A propósito de Alejandro Casona

Por Luis Arias

«En seguida la República en su leve e indeleble existencia resultó ser la Niña. Ésa que aparece inconfundiblemente en la pintura española y en especial en el más diáfano cuadro de historia que se haya escrito, íbamos a decir y no lo corregimos, “Las Meninas”, de Velázquez. Esa Niña que no puede acabar de coger la rosa que le ofrece su enigmática aya. Rodeada de monstruos del inconsciente mientras en la claridad del fondo al maestro, que mira cuando se está yendo, deja entregada su mirada. Y en el espejo del fondo, las figuras casi ahogadas de los reyes como si desde un pasado remoto estuviesen mirando así todo sin ver apenas nada. ¿Y quién mira a la Niña? Todo parece estar y moverse en función de ella, centro pálido, indefenso. Alba incipiente detenida en un tiempo cuajado, ofrece tan sólo su presencia, que sólo el fluir del tiempo vivificaría». (María Zambrano)

Si hacemos caso a los cánones cronológicos de la historia de la literatura, Casona, nacido un 23 de marzo de 1903, pertenece a la llamada generación del 27, que, entre otros muchos rasgos distintivos, se caracterizó por la fascinación ante el cine. Recordemos, por poner sólo dos ejemplos, el excelente ensayo que escribió el asturiano Fernando Vela sobre el llamado séptimo arte, así como los poemas que Alberti le dedicó a Chaplin. Por tanto, nada de extraño tiene que el gran dramaturgo asturiano sea también autor de guiones de películas que, por lo que acabamos de saber, corrieron grave riesgo de desaparición.

Y no es casualidad, sino todo lo contrario, que haya sido don Raúl Vallarino, escritor y antiguo director de la Biblioteca Nacional de Uruguay, el que, con su esfuerzo, no sólo evitó que se descatalogasen estas películas, sino que además las trajo hasta su municipio natal para que Cangas del Narcea cuente también con esta parte de la obra de su hijo más ilustre. No es casualidad, digo, que esta recuperación provenga de uno de los países de destino de aquella España desterrada de la II República.

A propósito de todo ello, al margen de la alegría que debemos sentir por la recuperación y el hallazgo de esta faceta de la obra de Casona, son muchas las cosas que resulta obligado tener en cuenta.

Para empezar, podría decirse que Casona representa, además de otras muchas cosas, lo mejor de un tiempo y un país que vino siendo injustamente condenado a un olvido nada inocente.

Casona, hijo de maestros, también maestro, autor teatral de primera línea en una época de figuras de la talla e importancia de Benavente, Lorca y Valle Inclán. Y, lo que no es menos importante, maestro de la República, del único Estado no lampedusiano de la historia contemporánea de España, con el que nuestro autor estuvo comprometido de lleno; como prueba, entre otras muchas cosas, el papel que desempeñó al frente de aquellas Misiones Pedagógicas que acercaron al pueblo español lo mejor de nuestro teatro clásico.

Allí donde jamás se habían representado obras dramáticas, la República, en el poco tiempo que la dejaron vivir, se encargó de poner a disposición de ese público parte muy representativa de lo mejor del género teatral escrito en nuestro idioma.

Y es que -me permito recordarlo una vez más- estamos hablando de un tiempo en el que el país se convirtió en un aula. Aulas fueron los periódicos en los que nuestros mejores escritores colaboraban imbuidos del afán pedagógico que traería el nuevo Estado. Aulas fueron las tramoyas teatrales improvisadas para las representaciones itinerantes de las Misiones Pedagógicas a las que ya hemos aludido. Y añádase a ello la apuesta por la escuela que hizo la República, con aquella avanzadilla que fueron los maestros de escuela republicanos, sin duda, los mejores que ha tenido nuestro país.

Por obvio que parezca, la envergadura de Casona no puede disociarse, en su obra y en su trayectoria, de su condición de maestro republicano, condición que lo llevó al compromiso primero y al exilio después.

Pues bien, fue en su exilio donde se gestó esta obra cinematográfica que ahora se acaba de recuperar. Y, en este sentido, una vez más, también es necesario recordar la infinita gratitud que debemos a los países de acogida de lo mejor que España tenía en su faceta científica, intelectual, filosófica y pedagógica. Hace menos de un año, el rector de la Universidad de México pronunció un extraordinario discurso en Oviedo en el que -cómo no- se hacía mención al exilio asturiano y español. Y, en esta ocasión, es un escritor uruguayo el que nos acaba de entregar la obra cinematográfica de Casona que a punto estuvo de perderse.

¿Acaso hacen falta más argumentos para que todos nos convenzamos de la importancia que tiene mantener vivo el recuerdo de lo mejor que hemos tenido en nuestra tierra? ¿Acaso es necesario recordar una vez más que el occidente de Asturias fue uno de los principales viveros del republicanismo español? ¿Acaso tenemos que seguir repitiendo que en la obra de Casona, aparte de otros muchos aciertos, lo que se encuentra es una poética universal de Asturias y, más en concreto, de su Besullo natal?

Casona y el cine. Casona y el exilio. Confieso que siento una enorme admiración por su obra «La casa de los siete balcones», cuyo escenario es, como se sabe, el de su propia casa. Sabido es que esta obra la concibe en su exilio, reconstruyendo, con una fuerza poética extraordinaria, el mundo de su infancia, haciendo de ese escenario el marco de una obra dramática que, como todo lo grandioso, incurre en universalismo. Pues bien, estamos hablando del mismo Alejandro Casona que creó los guiones cinematográficos como hombre de su tiempo fascinado con el cine.

