Las pasarelas del ministro Gabilondo

Por Luis Arias

PCPI, contra lo que pudiera suponerse, no significa Partido Comunista de los Pueblos Ibéricos, sino «Programas de Cualificación Profesional Inicial» concebidos y pensados para atajar en la medida posible que un alto porcentaje del alumnado abandone los estudios tras la ESO; alcanza un 32 por ciento, según las últimas cifras publicadas; y hay un dato que empeora aún más el panorama: ni tan siquiera todos los que dejan los estudios consiguen la titulación de la llamada Secundaria Obligatoria.

Dando por sentado que siempre hay que considerar positivo que exista la mayor flexibilidad posible para que quienes renunciaron a seguir puedan volver a iniciar sus estudios, nos encontramos con algo que, de forma tan incomprensible como inaceptable, se soslaya, y es que, siendo tan altas las cifras de abandono, el llamado sistema educativo fracasa estrepitosamente, y no se ve voluntad por parte de nadie para modificarlo en serio.

Miren ustedes: conseguir el título de la ESO es, de por sí, ciertamente fácil. Añádase a ello que existen vías como la llamada «diversificación» que resultan de una gran ayuda para quienes, por motivos varios, no terminan la etapa siguiendo el itinerario más genérico.

Pero, con ser esto preocupante, no es, ni con mucho, lo más grave. Como es de sobra sabido, se supone que estamos en un sistema educativo en el que casi todo es guay, donde el esfuerzo está proscrito. Pues bien, algo falla estrepitosamente cuando, a pesar de todo ello, casi un tercio del alumnado no encuentra alicientes en el sistema educativo para seguir estudiando, bien sea un módulo, bien sea el Bachillerato.

Pero, como viene sucediendo desde hace muchos años a esta parte, de lo que se trata es de poner parches, de improvisar ocurrencias. En ningún caso existe voluntad de estudiar a fondo lo que sucede, y, tras ello, buscar soluciones que vayan más allá de lo que es, sin más, un intento de salir del paso, del que no cabe albergar demasiadas esperanzas.

Recientemente, el señor Gabilondo mantuvo una reunión con doña María Dolores de Cospedal, y no se descartaba un «pacto educativo». Lo que desconocemos es en qué puede consistir y hasta dónde están dispuestos a llegar los partidos mayoritarios en este asunto.

¿Es que nadie quiere darse cuenta del rotundo fracaso que supone, no ya el listón tan bajo de conocimientos que se alcanza según atestigua el «informe Pisa», sino que además, en lo pedagógico, lo que es el estudio en sí mismo, no se consigue hacerlo atractivo para casi un tercio del alumnado que, como venimos diciendo, se va de los centros escolares al concluir la ESO?

Hubo un momento en el que se hablaba, con fundamento, del preocupante desprestigio que sufría la Formación Profesional. En parte importante a resultas de ello, se arbitró el actual sistema, que contempla títulos de grado medio y de grado superior, a los que se accede, respectivamente, desde la ESO o desde el Bachillerato. La pregunta obligada es si de esta forma las cosas mejoraron y si la FP salió ganando. En cualquiera de los casos, vemos que nuestro metafísico ministro abre pasarelas y puentes para que los estudios puedan ser retomados, lo cual, reitero, es plausible. El problema, sin embargo, estriba en que ese sistema educativo que genera tasas tan altas de abandono no parece que vaya a ser modificado con la profundidad necesaria.

Miren: aquí lo básico no está ni en que exista o no la religión en los centros, ni en esa asignatura que tanta polémica suscitó llamada Educación para la Ciudadanía, ni tampoco en los ordenadores que el Gobierno autónomo valenciano rechaza; todo ello, que también puede y debe ser discutido, tiene que quedar pospuesto al momento en el que el sistema educativo se modifique sustancialmente.

Es apremiante recuperar cosas que la LOGSE destruyó. Primero, conseguir una formación mayor en todos los niveles. Segundo, no renunciar al esfuerzo. Tercero, dignificar la profesión docente. Cuarto, educar de verdad en el sentido de que el conocimiento tiene que ser un objetivo para alcanzar por parte del alumnado, más allá de un título en cuyo valor cada vez se cree menos.

