El poeta y la guerra (Sobre la reedición del libro «Guerra en España», de Juan Ramón Jiménez)

Por Luis Arias

Nunca quiso ser hombre de acción. Aislado siempre del mundanal ruido. Su principal empeño fue la poesía. Y, sin embargo, llegado el momento, no tuvo reparo en manifestar su compromiso con la República. Hablamos de Juan Ramón Jiménez, hablamos del poeta que no quiso volver a la España de Franco, por mucho que en su obra no hubiese estridencias ni combates a ras de suelo, aquellas cosas que los censores podían advertir sin demasiado esfuerzo. Hablamos, ciñéndonos a la actualidad, de la reedición de su obra «Guerra en España» que, con respecto a la versión publicada en 1985 al cuidado del poeta Ángel Crespo, presenta cambios que son muy notables. Se trata de 880 páginas frente a las 335 que tenía la anterior, así como de 150 imágenes frente a 27. Esta edición definitiva se debe sobre todo al ingente trabajo de la investigadora Soledad González Ródenas.

Se trata de una recopilación que hizo del poeta de Moguer a lo largo de su vida con respecto a personas, obras y acontecimientos que guardaron relación con la República.

Y, más allá de un análisis pormenorizado del libro, que habrá que hacer en su momento, lo más llamativo es que, ante el afán de unos cuantos por crear confusión con respecto al significado de la Segunda República, esta obra de Juan Ramón resulta tremendamente esclarecedora.

Ante un escritor que ni de lejos incurrió jamás en lo panfletario, ante un poeta que buscaba sobre todo el perfeccionismo, ante un literato que no ambicionó jamás destacar en la vida pública en algo que no tuviese relación con su obra, es difícil argüir en su contra bajo el pretexto de intereses personales o políticos. Ítem más, resulta imposible rebatirlo con argumentos que no sean estéticos.

Nos encontramos, además, con un gran libro en prosa de un poeta. Es muy significativo a este respecto lo que en su momento señaló uno de los principales estudiosos juanramonianos, Ricardo Gullón, cuando, al ocuparse de otro libro en prosa del poeta de Moguer, «Españoles de tres mundos», afirmó que se trataba de «uno de los dos mejores libros de prosa escritos en nuestro siglo y en nuestra lengua. (El otro sería, ¡qué casualidad!, “Juan de Mairena”, de Antonio Machado)».

Así pues, un poeta que escribe en prosa sobre la República, manifestando su compromiso con ella. Para el muy prolífico Andrés Trapiello, se trata de «la gran novela de la Guerra Civil española». Es curioso que se hable de novela cuando, además de no haber ficción, sino retratos de personajes de su tiempo, así como opiniones del poeta, tampoco se encuentra un discurso narrativo propiamente dicho. Acaso por todo eso, tenga su parte de ingenioso lo que apunta este escritor que tanto se prodiga.

En días como éstos, en lo que está tan reciente la infructuosa búsqueda de los restos de Lorca, el libro de Juan Ramón sobre la República viene a ser un refuerzo a la justicia poética que los hechos históricos están pidiendo a gritos.

Es también un libro que da cuenta de los avatares sufridos por el poeta desde el estallido de la guerra. Por ejemplo, parece ser que en abril del 39 la casa madrileña de Juan Ramón fue saqueada, y en el expolio se llevaron libros, manuscritos y cuadros.

Además de esto, se quiso forjar una imagen del poeta desde la España de Franco que Juan Ramón desde el exilio sólo pudo combatir con parte de muchas de las cosas que consignó en este libro.

Otro detalle que habla de la enorme generosidad del franquismo fue el hecho de que la editorial Espasa-Calpe, atendiendo a los requerimientos del régimen surgido tras la gloriosa cruzada, le rescindió el contrato, como hizo, según se cuenta, con los exiliados que no eran muy entusiastas con el nuevo régimen.

Un Juan Ramón desterrado y exiliado que vivió desde la dolorosa partida sus días en republicano, o, si se prefiere decir de otro modo, con lealtad al Estado que se proclamó el 14 de abril del 31.

Libro que da cuenta de lo que fue el exilio no sólo de Juan Ramón, sino de otros muchos intelectuales españoles, cuya mayor o menor coherencia es puesta de relieve por el gran poeta de Moguer.

El poeta y la guerra. El poeta que supo del asesinato de Lorca y de la muerte de Machado, el poeta que, hasta los últimos días de su vida, siguió siendo leal al significado de la Segunda República.

El poeta al que se le concedió el Premio Nobel y que no quiso celebrar tan prestigioso galardón en su país. El poeta que clamaba por el nombre exacto de las cosas, que no permitía que en sus escritos tuvieran cabida ni las estridencias ni los tópicos, comparece en la España de hoy dando una lección de justicia poética con admirable y trabajada prosa.

El poeta y su memoria, desterrada, exiliada, pero lúcida y con continuidad hasta su último suspiro.

Para quienes estén interesados en conocer lo que fue el exilio literario español visto por uno de sus miembros más destacados, este libro es cita obligada con lo mejor de un tiempo y un país en la pluma de uno de sus gigantes literarios.

Poesía y verdad, la madrugada en la que asesinaron a Lorca; aquellos últimos versos de un Machado moribundo en un papel arrugado.

