Bastón de mando y varita mágica (Tras las declaraciones efectuadas por el alcalde de San Martín de Oscos)

Por Luis Arias

Don José Antonio Martínez Rodil, alcalde de San Martín de Oscos, en sus recientes declaraciones a LA NUEVA ESPAÑA nos da una admirable lección de honestidad y buen sentido. No vende humo, no ofrece soluciones mágicas, tiene la honradez de decir que no encuentra la solución al despoblamiento de su concejo. No cifra un idílico futuro en un par de brochazos para salir del paso. Y, por si ello fuera poco, no se esconde para decir que, siendo el paisaje el bien más valioso de su comarca, la invasión eólica lo perjudica claramente, sin generar apenas empleo.

En cuanto a lo primero, negando que cualquier tiempo pasado fue mejor, resulta muy inquietante que, a diferencia de otras épocas de nuestra más reciente historia, en la Asturias rural, sobre todo en el Occidente, no se sueña con un futuro, no ya utópico, sino simplemente viable. Como insobornable prueba del nueve, ahí están las previsiones de población, más bien de despoblamiento, para las próximas décadas. Y algo así tiene que encender todas las alarmas, no para compadecernos ante lo que viene, sino para afrontarlo con realismo e inteligencia.

José Antonio Martínez Rodil, por fortuna, parece tener unos criterios diferentes a los que sostiene nuestro dilecto consejero señor Buendía, que se muestra encantado con la invasión eólica, sobre todo, en el occidente de Asturias.

Se refiere también don José Antonio Martínez Rodil al brutal descenso de las explotaciones ganaderas en su concejo, fenómeno que es extrapolable a todas las comarcas del occidente de Asturias. Bien sabemos que ya es irreversible la forma en que se negoció nuestra entrada en la Unión Europea, donde uno de los grandes sacrificados fue el campo asturiano. De todos modos, conviene preguntarse hasta cuándo se seguirá pagando ese tributo, consecuencia también del atraso de nuestro campo con relación a la Europa más rica, porque sigue resultando innegable que no estamos hablando de eriales.

Bastón de mando para decir la verdad, para defender el tesoro más preciado. Bastón de mando que nada tiene de varita mágica. No cabe mayor honestidad en la política.

Aún queda esa Asturias, cuyos paisajes describieron de forma difícilmente superable Clarín y Pérez de Ayala.

Escuchemos al primero:

«Hay un lugar en el Norte de España adonde no llegaron nunca ni los romanos ni los moros; y si doña Berta de Rondaliego, propietaria de este escondite verde y silencioso, supiera algo más de historia, juraría que jamás Agripa, ni Augusto, ni Muza, ni Tarik habían puesto la osada planta sobre el suelo mullido siempre con tupida yerba fresca, jugosa, aterciopelada y reluciente, de aquel rincón suyo, todo suyo, sordo como ella a los rumores del mundo, empaquetado en verdura espesa de árboles infinitos y de lozanos prados, como ella lo está en franela amarilla por culpa de sus achaques».

Y contemplemos a continuación el panorama que tenemos ante nosotros acompañados por Pérez de Ayala:

«Hay picachos gigantes, de peña viva y formas quiméricas, que escalan el cielo como titanes, hienden las nubes con sus armas monolíticas y se pierden más allá del toldo gris del firmamento. Hay graves montañas azulinas, canas, con la nieve de muchos años, que cierran el horizonte, soñadoras en la lejanía. Hay valles deleitosos y virgilianos. Hay praderías de velludo verdor perenne, tendidas entre lindes de álamos, de robles, de nogales, entre sebes de zarzamoras, entre setos de laureles, entre bardales de madreselva. Hay ocultos regatos que runrunean decires incógnitos. Hay puras fontanas que vierten su chorro cristalino por una hoja de castaño. Hay bosques centenarios, de temerosas espesuras, llenos de recogimiento religioso, de leyenda, de encantamiento. Y hay fragancia, blanda música de esquila y melancólicos cantos campesinos, temblando a todas horas en el aire. Las casucas humildes asoman de un lado y otro entre la umbría, con su tono pardo de lino viejo, como vedija polvorienta de un gran rebaño esparcido, y a las veces el humo azuloso y diáfano sube hasta el cielo en derechura inflexible de transporte místico».

Seamos realistas. No se trata de plantear la dicotomía de que, a cambio del deterioro del paisaje, se garantiza el futuro de unas comarcas, como en su momento ocurrió en las cuencas mineras. Los datos y previsiones no avalan tal cosa. Y es que, por mucha invasión eólica que se haga, por muchas canteras que hieran las montañas, por muchas plantas contaminantes que se instalen, por muchas subestaciones que se aprueben, la despoblación anunciada no se aleja del horizonte.

Lo que queda es resistir conservando lo mejor que tenemos, al tiempo que se busque otra manera de explotar el campo, al tiempo que no tengan que huir en desbandada los pocos habitantes que aquí quedan, al tiempo que sea posible y atractivo residir en estas comarcas, para lo que haría falta, entre otras cosas, poner fin a unas infraestructuras que no hacen más que retrasarse.

Que se ponga sobre la mesa de una vez la necesidad de asumir que el futuro, incluso el más inmediato, da miedo, y que, en lugar de afrontar el estado de la cuestión, lo que se hace es escapismo, vendiendo las joyas de la abuela, y, encima, algunos se permiten el lujo de oficiar como falsos profetas, insultando a nuestra inteligencia, e incluso, lo que roza lo imposible, a la suya propia.

