Aquel otoño de 2000 (Carta abierta a Javier Fernández)

Por Luis Arias

«Carácter o tradición son, pues, las fuerzas de la resistencia; por mucho que, de frente o de soslayo, se haga en contra suya, siempre estarán presentes, tirando hacia atrás. La inteligencia activa y crítica, presidiendo en la acción política, rajando y cortando a su antojo en ese mundo, es la señal de nuestra libertad de hombres, la ejecutoria de nuestro espíritu racional. Un pueblo en marcha, gobernado con un buen discurso, se me representa de este modo: una herencia histórica corregida por la razón». (Azaña)

Se cumplía el 60.º aniversario de la muerte de Azaña. Y unos cuantos asturianos organizamos un viaje a Montauban a rendir homenaje al estadista republicano. Principiaba noviembre, tiempo de castañas y sidra dulce en nuestra tierra. Y en el PSOE asturiano se libraba, empero, una batalla ciertamente agria. Poco más de un año hacía de la única mayoría absoluta conseguida por Areces, y las tensiones eran muy grandes, tras las trifulcas con nombramientos que fueron fugaces en Cajastur y tras aquella escenificación de desencuentro en Rodiezmo con Zapatero como testigo de unos silbidos dirigidos a Villa que causaron furor. Usted, que hasta entonces había sido consejero de Industria, optaba a la secretaría de la FSA frente a don Álvaro Álvarez. Cuando regresábamos de Francia, tuvimos noticia de su victoria.

Y, a propósito de Azaña, yo me había permitido recordarle a don Vicente en un artículo una lapidaria frase del autor de «La Velada en Benicarló»: «Lo más difícil de administrar es una victoria política». Y lo había hecho, comprobando que Areces se había lanzado de lleno a lo que eran instrumentos de poder. Parecía entonces que el PSOE podía repetir una historia de disensiones como la que había tenido lugar en el PP. Sin embargo, desde que usted asumió la secretaría general de la FSA, hubo, si no armonía, sí al menos el entendimiento necesario para no incurrir en aquello.

Se le comparó a usted con frecuencia con el señor Martínez Noval, en el sentido de que no iba a dar el paso de liderar la candidatura socialista al Gobierno de Asturias y que, llegado el momento, al igual que había sucedido con su antecesor, usted podría llegar a ser nombrado ministro. A lo que se ve, esas especulaciones no se cumplirán y sucederá justamente lo contrario. A la tercera, en su caso, iría la vencida, pues, no habiéndose presentado ni en 2003 ni en 2007, sí parece que lo hará en 2011.

Son muchas las incógnitas que con su más que posible decisión se abren. En todo caso, hablamos del mismo partido que ha venido gobernando Asturias desde la preautonomía a esta parte con la excepción de la etapa de Marqués. De un partido omnipresente en esta tierra, concejo a concejo, comarca a comarca que, al margen de las intenciones que usted pueda tener, no cambiará de la noche a la mañana. Y, en el ámbito estatal, hablamos de un partido que ahora mismo es el sustento de un Gobierno cuya credibilidad va a menos a pasos agigantados, lo que, de aquí a mayo de 2011, es imposible que no tenga su influencia en Asturias.

En todo caso, don Javier, barrunto que no será muy fácil mantener la paz interna en el PSOE astur en tanto no se llegue a un acuerdo con Areces, cuyo entorno esgrime su trayectoria ganando elecciones en esta tierra de 1999 a esta parte. Cierto es que, como antes recordaba, sólo una vez obtuvo la mayoría absoluta y que en las dos ocasiones anteriores tuvo como principal adversario a don Ovidio Sánchez, dándose además la circunstancia de que la diferencia de votos no fue en modo alguno ostensible.

Convencido estoy de que hay una parte no pequeña de la sociedad asturiana que ya siente cierto hartazgo ante el arecismo, ante sus chiringuitos, sus obras faraónicas, su nepotismo y un largo etcétera. No es menos cierto que, dada su discreción, en Asturias no se tiene un profundo conocimiento de su visión política de esta tierra, aunque sí hay constancia de que no siente especial simpatía por todo lo que guarde relación con el asturianismo, ni tampoco es un apasionado de aquello que en la primera legislatura de Zapatero dio en llamarse la España plural.

De todos modos, don Javier, estoy seguro de que, sin grandes entusiasmos, entre los muchos sectores descontentos que hay en Asturias, puede haber expectativas no del todo desfavorables hacia usted tras la experiencia del arecismo.

Por ver está, de otro lado, quién será su principal adversario en las elecciones de 2011. Desde luego, salir de su despacho de la FSA para enfrentarse a Álvarez-Cascos sería un gran reto. Y, de otro lado, don Javier, habría que preguntarse si el partido de doña Rosa Díez tendrá presencia en nuestro Parlamento, así como el asturianismo.

De confirmarse su candidatura, la tarea que le espera está llena de retos, y, puestos a soñar, sería fantástico que hubiese en usted un afán de renovación que empezaría por su partido y que redundaría en la sociedad asturiana.

Pero ya se sabe que los sueños y la realidad política, incluso para la llamada izquierda, hace tiempo que no forman pareja, no ya de cama, sino ni tan siquiera, ¡ay!, de tentativa de baile.

