Llanes, metafísica de lo atopadizo

Por Luis Arias

A la memoria de Fernando Vela (1888-1966), uno de los asturianos más clarividentes e injustamente olvidados)

Ortega, en su libro inconcluso «La Idea de Principio en Leibniz», alude a un término asturiano: «atopadizo». Y dice así: «En suma, el Mundo como “resistencia”, a mí me revela el mundo como “asistencia”. Si fuese sólo ubmeimlich, desazonador, “infamiliar”, me hubiera ya ido, y el sentimiento de «infamiliaridad» o desazón, no existiría si no existiese su opuesto: lo atopadizo y sazonado». Y añade a pie de página: «Este vocablo asturiano es el único que traduce exactamente el heimilich, el gemülich alemán y el cosy inglés».

Pues bien, al pasear por Llanes, sobreviene el recuerdo de Fernando Vela, uno de los asturianos más clarividentes y olvidados, que frecuentaba la villa en la que falleció el 6 de septiembre de 1966. Y es pertinente barruntar que pudo haber sido el propio Vela quien le hablara al maestro de Asturias y de sus vocablos. En una palabra, que el término «atopadizo» lo conociese Ortega a través de su discípulo.

Porque Llanes es, sin duda, una localidad donde lo atopadizo tiene fácil cabida en quien disponga transitarlo. Atopadizo en tanto hay singulares enclaves que dan cuenta de una cita con la Historia. Atopadizo en tanto nos encontramos con rincones que son atalaya privilegiada para contemplar el Cantábrico. Atopadizo, en tanto su antiguo puerto tiene el innegable encanto que fascinaría la estética romántica, como sin, duda, debió sentir Zorrilla en su estancia en esta villa.

Metafísica de lo atopadizo. Metafísica de maestro y discípulo que en aquellos años cuarenta, de tanto auge de los existencialismos, no estaban de acuerdo con la filosofía de la desesperación. Abogaba el maestro, yendo a contracorriente, que también existía un sentimiento lúdico de la vida, frente a esa concepción donde sólo la angustia dominaba. Acometió Vela años más tarde en su libro sobre Ortega la mejor interpretación de la crítica a los existencialismos que había hecho el pensador más clarividente que hasta el momento hubo en nuestro idioma.

Y, miren ustedes por dónde, Fernando Vela fallece en Llanes, jugando una partida de ajedrez, el 6 de septiembre de 1966. Las circunstancias, la vocación y el azar, ingredientes con los que se conforma una biografía según consignó Ortega, al escribir la vida de Velázquez, determinaron que la muerte de Vela fuese una especie de escenificación de ese sentimiento lúdico de la vida.

El puerto

Repare el lector en la vieja fotografía del puerto llanisco. Se diría que, en todo el Cantábrico, sobre todo a medida en que nos vamos acercando al Atlántico, la sensación de estar próximos al fin de la tierra, se torna cada vez más intensa. Asturias no sólo está repleta de muchos valles angostos, sino también de una importante cantidad de pequeños puertos donde la inmensidad del mar propende a desaparecer. Donde la tierra y el mar se hermanan en estrecheces y angosturas.

El entorno no sólo tiene ese halo romántico, sino que además pudiera ser también un claro ejemplo del significado de lo atopadizo, que no se trata de un espacio abierto donde el horizonte se hace inalcanzable a la vista, sino todo lo contrario: todo está a la mano, donde lo próximo, y no sólo en su sentido físico, nos reconforta. Lo atopadizo guarda una enorme relación con nuestra tendencia a los diminutivos afectivos.

Si reparamos en las personas que muestra la fotografía, acaso sobresalga en ellos el sentimiento de encontrarse ya un paso de ese momento tan especial del que da cuenta nuestra mejor poesía y que habla de «la casa sosegada».

Angostura, calidez, espacio que nos ampara. Y, muy cerca, se perderá la singularidad del rincón y podrá verse la infinidad del mar, que a tantos hombres de esta tierra llevó a América, de la que algunos regresarían provistos de dinero y con afanes de modernidad que, a día de hoy, se siguen mostrando arquitectónicamente. Llanes es también tierra de indianos, con sus luces y sombras, pero, en todo caso, con la impronta de modernidad que trajeron a su tierra los que regresaron con dinero.

Un lugar para quedarse y un lugar para partir en busca de una nueva vida. Una escenificación de lo atopadizo.

Café Pinín

Tras el mostrador, no sólo destacan los estantes abigarrados de botellas y la cara sonriente del camarero que está posando, sino también el momento en que la actividad se paraliza. Justo al contrario de lo que sucede al otro lado de la barra, donde la tertulia continúa, donde, en apariencia, no se hacen gestos para salir en la instantánea. Un hombre ensimismado que no parece mirar a parte alguna: otros departen y el señor de la boina fija la atención fuera de lo que es la tertulia que se plasma. También se nos brinda una buena muestra interclasista en la foto.

Lo que no se ve son las mesas del establecimiento, donde Fernando Vela no sólo jugaba al ajedrez, sino que además tendría sus tertulias; donde, como consignamos más arriba, ponía en práctica el sentimiento lúdico de la vida.

Aquel Fernando Vela que en la posguerra vivió gran parte de sus días en Madrid, acudiendo a tertulias. Aquel Fernando Vela que formó parte de una redacción periodística en la que la presencia de asturianos ilustres fue muy importante. Me estoy refiriendo al diario «España», de Tánger, en el que colaboraban también el salense Jaime Menéndez «El Chato» y Juan Antonio Cabezas, autor de la mejor necrológica que se escribió sobre el discípulo de Ortega.