Categoría: Bajo Narcea Comentarios(20) diciembre 2009

20 Respuestas a “Bastón de mando y varita mágica (Tras las declaraciones efectuadas por el alcalde de San Martín de Oscos)”

  1. Obona Says:

    ¡Cualquiera día que este Alcalde pertenece al mismo partido que Quico el de Cudillero!
    La verdad, es que mientras queden Alcaldes así, que no malvenden el futuro, un resquicio de esperanza sí que queda.

  2. Occidental Says:

    Obona, escribimos con demasiado apremio. Supongo que es diría en lugar de día. Por lo demás, estoy de acuerdo y, también, se me ocurren otras “comparanzas”

  3. Aguión Says:

    ¡Cuántos eólicos! ¡Qué invasión! ¿Qué diría Atila?

  4. Ayalga de Salas Says:

    ¡Ya podíamos tener un Alcalde así!

  5. Desde Tuña Says:

    Ya ves lo que pasa ahora con el Valle de Carondio en Allande. Más de lo mismo, Luis, más de lo mismo.

  6. Veigueña Says:

    No hace falta ser muy avispados para imaginar los intereses que hay detrás de esto de los eólicos. Lo que indigna es que no se abra un debate sobre el asunto y no se den explicaciones.

  7. Vaqueiro en Madrid Says:

    Bueno, estoy días estoy en casa, y leo en la Red tu artículo del viernes, mientras llueve como en la canción de Serrat. Tienes razón en lo que escribes: ¡Qué lección da este Alcalde de los Oscos!

  8. Viajero astur Says:

    Los Oscos son una maravilla que casi nadie conoce entre las gentes de Asturias. Que en una comarca como ésta, de las peor comunicadas de Asturias, haya un Alcalde que defienda su paisaje constituye casi un milagro.

  9. La Muyerina Says:

    No sólo estoy de acuerdo con las tesis del artículo, sino que además me parece muy ingenioso el título: el bastón de mando no es una varita mágica. El político no es un hada, es decir, un aprendiz de brujo.

  10. Selene3000 Says:

    Qué guapo, hermoso cuanto dice, Sr. Luis
    Alcaldes realistas que luchasen y plantasen cara con la gente, contra las oligarquías, (en la actualidad eólicas) para intentar conservar o aprovechar los recursos naturales de la región en beneficio del pueblo, harían falta en toda Asturias.
    En mi pueblo el vallico de los prados ha pasado a ser matorral y artal. Los molinos de grano (había mas de doce) que aprovechaban tan bien los saltos de agua y las corrientes impetuosas del río marcado por un valle estrecho y profundo; se han ido todos al carajo. Cuando podrían haber sido una fuente buenísima de energuía sostenible, no sólo para los pueblos de allí, sino también para las villas y pueblos de alrededor. Pero los malos gobernartes, no han sabido y no han querido nunca valorarlo. Ellos prefieren montar el negocio en su beneficio.
    En fin, un desastre en una de las regiones españolas con más recursos naturales.
    Lo de la leche ha sido bien triste. Mi padre la tenía que tirar, porque los dos camiones que pasaban por allí, una vez pactado lo de la CE, dejaron de pasar.
    Yo soy de allí y me duele la mala gestión que han hecho los políticos.Burócratas de tres al cuato, han vendido a los pueblos

  11. Armando Cocaña Says:

    En efecto, Selene, la historia de los concejos rurales asturianos es ésa que usted cuenta en su atinado comentario.

  12. Bárbara Says:

    No es por hacer propaganda, pero la postura de nuestro Marcelino, el Alcalde de Tineo, el año pasado frente a la mina a cielo abierto también fue muy digna.
    O no?

  13. Belmontina Says:

    Y, hablando de Alcaldes, ¿a nuestro Robertín, regidor belmontino, se le olvidó la importancia que tiene la autovía para los pocos que quedamos en este concejo y tenemos que ir a Oviedo con frecuencia?

  14. Balbino Says:

    El Alcalde de los Oscos, como de dice en el artículo, da una gran lección de honestidad. Lo que hay que preguntarse es quién toma nota de ello.

  15. Marcelino Says:

    Es raro el concejo del occidente asturiano que no esté amenazado por el afán recaudatorio de los Ayuntamientos de turno. El Alcalde del que usted habla es excepción que confirma la norma de vender tesoros paisajísticos a cambio de un dinero que apenas repercute en los pueblos y en los servicios.

  16. Rosa Says:

    Desde un pueblo de montaña de Cudillero en el que nací aunque no resido en él, pero me siento permanentemente dentro su vientre materno, declaro que tiraría voladores y fuegos artificiales, si en mi concejo hubiera un Alcalde como este señor del que hablas allá en los Oscos..

  17. Moratín Says:

    ¿Y si este Alcalde de los Oscos viese Doriga, su cantera y el aspecto que tiene desde que se metió aquí la autovía?

  18. Genoveva de Besullo Says:

    Y esto con lo de Carondio se anima.

  19. Xovellanista Says:

    O sea, o contaminación con cianuro, o contiminación visual con eólicos, o ruina y abandono. ¿Nadie se da cuenta de que son la misma cosa?

  20. Fuenteovejuno Says:

    Puede que un Alcalde sea suficiente para avergonzar al resto. Y no lo digo en broma.

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