De lejos, desde lejos, desde que el poeta y Zenobia abandonaron su casa el 20 de agosto de 1936, la República viajó, también, con ellos.

El libro del que les hablo cuenta la peripecia seguida por el poeta hasta su muerte.

Juan Ramón y la República. La poesía y la República.

¡Cuántos abismos y naufragios nos separan de todo eso y los contemplan!

Categoría: Libros Comentarios(18) diciembre 2009

18 Respuestas a “El poeta y la guerra (Sobre la reedición del libro «Guerra en España», de Juan Ramón Jiménez)”

  1. Laura Says:

    ¡Éstos son tus artículos, aquellos en los que vuelcas lo leído, lo vivido, lo sentido y lo pensado!
    Tu acercamiento a JRJ en este artículo es extraordinario, de verdad.

  2. Noventayochista Says:

    El poeta menos político de aquella España de la Edad de Plata fue republicano hasta el final de sus días.
    Como usted viene a decir, magistral lección sin estridencias.

  3. Ignacio Says:

    Nos da usted con este artículo una clase magistral sobre el compromiso de un poeta con su tiempo cuyo máximo valor en este caso procede de su lejanía de lo panfletario.

  4. Roberto Says:

    ¡Qué mal les tiene que encajar a muchos que Juan Ramón defendiese la República de principio a fin!
    No era un poeta de barricadas, sino de perfecciones y excelencias.

  5. Alicia Says:

    Sí, algo más que el autor de Platero, elegía andaluza que se quiso interpretar como una ñoñez para los niños que se educaban en el nacional-catolicismo.
    Quedémonos con el poema “Espacio”, y veamos lo que es una ambición poética admirable.

  6. Mnemosina Says:

    Poeta de minorías y republicano. ¡Qué mal les viene esto a muchos, a todas las cavernas del extremismo!

  7. Observador Says:

    Me llama la atención como arrima siempre la gente “el ascua a su sardina”. Si este exímio, que lo fué, poeta de nuestras de nuestras letras fuera tan republicano y tan perfeccionista habría levantado su pluma para protestar contra el expolio que de las propias ideas republicanas hicieron aquellos “prohombres” que cogieron una república apoyada hasta por el Borbón, ni defendió su monarquía ni dejó que se la defendieran, y en cuatro días montaron la que montaron, acabando de mamporreros de los que gritaban UHP (Uníos Hermanos Proletarios) y ¡Viva Rusia! y desfilaban marcialmente camisa roja, puño en alto y arma al ristre (Joven Guardia Roja). Que triste y que pesadez que todo lo contamine la p… ideología.

    Buenas noches.

  8. Fermín de Pas con el catalejo Says:

    Mala, muy mala la ideología. ¡Cuánto mejor es el dogma!

  9. Atos Says:

    El nombre exacto de las cosas. ¿O no le llena a uno de entusiasmo comprobar, después de tanta miseria, como la estética no está reñida con la ética?
    Un gran poeta, un gran Juan Ramón Jiménez
    Un gran artículo

  10. mencar Says:

    Como dice Atos, un gran artículo. ¡Que buena idea es reivindicar a nuestros grandes poetas republicanos, tan injustamente olvidados, e incluso algunos “perdidos” sus restos!. Leer a Juan Ramón es, pese a quien pese, como ver un árbol en el desierto que era la España de su época.

  11. Grano de Pimienta Says:

    Es una grata sorpresa para el mundo de la cultura este libro de Juan Ramón que pone, también en lo estético, las cosas en su sitio.
    No tienen fácil desprestigiar a uno de los grandes poetas de la España del siglo XX.

  12. Vela Says:

    Un poeta, nada menos que un poeta, un camino de perfección de principio a fin en la palabra y en los ritmos. Una apuesta por una España a la altura de los tiempos que mantuvo hasta el fínal de sus días siendo republicano.
    ¡Vida y obra ejemplares!

  13. Barón rojo Says:

    Hay que reconocer, también, que este libro desautoriza a aquellos panfletarios que decían estar en la extrema izquierda y que despreciaban a JRJ por su elitismo y preciosismo.

  14. Izquierdista de café Says:

    Sí, es cierto que para el rojerío de cierta época JRJ era el poeta que vendía el franquismo: maniático, mirlo, sin contenido.
    Hasta en la estética estábamos equivocados, Barón.

  15. Carla Lesmes Says:

    Un capítulo más de la Edad de Plata, que se resiste a ser agotada, por fortuna.

  16. Inefable poetisa Says:

    Prosa juanramoniana que podría denominarse poesía de la experiencia y que es anterior a esa denominación sobre la que un montón de poetas, que unos encima de otros no alcanzan ni el tobillo de Machado ni Juan Ramón, se cobijan.

  17. Estupefacta Says:

    Éste es el blog donde se abordan más y mejor obras y autores de nuestra historia literaria. Y es muy de agradecer.

  18. Observador Says:

    Don Fermín, no se distraiga tanto con el catalejo y estudie un poco más. Ideología es política, por encima está la filosofía y todavía más arriva la teología con sus dogmas. Ya sabe como son las comparaciones.

    Buenas tardes.

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