A propósito de Juan Antonio Cabezas

Por Luis Arias

Lanio, 25 de agosto de 2009, frente a la sierra del Pedrorio.

Al leer el reportaje que publica LA NUEVA ESPAÑA sobre los recuerdos que doña Julia García, viuda de Juan Antonio Cabezas, desgrana sobre su vida al lado del gran periodista y escritor asturiano, se adueña de mi ánimo un sentimiento de proximidad difícilmente superable. Sé que tras el Pedrorio, no muy lejos, se encuentra Santa María de Villandás, pueblo que vio nacer a quien es hoy memoria viva de la trayectoria del autor de la primera gran biografía sobre Clarín, pueblo en el que el concejo de Grao se acerca por carreteras apenas transitadas a tierras belmontinas. Me consta, asimismo, que muy cerca de aquí, en el palacio de Doriga, según me hizo saber en su momento don Juan Álvarez Corugedo, Benjamín Jarnés, director entonces de la colección de biografías de Espasa-Calpe, le encarga a Cabezas que acometa el referido estudio sobre la vida y obra de Leopoldo Alas. Añádase a todo esto que doña Julia vivió también en el bajo Narcea, a muy pocos kilómetros de Lanio.

Y, más allá de los datos geográficos, no supone cercanía menor el hecho de que en multitud de ocasiones mi padre habló, siempre con admiración, de la figura de Juan Antonio Cabezas.

¿Quién recuerda hoy que hay libros de Cabezas que están indiscutiblemente influidos por el pensamiento de Ortega, y, más concretamente, aquellos que pertenecen al género biográfico? ¿Quién recuerda hoy que el libro de Cabezas sobre Clarín, al igual que el Rosa Chacel sobre Teresa Mancha, se escribieron durante la II República?

¿Quién recuerda hoy que fue Juan Antonio Cabezas quien escribió el artículo necrológico más brillante y certero acerca de Fernando Vela, otro asturiano realmente ilustre al que apenas se le menta en la vida cultural de España y Asturias, y en el que, por cierto, se veía obligado a recordar en un periódico madrileño que el autor de «El arte al cubo» había nacido en Oviedo?

¿Quién recuerda hoy el libro de Juan Antonio Cabezas sobre Asturias, al que subtituló muy al orteguiano modo, biografía de una región?

¿Quién recuerda hoy la historia del diario «España», de Tánger, en el que tanto protagonismo tuvieron destacados periodistas asturianos, entre ellos, Jaime Menéndez el chato, nacido también muy cerca de aquí, en Sobrerriba, pequeña aldea que se encuentra encima de Cornellana? Jaime Menéndez, como Cabezas, emigraría muy joven a Cuba, y, lo recuerdo una vez más, fue el primer periodista español que formó parte de la redacción del «New York Times». Entre ambos personajes podrían encontrarse muy importantes puntos en común para trazar vidas paralelas.

¿Quién tiene presente el papel que desempeñó Cabezas no sólo en el mejor periodismo del siglo XX, sino también al frente de la Sociedad Cervantina, que presidió hasta el final de sus días en 1993?

¿Puede esta tierra, que tantas orfandades sufre, que tan tremendos despilfarros soporta, permitirse el lujo de que no haya iniciativas institucionales para que vuelvan a reeditarse los libros de Cabezas, al menos los que tienen relación con Asturias, así como una selección de sus mejores artículos que sorprenderían por su extraordinaria calidad?

Nacido en 1900, pertenece, cronológicamente, a la llamada Generación del 27. Dirigió el diario «El Carbayón». Más tarde, sería redactor del periódico socialista «Avance». Y, en cuanto a su presencia en diarios nacionales, anotemos que su nombre forma parte también del prestigioso rotativo «El Sol», y, años más tarde, tras haber salido de la cárcel y haberse librado de la pena de muerte, escribió en «ABC», habiendo formado parte también de la redacción del «España», de Tánger, periódico que, como antes hemos dicho, contó con una importantísima presencia asturiana.

Asturiano universal que, en su momento, acometió también la tarea de biografiar la vida de Madrid con un título muy orteguiano: «Madrid, biografía de una ciudad».

Cabezas, nacido en Cangas de Onís, alcanzó la madurez profesional en Oviedo, y la Asturias occidental tiene un gran protagonismo no sólo en su vida familiar, sino también en su obra, habida cuenta que la acción de una de sus novelas, «La montaña rebelde», se desarrolla en tierras somedanas.