Las pasarelas del ministro Gabilondo. Se diría que se trata de escenificar una voluntad de alcanzar un pacto educativo, al tiempo que desconocemos las propuestas de los partidos políticos más allá de discusiones que, a día de hoy, no dejan de formar parte del pan y circo. Se diría también que se intenta estabular al alumnado en los centros, y no hay afán de que el nivel de conocimientos ascienda para que dejemos de formar parte del furgón de cola europeo.

Y, por otra parte, a pesar de la gravedad de la situación, o precisamente por ello, no tendría que haber prisa, es decir, sería deseable que se estudiase a fondo qué se debe hacer para que no se repita el desaguisado que viene causando la LOGSE desde su puesta en práctica. Porque ya no nos sirven ni apaños ni recetas para salir del paso, sino que hay que poner sobre la mesa un sistema educativo útil y serio, todo lo útil y serio que esta sociedad necesita.

Categoría: Enseñanza Comentarios(14) enero 2010

14 Respuestas a “Las pasarelas del ministro Gabilondo”

  1. Mayte Says:

    Gracias por poner sentido común y claridad ante un episodio más del “sostenella y no enmendalla” del PSOE en política educativa.

  2. Profe en la brecha Says:

    ¿Por qué no se reconoce el fracaso de una ley demagógica que condena al estudiantado a la ignorancia? ¿Es cuestión de memez o de perversidad para crear ciudadanos cretinos?

  3. Asesora riopedriana Says:

    Pues gracias al PCPI, los asesores tendermos mucha tarea, te lo aseguro.

  4. Docente en frenesí Says:

    Un ministro metafísico lo primero que tendría que saber es que se trata de cambiar de raíz no ya unas normativas, sino la concepción, demagógica, sobre la que se sustenta la LOGSE.

  5. Ana Says:

    Gracias, Luis, por tu combate contra la demagogia del PSOE en asuntos de enseñanza,

  6. Alicia Says:

    Cada año, un parche. Cada dos, un invento. Y nunca acometen el cambio tan profundo que se necesita, ni tienen voluntad de ello.

  7. Maestrín de escuela Says:

    Me pongo en el peor de los supuestos: quieren entretener al personal con el llamado pacto por la educación, cuando lo que les interesa es que la gente no piense.

  8. Socialista chamuscao Says:

    Siempre que usted escribe sobre enseñanza, me doy cuenta de que coincide plenamente conmigo en que la política de izquierdas consistiría en aumentar la calidad para un mejor futuro de lo más desfavorecidos. Pero la LOGSE favorece lo contrario.

  9. Isabel Says:

    Echaba de menos artículos tuyos sobre enseñanza, que tanto clarifican la situación y que resultan más que convenientes en la prensa.
    ¡Prodígate un poco más, por favor!

  10. Mnemosina Says:

    O sea que, en lugar de tomar medidas para que se aminore ese porcentaje de abandono del 32%, lo que se hace es, como dices, poner parches a partir de ese fracaso.
    ¡Qué ocurrente es el señor Gabilondo!

  11. carmen Says:

    Luis, da gusto que escuchar que aun queda genta con sentido comun y que apuesta por la enseñanza en este pais, enhorabuena por tu articulo, estoy totalmente de acuerdo. l

  12. Claudia Velázquez Says:

    ¿Cuántos fracasos más se necesitan para que de una vez se acometa un nuevo sistema educativo en el que se eviten los males de éste que padecemos?

  13. Armando Cocaña Says:

    Estoy de acuerdo con usted en que se discuten cosas muy propias para cortinas de humo mientras no se aborda en serio el cambio en la educación que esta sociedad necesita para no seguir cosechando fracasos individuales y colectivos.

  14. Enseñante Says:

    Le agradezco su artículo desde el conocimiento del oficio y desde la independencia. Y tine razón cuando dice que la mayor parte de las discusiones sobre el oficio son pan y circo.

Escribir comentario