Crónica de un bochorno anunciado

Por Luis Arias

Lo de Areces son las cifras. Se diría que le llevan a un estadio casi místico. Lo de Ovidio son las bromas más facilonas, esas que se dicen en los chigres. Lo de Jesús Iglesias es la sumisión más vergonzante con tal de mantener abierta su peculiar oficina de empleo para sus gentes.

Resulta que Areces está pletórico por su maravillosa gestión. Que los tribunales le hayan dado varapalos con la carrera profesional de los funcionarios y en ciertos nombramientos no le arredra en absoluto. El asunto de los sobrecostes de El Musel dice no gustarle, pero en modo alguno se siente responsable de ello, por mucho que Blanco y la ausente FSA se hayan pronunciado al respecto.

Insisto en que a nuestro presidente las cifras parecen llevarlo a una especie de éxtasis místico. Lo mucho que se va a gastar, los equipamientos maravillosos que vamos a tener, lo bien que nos va todo. No es la candidez lo que caracteriza a Areces, bien sabe Dios que no, pero sí hay en él un optimismo desmesurado que parece propio del doctor Pangloss. Para todo hay un principio de razón suficiente, incluso para el terremoto de Lisboa en el caso del personaje de Voltaire, o para los sobrecostes de El Musel para Areces. Las verdades de hecho son para don Vicente Presidente verdades de razón. Y, desde luego, Asturias vive en el mejor de los mundos posibles.

Por su parte, ¡qué fácil lo hubiera tenido Ovidio Sánchez para hacer un discurso que vapulease al Presidente! Le hubiese bastado con ser un poco incisivo con sólo una pequeña parte de los muchos despropósitos de los que se vinieron cometiendo. Pero no lo hizo así. Lo que le urgía eran los insultos en lugar de los argumentos, que no le hubiesen llevado en realidad a distinto lugar.

¿Y qué decir de don Jesús Iglesias? No llegó a tanto triunfalismo como Areces, pero, de un lado, soltó perogrulladas hablando de los impuestos, y, de otro, no se mostró nada crítico con políticas educativas, ni medioambientales, ni de ningún tipo.

Convencido estoy de que no he sido el único que echó de menos a Valledor, que, con todas las reservas que nos puede merecer, jamás llegaría a tanto parabién con Areces. Estaba visto y anunciado que con su desembarco en el Parlamento asturiano, tras haber cosechado memorables fracasos políticos, Jesús Iglesias haría de IU una especie de coros y danzas del arecismo. Si alguna duda había, las despejó todas con su discurso en el debate parlamentario último.

Estoy completamente de acuerdo con el análisis que hizo en estas páginas recientemente Alberto Menéndez. Ni éste era del debate que las circunstancias requerían ni tampoco Asturias se merece un enfrentamiento tan crispado como el que tuvo lugar entre Areces y Ovidio Sánchez.

El actual presidente seguirá siendo fiel a sí mismo. Su Laboral, su Muselón, su politburó, sus cifras, su alejamiento de la realidad, sus chiringuitos.

Ovidio, por su lado, pone orden en su partido, o eso parece, pero no hace un análisis de las políticas de Areces lo suficientemente mordaz para ponerlo dialécticamente contra las cuerdas.

Y, como ya hemos apuntado, el señor Iglesias no sólo es un parlamentario mediocre, es que, además, su sumisión tiene que estar causando un amplio malestar en las bases y, sobre todo, en los votantes de Izquierda Unida.

De cuantos debates se han venido celebrando sobre el estado de la región, puede que el más decepcionante fuese este último, que significó también la crónica de un bochorno anunciado.

Ni una pizca de autocrítica, ni un mínimo de exigencia al Gobierno central por parte de Areces. Ni una vaga idea de un proyecto para Asturias por parte de Ovidio. Ni una ligera ni lejana oposición por parte de Iglesias.

