Viento sur

Por Luis Arias

A orillas del Narcea, son muchas las alamedas que presentar√≠an en este momento del oto√Īo el aspecto de un t√≠pico cuadro paisaj√≠stico, si no fuera por el viento, que, al zarandear los √°rboles, rara vez los inclina uniformemente. Como suele suceder, unos van y otros vienen y nunca al mismo tiempo.
Acaso el viento Sur sea lo vivo que repele cualquier intento de capturar las estampas paisajísticas de estos parajes.

Las monta√Īas que rodean estos valles a punto est√°n de cubrirse con el manto ocre que se da cita cada seronda, que ya se va extendiendo y desplegando, pero que a√ļn no alcanz√≥ su plenitud, plenitud que, a su vez, supone una decadencia.

Mientras tanto, el protagonista de estos parajes es el viento Sur. Hablo de ese viento Sur, caliente y perezoso, con el que arranca la estampa oto√Īal de ¬ęLa Regenta¬Ľ. Hablo de ese viento Sur, el de las casta√Īas, que, seg√ļn dicen, puede resultar perturbador. Hablo de ese viento Sur que hace rodar por el suelo las √ļltimas manzanas que a√ļn se resisten en los √°rboles. Hablo de ese viento Sur, previo a la lluvia, que sentimos como un regalo, que vivimos como v√≠speras.

Hablo de ese viento Sur que se mete y se entromete en las arboledas m√°s tupidas. Hablo de ese viento que, adem√°s de barrer el cielo de nubes, casi todo lo empuja. Especie de escoba que limpia cielos y suelos; con la particularidad de que aquello que mueve y arrincona no se pierde por ning√ļn sumidero: retorna.

Hablo de ese viento que, de vez en cuando, nos ofrece un espect√°culo verdaderamente √ļnico.

Viento Sur y c√°lido, tras d√≠as lluviosos y fr√≠os. Viento Sur y c√°lido, previo a ellos. Viento Sur que coincide con los m√°s recientes temporales en la mar. Viento Sur que es, acaso, la √ļnica estridencia del oto√Īo.

Viento Sur perezoso que contrasta con la fuerza que alcanza, y que, al mismo tiempo, nos paraliza, nos adormece, nos aletarga, en consonancia con el paisaje.

Recuerdo un maravilloso fragmento de Dickens en su novela ¬ęDavid Copperfield¬Ľ donde describ√≠a las ramas de unos √°rboles que, zarandeadas por el viento, se juntaban primero como quien se re√ļne para hablar en secreto y que, a continuaci√≥n, montaban en c√≥lera y se agred√≠an entre s√≠. Como si, a resultas de esa aparente comunicaci√≥n entre ellas, la informaci√≥n transmitida originase violencia. Admirable la sagacidad del novelista ingl√©s, sacando tanto partido imaginativo a lo que es un mero lance en el transcurrir del paisaje, humanizado en reyerta.

Frente a esto, que tan generosamente se ofrece a la vista, también está, por así decirlo, el efecto balsámico de la calidez de este viento Sur, que hace que las hojas caigan tan silenciosas como los copos de nieve.

Me llegan, cuando esto escribo, algunos acordes de una hermosa canci√≥n de Jacques Brel, que, a la hora de hablar del viento Sur, viene a decir que suaviza cuanto toca; y que, sobre todo, hay que atender a su m√ļsica. Y los citados acordes comparecen envueltos en un tibio oleaje de recuerdos y balbuceos, trozos de terciopelo que tambi√©n trajo el viento.

Y, por encima de todo, habría que referirse a la dualidad del viento Sur: la zozobra y el sosiego.

Y es que, si uno mira al cielo, el espect√°culo de las nubes viajeras que, a veces, se mueven a gran velocidad, resulta de lo m√°s sugerente. Como si el viento, al alejarlas, pusiese todo su empe√Īo en evitar esa lluvia anunciada, en conjurarla, en regalarnos esas v√≠speras de temporal al que antes alud√≠.

Y, en ocasiones, este espectáculo de las nubes viajeras, ya avanzada la noche, hace que, muy rara vez, nos dé la impresión de que hay estrellas que son como su avanzadilla, que van camino de otro cielo, que se mueven presurosas delante de las nubes que las empujan.