Ya ve.

Categoría: Opinión Comentarios(12) febrero 2010

12 Respuestas a “Aquel otoño de 2000 (Carta abierta a Javier Fernández)”

  1. Republicano Says:

    Me pregunto, en primer término, si cuando don Javier leyó el artículo se dio cuenta de que él nunca sería capaz de concebir ni de escribir el texto de Azaña que lo encabeza.
    Bien están esos recordatorios para una izquierda que no tiene ni referentes ni ideales.
    Y, desde luego, a usted no se le ve esperanzado.

  2. Socialista chamuscao Says:

    Si antes de ser oficialmente candidato se pronuncia de un modo tan entusiasta sobre la incineradora, ¿qué política medioambiental haría caso de ganar las elecciones?

  3. Asturólogo Says:

    Don Javier Fernández fue durante mucho tiempo un hombre de Villa, hasta el punto de que, como otros políticos de no muy buen recuerdo, pasó por la dirección regional de minas. Tras ese Congreso de 2000 en la FSA del que usted habla en su artículo, pasó a ser el hombre fuerte y de paz en el partido en Asturias y Villa se quedó orillado.
    No es un arecista, desde luego, pero no se seguro que, siendo Areces nefasto, vaya a ser mejor Fernández suponiendo que gane las elecciones en 2011.

  4. Esperando a Godot Says:

    Desengánese usted: esta gente que se llama de izquierdas sólo tienen intereses. Para ellos, el poder es aquello que les proporciona chequeras para tener clientes cautivos de todo tipo.
    A ellos, sea Javier o Tini, las ideas y la inteligencia política que Azaña representa les queda a años luz.
    No obstante, hace bien en recordarles que hubo gente que estuvo en política por un proyecto de país.

  5. Selene3000 Says:

    A ver, a ver, si con el desencanto que corre, este buen hombre (palabras de mi madre,yo no lo conozco, no he seguido su trayectoria) sale y es capaz de meterse en el baile para bailar, no para dar calabazas.
    No sé, no sé.

  6. Observador Says:

    Una cosa es predicar y otra dar trigo. ¿Inteligencia activa y crítica?
    ¿Un buen discurso?
    La leche que dieron esos bellos escritos de D. Manuel ya la conocimos.
    Cogió una República en la que solo quedaba un solo monárquico, el Conde de Romanones, y al día y pico y a los 5 días (años), tres de los insustituibles para traerla, los generales Sanjurjo, Mola y Queipo de LLano, los jefes de los Guardias de Asalto, Guardia Civil y Gobernación, el 13 de Abril de 1931, se le revelaron. Un prodigio de político y de políticas que nos jodió en lo que, por una vez, todos los españoles estuvimos de acuerdo.

    ¡Vaya ejemplo, de ejemplaridad, que nos trae esta vez D. Luis!.

    Con estos ejemplos seguro que, “esto no lo levanta ni Dios, lo asesinaron”.

    Buenas noches.

  7. Lliteratu Says:

    Muy honorable Observador: Su obsesión contra Azaña es enfermiza. ¿De modo que el único culpable del desmoronamiento de la 2ª República fue don Manuel? ¿Le parece a usted que son admisibles “análisis” tan simplistas y maniqueos?
    Otra cosa: confunde usted “rebelar” con “revelar”.
    Mire el diccionario cuando está on line, no transmite enfermedades.

  8. Ana Says:

    Aparte del odio a Azaña de este señor que interviene con frecuencia en el blog, lo interesante de este artículo es el tono de la carta donde hay una exquisita educación acompañada de una falta de esperanza total en un político que pertenece a un partido que vino abaratando los sueños desde el 82 hasta el momento.

  9. Escolástica Says:

    Comparto con usted no sólo las admirables citas, sino también el tono de escpeticismo del artículo.

  10. Xovellanista Says:

    Lo cierto es que de un tema de puro politiqueo que no es otro que las maniobras de la FSA para dirimir quién será su próximo candidato a gobernar Asturias, consigue usted poner sobre la mesa una elevación del asunto, propiciando un debate sobre la concepción de Azaña de lo que es un país en marcha. Y, por lo que veo, nadie entra aquí a elevar la altura del debate.
    Y es de lamentar que las cosas sean así.

  11. Balbino Says:

    Tengo la sospecha de que J Fernández tendrá que acabar frenando personalmente a Areces si es que mantiene sus pretensiones de presentarse en 2011.
    ¡Al tiempo!

  12. Observador Says:

    Mis queridos “literatu” y “Ana”:

    ¿Obsesión enfermiza?, no será que ve la “paja en el ojo ajeno…”. El único responsable desde luego que no fué, pero el más importante no lo dude usted. Y los hechos no son ni simplistas ni maniqueos, son simplemente hechos. Ahora bien, el idolatrar a un supongo buen escritor, a la vista está que no es mi fuerte la pluma, y un reconocido, por sus obras, pésimo político eso si que lo veo maniqueo, simplista e infantil.

    ¿Odiar?… . Discrepar simplemente con datos y hechos, no con ensoñaciones. Otro poco más de paja … .

    Buenas noches.

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