Y, en lo que se refiere a sus estudios sobre las figuras asturianas más sobresalientes, no hay que perder de vista que, además de su excelente biografía sobre Clarín, también estudió a Jovellanos, como en su momento lo hizo Augusto Barcia, que, por cierto, fue el único asturiano que presidió un Gobierno de España, aunque sólo fuese durante 24 horas.

Periodista y escritor, que dio cuenta del día a día en grandes rotativos asturianos y nacionales y que además se ocupó en sus estudios de autores de la envergadura de Lope de Vega, Cervantes, Jovellanos, Clarín y Rubén Darío, entre otros.

Un asturiano universal, una trayectoria marcada por el desenlace de la Guerra Civil, que le llevaría cárcel, que un 25 de agosto vuelve a ser noticia gracias al excelente reportaje que acaba de publicar este periódico.

Desearía con todas mis fuerzas que fuese éste el primer paso para una serie de iniciativas en pro de recuperar su obra y su trayectoria. Asturias no debe permitirse prescindir del conocimiento de sus mejores hijos. Juan Antonio Cabezas, a no dudarlo, fue uno de ellos.

Categoría: Libros Comentarios(9) agosto 2009

9 Respuestas a “A propósito de Juan Antonio Cabezas”

  1. Vela Says:

    Entre las muchas cosas que no conviene olvidar, debe tenerse en cuenta que cuando Cabezas decidió escribir la biografía de Clarín, tanto su figura como su gran novela no eran, nu mucho menos, objeto de culto como ahora mismo sucede.

  2. Libresco Says:

    Por decencia, Cabezas debe ser reivindicado. Lo que no se entiende bien es que sean tantos los silencios que no pueden alegar desconocimiento.

  3. Fermín de Pas con el catalejo Says:

    Por mucho que algunos como usted se efuercen, lo que Clarín significó no es más que otra de las muchas etiquetas de la actual Vetusta, tan inofensiva como vana… y no cristiana.

  4. Ñandú Says:

    Le felicito por su artículo y le agradezco su decencia y valentía al dejar las cosas claras con respecto a la categoría intelectual de Cabezas.

  5. Belmontina Says:

    En efecto, Cabezas frecuentó el concejo de Belmonte durante muchos veraneos. Aquí se le conocía sobre todo por su novela “La Nontaña Rebelde”

  6. Un lector de Casona Says:

    Si no recuerdo mal, Cabezas fue, allá por los años cincuenta, corresponsal en España de la American Literary Agency, dirigida en Nueva York por el exiliado Joaquín Maurín Juliá y que colocaba los artículos de sus relevantes colaboradores en diversos periódicos de Hispanoamérica y de Estados Unidos. Uno de sus artículos fue sobre Casona. No sé si sus colaboraciones para dicha agencia literaria están recogidas en algún volumen. Si no lo están, creo merecería la pena intentarlo.
    Un fuerte abrazo.

  7. Montaña Rebelde Says:

    Cabezas representa lo mejor de aquella Asturias que, desde el Grupo de Oviedo en adelante, estaba en primera línea de lo que fue la Edad de Plata de nuestras letras.
    En otra escala, claro está, le sucede lo mismo que a Ortega: se le recuerda sólo como periodista cuando fue mucho más que eso.

  8. patricia Says:

    Para gozo de mucho una de las novelas más importante de Juan Antonio Cabezas “Clarín, un provinciano universal” ha sido reeditada este año por la editorial Laria. En Oviedo se puede encontrar en la librería Cervantes y en Madrid en Marcial Pons

  9. Eduardo A. Says:

    Encontré un magnífico prologo escrito por Cabezas, el libro es una biografía de Vasco Nuñez de Balboa escrita por Larragoiti (escritor y financiero), en este prólogo Cabezas hablando de Extremadura dice “Tierra en la que, si no “nacieron dioses”, dioses según la afortunada frase de un escritor, si tuvieron en ella sus solares, esa legión de hombre, verdadesros hñeroes del gran romance épico, cuyas estrofas son los episodios del Descubrimiento y Conquista del Nuevo Mundo”.
    También nos describe como él se imagina el momento en que Pizarro y Balboa se conocen, no he podido evitar leermelo tres o cuatro veces.

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