2010

19 Respuestas a “Pedagogía ni-ni”

  1. Rosa Says:

    Es lo que hay. Los jovenes saben que la gente que está en política lo único que tienen que hacer para trepar es dorar la píldora a sus jefecillos. Y también saben que la inteligencia y la telebasura están muy reñidas, aunque la que da mucho dinero es esta última.
    Por eso es muy apropiado lo de pedagogía ni-ni.

  2. fabiola Says:

    ¡Cómo se nota que esto lo escribió un docente!
    Gracias por tu defensa de la profesión.

  3. Maestrín de escuela Says:

    Sí, se nota mucho que usted es docente y que no lleva con resignación lo que se está fomentando.
    Perderemos la batalla, la tenemos bien perdida, pero no podemos callarnos.

  4. Joaquina Says:

    ¿Qué le tiene que pasar a una sociedad para que sus celebridades sean manifiestamente estúpidas? ¿Qué le tiene que pasar a una sociedad para que guarde silencio ante las cacicadas, descaradas, de sus políticos?

  5. Ana Garrido Says:

    Le tiene que pasar y le pasa, Joaquina, que se encuentra en fase de decrepitud, eso parece claro. Lo que no se entiende es que nadie parezca darse cuenta y que no haya contestación social. Eso es más difícil de explicar, por lo menos, yo no lo entiendo.

  6. Pilar Says:

    Sobresaliente maestro

  7. Selene3000 Says:

    Teniendo los referentes y modelos de adultos que tenemos, no es de extrañar que se haya formado tal genereración.
    A la clase dominante globalizada -entre ellos los políticos- ya le va bien así, formar ni-ni: sujetos anodinos para que sean manejables como muñecos.
    Una pena.

  8. Félix Says:

    Inserto la referencia de tu artículo en mi blog. Me gustaría invitarte a la presentación de un libro mío en septiembre, en Gijón.

  9. Segundo Says:

    Lo peor de este circo adormidera es que encima, como espectáculo, resulta infame. Y, en estos días de recortes y reformas laborales, la diversión es la gente de la telebasura y la mayor alegría la pueden dar los futbolistas millonarios.

  10. Docente en frenesí Says:

    ¿Qué podemos hacer en las aulas por fomentar el interés hacia el esfuezo cuando lo que más divierte, a padres y a hijos, es la telebasura?
    ¿Cómo podemos convencerles de que el esfuerzo vale la pena cuando el espectáculo político señala todo lo contrario?

  11. Rebeca Cobos Says:

    Hay una especie de burbuja donde preservan del esfuerzo a los estudiantes, y no se quiere ver que eso les va a perjudicar mucho.
    Pero aquí todo el mundo está feliz y contento.

  12. Zaharoff Says:

    Cambiando de tercio, ¿Mantiene el ministerio de cultura secuestradas las memorias de Don Niceto?.
    http://monsieurdevillefort.wordpress.com/2010/06/13/cultura-secuestra-documentacion-de-alcala-zamora/

  13. Maestrín y gracies Says:

    Lo que pasa es que la fiesta se está acabando, tanta imbecilidad y tanto cachondeo sólo pueden darse en tiempos de abundancia. No tardará en verse la ira contra un tiempo que, además de hacernos más estúpidos, nos arruinó.

  14. Profe para todo Says:

    Aquel ministro de Franco al que llamaban “la sonrisa del régimen”, hoy diría “más salsa rosa y menos latín”.
    ¿O no?

  15. Enseñante Says:

    Que no piensen, que no descubran la pasión del saber, que hagan sus acampadas del botellón, que ven telebasura, que no den el coñazo.
    EL Estado es con la adolescencia como esos padres que lo aceptan todo con tal de que no tenga que dedicarles atención.

  16. Profe en la brecha Says:

    ¿Qué seguimiento tendría convocar una huelga contra la telebasura? ¿Qué apoyo se obtendría para una lucha final contra los privilegios de los políticos? ¿Cómo es que se pretende alargar la edad de jubilación y no se toca que a un político le basten 8 años para disfrutar de una paga generosa?

  17. Martona Says:

    Que interese más Belén Esteban que Machado no sólo al público más analfabeto enciende la alarma de una estupidez generalizada con la que hasta ahora casi todo el mundo estaba encantado, especialmente los políticos.
    ¿Tendrá algo que ver la bonanza en el nivel de vida con la estupidez generalizada?

  18. Grano de Pimienta Says:

    Todo el mundo ve, incluso los que prefieren no enterarse y mirar para otro lado, que lo que se encumbra es el baboseo entre los políticos y la vulgaridad llevada a límites insospechados.
    Siendo esto así, no hay autoridad moral para pedir esfuerzo, dedicación y talento.
    Y, hasta nueva orden, esto seguirá siendo así.

  19. Tarquina la humilde Says:

    La estafa es tan espectacular que los jóvenes pasan de unos estudios donde se recompensa la vagancia a un mundo laboral donde el nivel de exigencia y de explotación es el máximo.
    ¿Cómo no van a sentirse asqueados ante la política?

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