Casona, el cine, el teatro y la escuela. Casona, el cangués que representa lo más grandioso de la II República, de la que el occidente de Asturias fue vivero.

Sin duda, estamos ante un gran acontecimiento frente a abandonos, despoblamientos, retrasos y demás calamidades que el occidente de Asturias sufre y soporta cada día.

Categoría: Libros Comentarios(12) marzo 2010

12 Respuestas a “A propósito de Alejandro Casona”

  1. Genoveva de Besullo Says:

    No esperaba menos de usted. Sabía que se iba a ocupar en su columna de opinión del occidente de esta recuperación de la obra fílmica de Casona que puede llamarse hallazgo.

  2. Canguesina Says:

    No hagamos de esto una lectura política, que no sería acertada. La vergonzosa inhibición de la Consejería no es contra Cangas, se trata simplemente de la ignorancia en la que viven.
    Para ellos, cualquier mequetrefe que les pida subvención es más importante que Casona del que sólo saben su nombre.

  3. Pepa Doncel Says:

    En menos de cien años, la literatura asturiana contó con tres grandes figuras de las letras españolas: Clarín, Pérez de Ayala y Alejandro Casona- A Clarín no se le discute; a Ayala, no se le lee, y a Casona se le ignora.
    ¿Tendremos lo que merecemos?

  4. Feijooniano Says:

    En efecto, estimada Pepa. Además, Ayala fue un gran crítico teatral que, por cierto, elogiaba las obras de Arniches, al tiempo que era muy severo con su padre literario, el señor Benavente.

  5. Rufino el de la Escalerona Says:

    Casona es un lujo en nuestra historia literaria y, como usted dicem gran parte de su obra teatral es una poética de nuestra tierra que se hizo universal gracias a su talento. Que no haya habido una acogida por todo lo alto a su obra fílmica es una prueba de la ignorancia de quienes no merecen estar al frente de nuestras instituciones.
    ¡Ah! Y hay gijoneses que sabemos que existe Asturias más allá de la Gruta, don Luis.

  6. Elena de Goya Says:

    Siempre causas perdidas. O bien se trata de clamar por una excelencia que ya no existe; o bien, de una reivindicación, casi permanente, de una Asturias que se resiste a que la pongan en venta. Siempre causas perdidas, defendibles con el corazón y con el cerebro, con un eco que no traspasa la barrera de la opinión publicada y de unos lectores resistentes.
    No es poco el balance.

  7. Alberto del Río Legazpi Says:

    (Permíteme un pequeño juego, en respuesta a tu bevolente opinión en “Por la Vía Láctea”)

    Muchas gracias, amigo y compañero Luis, por ocuparte de la obra de Casona.

    Y, como podrás fácilmente imaginar, me produjo una satisfacción muy especial que el mismo día y en el mismo periódico, tú desde el occidente asturiano y yo desde Avilés, nos ocupásemos del mismo asunto.

  8. La Muyerina Says:

    ¿Por qué tenemos que soportar tanta incomptencia y tanta ignorancia? ¿Qué argumentos puede tener la Consejera de Cultura para no mostrar interés por la obra cinematográfica de Casona?
    ¿Alguien lo entiende?

  9. Cirujano de fierro Says:

    El desisnterés por Casona lo que pone de manifiesto es el pésimo momento que vive Asturias, al menos, en lo que a sus políticos se refiere.

  10. Antonio Says:

    Querido Luis, estoy de acuerdo en casi todo lo que dices. Únicamente creo que hay que matizar que si bien a Casona le interesó mucho el cine, en ello influyó mucho la cuestión económica, ya que, como dramaturgo, frecuentemente no lograba cobrar en diversos países los correspondientes derechos de autor teatral. Además, le molestaba que en el cine intervinieran demasiadas manos, que podían cambiar el sentido de su texto inicial. Por cierto, el próximo día 1 de abril se cumplen los sesenta y un años del estreno de su magnífica comedia “Los árboles mueren de pie”, que fue llevada al cine en más de una ocasión (en una de ellas se introdujo algún cambio sustancial que molestó mucho a Casona).
    Gracias a Raúl Vallarino, al Ayuntamiento de Cangas del Narcea, a Alberto del Río y a ti por este homenaje a una significativa faceta de Casona, que, es obvio, no es sólo un muy relevante dramaturgo.

  11. Cris Says:

    Estimado Luis: gracias por haberte ocupado de Alejandro Casona, el mas grande de los escritores asturianos (mal que les pese a los clarinianos). Y la alegría ha sido doble este viernes pasado al ver que Alberto del Río hacía lo mismo. Delargo sois de los mejores articulistas del periodismo español, que languidece entre bostezos y mugidos contra Zapatero o Rajoy…
    ¿Fue una estrategia conjunta la vuestra?
    La verdad es que no me importa eso tanto como que algunos (vosotros, en este caso) se ocupen de la obra del gran Casona. Es terrible el silencio que hay sobre este gran autor. para él, es exilio fue total, por lo que vemos.

  12. luisarias Says:

    Cris, muchas gracias por tu generosidad. Y no está peleado que Clarín haya sido un escritor de primerísima fila para que también lo sea Casona.
    Y, por otro lado, no es que Alberto y yo nos hayamos puesto de acuerdo para escribir sobre el mismo asunto, sino que, parodiando a Miguel Hernández, nuestro corazón y nuestros asuntos tienen a Casona y a Asturias (toda ella) en primerísima fila.

Escribir comentario