El reputado fotógrafo Nicolás Müller visitó Llanes acompañado de Fernando Vela y, en 1968, construiría una casa en Andrín, donde murió en el año 2000. Hablamos del fotógrafo que, en palabras de Ortega, «domesticó la luz», y que, seguramente captó para sus adentros ese encanto de lo atopadizo del que venimos departiendo.

Domesticar la luz, hacerla habitable, y, por las circunstancias, la vocación y el azar, decidir que la última etapa de la vida del renombrado fotógrafo estuviese afincada en Llanes y en Andrín, esto es, en enclaves definitorios de lo atopadizo.

¿Acaso no es, esto que decimos, todo un hallazgo, toda una proeza estética, en la que están presentes el vocablo asturiano que cautivó a Ortega, uno de sus discípulos más queridos y un fotógrafo de indudable prestigio, convergiendo todos ellos en tierras llaniscas?

Cuentan que, terminándose el verano de 1955, año de su fallecimiento, Ortega pasó por Ribadesella y Llanes, donde, seguro, disfrutó de paisajes en los que lo atopadizo se hacía visible bajo nuestro cielo nublado, neblinoso y protector que, con tanta intuición poética, captó en su primera visita a nuestra tierra en el verano de 1914, en el que conoció a Fernando Vela, tal vez el veraneante llanisco más ilustre que aportó con su presencia y escritos esta metafísica de lo atopadizo de la que hemos venido hablando.

Y, para juegos de palabras (en otros no entro en la presente ocasión), Fernando Vela, cuya vida, según sus propias palabras, transcurrió entre los magisterios de Clarín y Ortega, escribió un lúcido ensayo que tiene por título «El Arte al Cubo». ¿Algo que ver con los «Cubos de la memoria»?

Barrunto que no.

14 Respuestas a “Llanes, metafísica de lo atopadizo”

  1. Ayalino Says:

    Usted es uno de los pocos asturianos conscientes de la importancia del orteguismo en Asturias, y también uno de los pocos conocedores de sus discípulos asturianos.
    ¿Cuántos llaniscos saben que Muller fue traído aquí por el escritor Fernando Vela?

  2. Noventayochista Says:

    Oportuna y amena lección con el pretexto de unas fotos antiguas.
    Ese Café debería tener una mesa reservada con un tablero de ajedrez en recuerdo de Fernando Vela.

  3. Llanisco recludo Says:

    Su artículo me ha conmovido, no por el tono del texto, más ensayístico que otra cosa, sino por darme cuenta al leerlo de que aquí, como en otros muchos sitios, la atención se centra en sordideces y nadi quiere recordar a unos visitantes ilustres que, como tan bien explica usted, dejaron huella aquí.
    Otra cosa es que reparemos en ello.

  4. Casino provinciano Says:

    Es lo que tienen las villas, don Luis, en un Café, o en un Casino, conviven la España que bosteza y tertulias que fueron un lujo no percibido por los que más cerca estaban.
    Buen artículo.

  5. Ulises Says:

    Aparte del interés general del artículo y de su calidad literaria, sólo el primer párrafo que informa sobre cómo Ortega se percata de las posibilidades del término asturiano “atopadizo” tiene un valor innegable porque abofetea a todos aquellos que odian al asturiano con todas sus fuerzas.
    Por cierto, ¿no había dicho alguien que con el asturiano no se podía filosofar?
    Pues ahí tienen.

  6. Laura Says:

    Apostaría diez contra uno a que tú conoces bien ese paseo llanisco en el que hay una placa de reconocimiento a los indianos del lugar.
    Podría decirte incluso con quién paseaste por allí.
    Por lo demás, artículo ameno y, sobre todo, original.

  7. Elena de Goya Says:

    Cuando las fuerzas vivas del pueblo, Jefe de puesto de la Benemérica y cura párroco, se enteraron de la muerte de un escritor, encima discípulo de Ortega, jugando al ajedrez, ¿qué habrán comentado entre sí?
    Pues seguramente el cura le explicó al Jefe de Puesto qué era aquello tan malo a lo que la Iglesia llamaba librepènsadores.
    Y el encargado del orden, respetuosamente, ahogó un cagamento con sus gestos.

  8. Utxi Says:

    Se me antoja formaba parte de ese atopadizo en LLanes el anís Marabú y su tan modesto como doblemente dulce calendario que aparece, descarado e ingenuo, en la instantánea. De bien seguro el Sr. Vela en más de una ocasión degustaría el licor de Mieres.

  9. Tarquina la humilde Says:

    Hay que ver en qué sutiles detalles se fija usted, Utxi. ¿Cómo era aquel anís?

  10. Analista Says:

    ¿Y qué dirán en Bueño ante tanta metafísica?

  11. Esteta de Pumarín Says:

    En verdad le digo, carísimo don Luis, que,de todas las vertientes estéticas esperables para hablar de Llanes en un periódico, la suya es, para bien, eso sí, sorprendente a más no poder-
    Lo de Bueño, señor/a analista, déjelo correr.

  12. Libresco Says:

    ¡Qué bien hace usted recordando lo que casi nadie lee en estos tiempos! ¿Dónde están las iniciativas, públicas o privadas, que publiquen libros agotados de Vela?
    Mejor, salones del libro y otros eventos.

  13. Feijooniano Says:

    No meta en líos a don Luis, señor/a Analista.

  14. Xostrón Says:

    Que un artículo que ocupa una página entera del periódico gire en torno a un término asturiano, en el que reparó Ortega para combatir el existencialismo, es toda una sorpresa, por lo demás muy grata.

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