Viento Sur, anticipo de gotas gordas, como sudor que desprenden esas nubes que ya no pueden contener m√°s agua sin desparramarla.

Viento Sur no s√≥lo anticipo de temporales inminentes, sino tambi√©n del momento en que la hojarasca cubra los caminos, del momento inmediatamente anterior a que los casta√Īos se vuelvan esquel√©ticos sin hoja.

Viento Sur. Por mucho que sean vísperas de temporales y lluvias, por mucho que el manto ocre en estos parajes dure poco, esta seronda nuestra no llega con prisas, no es trepidante, permite ser saboreada.

Es el canto de cisne de un paisaje. Es la m√ļsica que antecede a la puesta de largo de la seronda.

Observo que el Narcea, m√°s crecido y m√°s turbio tras las √ļltimas lluvias, con este viento Sur tambi√©n se suaviza, como si entrase un soplo de otras tierras. Como si, con √©l, con ese viento, nos llegasen soplos de otros climas, que, al estar de visita, son pasajeros, bienvenidos y bienhallados.

Algo contaba Brel en la canción evocada de cómo gracias al viento Sur un río belga lleva, instantáneamente, incorporaciones más meridionales.

Categoría: Bajo Narcea Comentarios(24) noviembre 2009

24 Respuestas a “Viento sur”

  1. Alicia Says:

    La descripción es muy buena literariamente y, en el fondo, parece percibirse una angustia contenida.

  2. Piecho categorial Says:

    Dos referencias literarias, “La Regenta” y Dickens. Un soberbio apoyo musical, Brel. Todo lo dem√°s es su Arcadia a la que describe tan bien.

  3. Dama, dama Says:

    A pesar de los serio y sesudo que usted parece no s√≥lo en la foto del blog, sino tambi√©n en los art√≠culos que escribe y publica, a veces se le escapan otras venas distintas a las que acostumbra. Y √ļltimamente est√° usted muy cantar√≠n, primero con los tangos y ahora con Brel.
    ¬ŅCantar√≠n o bailar√≠n?
    O ambas cosas, por qué no.

  4. Desde Tu√Īa Says:

    Cuando hac√≠amos, COU, al explicarnos unos apuntes que nos pasaste sobre Buero Vallejo, comentabas que la obra hab√≠a tenido un √©xito de grande desde su estreno, hasta el punto de que en el teatro donde se representaba, contra lo que era costumbre, no se represent√≥ aquel a√Īo el Tenorio, pues el p√ļblico llen√≥ m√°s tiempo del previsto la sala madri√Īela donde se hab√≠a estrenado la primera obra de Buero.
    Y, por lo que veo, el oto√Īo te sigue sirviendo de inspiraci√≥n para tus art√≠culos.

  5. Mnemosina Says:

    No todo puede ser perfecto. En esa Arcadia suya, en una se rod√≥ parte de una pel√≠cula floja y t√≥pica en los inicios de la transici√≥n. Se llamaba: “¬°Jo, pap√°1”. Ferrandis era el pap√° carca. Ana Bel√©n, la chica mona y progre. Y, s√≠, hab√≠a una alameda a orillas del Narcea, que se llev√≥ a la pantalla como un cuadro paisaj√≠stico vulgar.
    No es más que un recordatorio ante su artículo, literariamente logrado, como todos los suyos.

  6. Mnemosina Says:

    Me qued√≥ sin poner “alameda” despu√©s de “una”. Disculpas

  7. MadameHaza√Īas Says:

    Ojal√° le sigan llegando acordes y recuerdos y balbuceos y trozos de terciopelo…
    Siga alivi√°ndonos el alma y la mente con la m√ļsica y la fuerza de sus palabras …
    Sabe que las necesitamos.

  8. Julia Says:

    Tengo la impresión de que, también usted, necesita descansar de la actualidad política, y que estas incursiones literarias le sirven además para librarse de la etiqueta de analista político.
    Pocos pueden cambiar de registro, que se diría ahora, de forma tan airosa.

  9. Mar√≠a Teresa J√°√Īez Says:

    Buena m√ļsica y buena letra para describir un paisaje de forma que despierta en el lector el inter√©s por recorrerlo… con sus textos como gu√≠a.