No es posible que pacten nada el PSOE y el PP. Pero lo peor no es eso: es que ni siquiera parecen compartir una preocupación común en pro de la resolución de los problemas, que, para Areces, parece no haber. Y, para Ovidio, no van más allá de las anécdotas que se pueden hablar en los chigres.

Crónica, por tanto, de un bochorno anunciado, al que también contribuyó don Jesús Iglesias con su mediocridad y entreguismo.

De todos modos, yo ni siquiera esperaría que las cosas pudiesen mejorar, en función de unos cambios en los dirigentes de los principales partidos, que, primero, no sabemos si habrá, y, segundo, nada garantiza que pudieran ser para mejor.

Categoría: 1, Opinión Comentarios(17) octubre 2009

17 Respuestas a “Crónica de un bochorno anunciado”

  1. Krausista Says:

    ¿Qué hace un ciudadano tan ilustrado como usted empleando su tiempo en escuchar las peroratas de estas gentes que andan peleados con el idioma, con la inteligencia y con la decencia?

  2. Izquierdista de café Says:

    ¡Qué rojerío tenemos, madre!

  3. Mnemosina Says:

    ¡Qué oradores! ¡Qué dialéctica!

  4. Metacarpiano Says:

    Es verdad que, hablando de sus cifras, a Areces le dan arrebatos extáticos, mientras Ovidio libera su flequillo y el señor Iglesias consulta su lista de paniaguados.
    ¡Menuda tropa!

  5. Demóstenes de Olloniego Says:

    No tienen los parlamentarios actuales, y menos en Asturias, ni siquiera la aburrida retórica de los leguleyos; leen cifras, como usted, dice; bailan los datos y, de vez en cuando, hacen pausa para insultarse con zafiedad.
    No nos queda nada en la vida pública; ni siquiera la palabra.

  6. Llariegu Says:

    ¿Esti Demóstenes de Olloniego tendrá algo que ver con Mallada?

  7. Semióloga Says:

    El lenguaje de los necios.

  8. Tito Liviano Says:

    Cuando se haga la historia de la década arecista, se hablará de una época en la que la megalomanía,el despilfarro y el nepotismo se impusieron con una oposición estulta por parte de la derecha y clientelar del lado de la llamada IU.
    No será un balance que invite a la alegría.
    Por eso, hay que preguntarse por el conformismo de la ciudadanía que sustenta todo esto con una complicidad innegable.

  9. Cirujano de fierro Says:

    Hace falta una regeneración de la política que iría más allá de los cambios de personas, o de la alternancia política.
    El sistema, siento decirlo, está podrido.

  10. Juanita la Corta Says:

    Ese espectáculo parlamentario del que habla en su artículo, ¿a qué medida está hecho? Me temo que cortado por el sastre que sabe el gusto del público en ello interesado.

  11. Ramón Says:

    Las encuestas, que hoy se publican sobre un vuelco electoral si se convocasen ahora las urnas, ¿arrojarían en Asturias resultados similares?

  12. Chichi Enrocado Says:

    Ni Ovidio ni Tini saben una palabra de la prédica de lso jesuitas expulsos en el Paraguay.

  13. Viajera Says:

    Me detendré en mi próximo viaje en la Laboralona de la que tanto hablan. A ver qué estética tiene por dentro desde que se remodeló al gusto de las izquierdas.

  14. Cronista parlamentario Says:

    Cuando se teminó el espectáculo, ¿habrá habido alguien que pudiese considerar que aquello fue un debate parlamentario?

  15. Selene3000 Says:

    Políticos, oradores, feriantes…todos sabemos cómo es la política y los políticos, pero aún así, somos afortunados al poder leer algunas voces tan críticas como la suya.
    Más informes de este tipo tendría que haber en los medios de comunicación.

  16. Impresiones e ideas Says:

    Así es, Selene, al menos hay quien no se pone en un lado de la trinchera haciendo de mercenario. Eso se agradece siemrpre.

  17. Ayalino Says:

    Lo que casi nadie quiere entender es que la pobreza oratoria refleja algo mucho más importante que una mera cuestión de formas.

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