  10. Marga Says:

    Cuando pisas la hojarasca, embebido en lo que est√° viendo y recordando, ¬Ņte detienes o contin√ļas tu camino?

  11. Di√°spora praviana Says:

    Este art√≠culo tuyo me ha hecho recordar muchas cosas, entre ellas, los paseos a Quinzanas, no s√≥lo en verano, a ver la desembocadura del Narcea en el Nal√≥n y tambi√©n a disfrutar de las alamedas de las orillas cuando era ni√Īa.
    Tu artículo me acercó a mi infancia. Gracias.

  12. Elena de Goya Says:

    Me encantan esas estrellas empujadas por las nubes que describes tan bien. Me encanta la forma con que construyes un paisaje, que es el tuyo.

  13. Ayalga de Salas Says:

    Bonita descripción. Me atrevo a sugerirte que un día re animes a describir la vega de Soto de los Infantes desde las alturas de Buspol.
    Te gustar√°.

  14. Lisardo Says:

    S√≥lo te falta, que no es poco, que en alg√ļn momento te aventures a describir tu paisaje en asturiano.

  15. Desde Vetusta Says:

    Recuerdo aquellos a√Īos en los que el viaje de Oviedo a Cornellana duraba una hora, y, desde la villa de los bocadillos, se tradaba otra hasta Luarca. Lo que no entiendo es que a estas alturas no dejen de demorar esa autov√≠a que pondr√° fin al aislamiento de una zona de Asturias que, adem√°s, est√° cerca del centro.

  16. Impresiones e ideas Says:

    Espl√©ndida descripci√≥n, como un cuadro oto√Īal. Como alguien dijo aqu√≠, maneja usted varios registros en su columnismo, lo que resulta en estos tiempos casi una excepci√≥n.

  17. Xicu Says:

    Toy de acuerdo con Lisardo. El paisaxe propiu hai que esplicalu en la llingua del llugar.
    D’ outra miente, ta muy bien el art√≠culu.

  18. Belmontina Says:

    Me gustaría que, cuando hablas del bajo Narcea, hicieses mención alguna vez a la Ría de Miranda, que es uno d elos principales valores de nuestro Concejo.

  19. María de la Anunciación Says:

    Buen anuncio del oto√Īo, buen anticipo de las lluvias, excelente paisajismo. A ver cu√°ndo escribes y describes alguna de las playas del Occidente, en un art√≠culo, quiero decir.

  20. Selene3000 Says:

    Con m√ļsica y todo, qu√© retrato m√°s guapo ha hecho del oto√Īo.
    Coincidiendo con este viento, recuerdo el suicidio de dos paisanos. La gente no se preguntó el por qué, ni lo que les estaba pasando, si estaban enfermos o padecían alguna locura. Sencillamente echaron la culpa al viento.
    Tambi√©n recuerdo la discusi√≥n de otros cuatro paisanos mientras echaban la partida. Dos dec√≠an que eran vientos del sur, tal como ustud indica, pero otros dos lo negaban, ¬ŅDe qu√© sur? les preguntaban entre pinta y pinta de vino. Ni del sur, ni del este, carjao, se respond√≠an ellos mismos:¬∑”Estos vientos son galernos, carajo, son galenos”

  21. Perico los Palotes Says:

    Muy guapo lo que Selene dice. Echemos la culpa al viento, o, parafraseando a Onetti, dejemos hablar al viento.
    Usted, se√Īor Arias, habla por √©l en este art√≠culo y habla tambi√©n, como suele hacer, de su entorno al que describe primorosamente.

  22. Restituto Araguas Says:

    Erizos de casta√Īas que alcanzan en el suelo el color del oto√Īo, manzanas que se pudren en el suelo, un viento inesperadamente c√°lido, ingredientes para muchas cosas, que pone sabiamente sobre la mesa, sobre la pantalla.

  23. Clara Lesmes Says:

    El viento sur barrió, en efecto. Las lluvias posteriores a la publicación del artículo se llevaron la calidez que vino con él, que se marchó, pero que hay un antes y después de su presencia en todos los paisajes de Asturias.

  24. Profe en la brecha Says:

    Gracias por recordar como siempre a los vendedores de lotería y de humo que dicen representarnos.

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