Grao, mercancía astur

Por Luis Arias

A Juan Álvarez Corugedo, memoria viva de su padre don Valentín Andrés Álvarez, sin duda, una de los asturianos que vislumbró con mayor clarividencia el significado de su tierra.

Muchas noches, desde el Alto de la Cabruñana, camino de Oviedo, se percibe a lo lejos el resplandor de la capital. Muchos amaneceres, desde el mismo lugar, conforme avanzamos hacia Grao, se tiene la impresión de que hay en la geografía circundante una irrenunciable voluntad de confluencia en la villa moscona. Se diría que hacia ella se orientan los frutos de temporada de los trabajos y los días de los contornos. Es el apeadero de las mercancías que parecen haber nacido para ser comerciadas en el concejo que vio nacer, entre otras celebridades, al hombre que puso en marcha los estudios de economía en la Universidad española, es decir, a don Valentín Andrés Álvarez, y también a uno de los grandes comerciantes de nuestro país en el siglo XX, a Ramón Areces, por no hablar asimismo de otro afamado empresario moscón como fue Pepín Fernández, sin olvidarnos tampoco de César Rodríguez, tío de don Ramón y valedor de éste.

Cuna de comerciantes y de economistas, segunda patria, también, de gentes de renombre nacidas en Somiedo y Belmonte, respectivamente: hablamos del somedano Álvaro Flórez- Estrada y de la belmontina Concha Heres, de un pionero de la economía cuya trayectoria es deslumbrante no sólo en esa faceta, sino también como personaje público, así como de una mujer que representa antiguos esplendores de aquella Asturias que emigró a América y que regresó no sólo con grandes riquezas, sino también con proyectos de modernidad que tanto contribuyeron al progreso de esta tierra.

No se debe perder de vista que Grao vino siendo el gran apeadero del occidente asturiano, cuando iba camino de grandes empresas. Gran apeadero donde las mercancías se comerciaban. Gran apeadero de gentes del occidente astur, como los personajes citados, que tuvieron en la villa moscona una parte muy importante de sus vidas. Grao es también una tienda, permanentemente abierta, que no necesita más infraestructura que unos puestos ambulantes de quita y pon. En Grao y sus proximidades se rompe la dicotomía de Fray Luis, pues el suelo es el cielo de la agricultura.

Se cuenta que don Álvaro Flórez- Estrada vaticinó que Grao reunía los requisitos más importantes para desarrollar comercio e industria. De lo primero, la historia de Asturias vino dando muestras más que inequívocas. En cuanto a lo segundo, es una potencialidad que, a día de hoy, está sin explotar.

Prestemos atención a la fotografía que da cuenta de un Mercado de la Flor alrededor de 1920. La Flor no sólo es una fiesta, cuya tradición se sigue conservando muy viva, es la fiesta del Mercado, es, al pie de la letra, la alegría de la huerta. No hablamos sólo de un acto comercial, sino de un encuentro entre gentes que charlan y regatean: es el momento último de un laborioso proceso que culmina con la compraventa. Es un ramo que se desparrama por los tenderetes que para la ocasión se instalan.

Dejó escrito don Valentín Andrés que «cuando discuten en un mercado una verdulera y un ama de casa están resolviendo un problema de derivadas parciales». Más allá del concepto matemático que ello implica, más allá incluso del admirable sentido del humor del hombre que, como el propio interesado consignó, pasó de «los cuentos a las cuentas», las derivaciones de una localidad que hizo del mercado una forma de vida dan como resultado una forma de ser y de estar en el mundo que es genuinamente moscona: el trato. El trato, una sociología que marca el carácter de sus gentes, obligadamente abierto en tanto nadie queda a priori fuera de ese ritual.

¡Qué sugestivo contraste: la fruta en su mejor sazón y, a su lado, un niño que contempla el espectáculo! Antes de que, poco a poco, se vayan vaciando los cestos, el espectáculo del color, la delicia de los aromas, el anticipo de los sabores.

La fruta. A su vera, el futuro que representa ese niño, un futuro que promete ser repetido cada año, cada cosecha. Un futuro que, a día de hoy, un siglo después, sigue esperando por unas infraestructuras más fluidas, no sólo con respecto a Oviedo, que, en cuanto a su comunicación por la autovía, ya se encuentra en servicio, sino también en lo que se refiere a lo que Grao deja atrás, es decir, al resto del Occidente en general, y a sus comarcas limítrofes en particular. Grao sigue siendo, para el Occidente, el gran apeadero que lo tiene que comunicar con el centro, el anticipo que suponga el fin de un aislamiento que ha durado demasiado tiempo. Tanto es así que en la memoria de muchos aún se encuentra nítido el recuerdo de las grandes huertas en los alrededores que tenían como destino su mercado, hasta que se empezó a desistir de casi todo.

Asturias en general y el Occidente en particular sigue pagando muy cara la factura del atraso y el aislamiento del país que tuvieron, entre otras consecuencias, una reconversión brutal del campo, al no ser éste competitivo sobre todo a partir de nuestra entrada en la Unión Europea.

No obstante, las potencialidades de Grao como mercado y de todo el Occidente asturiano siguen estando ahí, y siempre será una garantía de futuro pensar que donde se forjaron grandes proyectos ideados por personalidades eminentes sigue vivo el germen que haga posible que todas estas comarcas alcancen esa plenitud que aún está por desarrollar, antes de que todo esto sea una reserva eólica, un paisaje de montañas heridas y una geografía despoblada y envejecida.

Alguien dejó escrito que la historia era la hoja de ruta que en su momento desplegábamos para hacer el camino al machadiano modo. Y en esa hoja de ruta Grao, para el occidente de Asturias, acaso no será tanto como la Meca, pero es y merece ser su apeadero.

¡Háganlo, hagámoslo, más accesible! ¡Poténcielo, potenciémoslo!

15 Respuestas a “Grao, mercancía astur”

  1. Moscón Says:

    Gracias, don Luis, por ocuparse de forma tan generosa y documentada de la villa donde trabaja como profesor. Este artículo es una lección más, y, como siempre, buena.
    Muchas gracias.

  2. Occidental Says:

    Creo que es muy apropiada la definición de Grao como el gran apeadero del occidente, al tiempo que muy oportuno recordar una vez más la potencialidad de una parte de Asturias que no es tenida en cuenta por casi nadie, ni siquiera por muchos de sus lugareños.

  3. Fermín de Pas con el catalejo Says:

    A veces, desde las cumbres de Vetusta que miran al occidente, si la mañana es clara, puede divisarse un conjunto de valles, adivinándose que no muy lejos está esa endemoniada villa que, faltando a los preceptos más sagrados, nunca respetó el domingo como día del señor.
    No me sorprende que alguien como usted, nada temeroso de Dios, le tenga ley a esa villa.

  4. Escolina moscona Says:

    Me prestó mucho leer este artículo tuyo. Cuentas cosas y divagas sobre ellas, igual que cuando nos diste clase y analizabas textos que nos mandabas interpretar.
    Gracias por hablar de Grao, y por no ser un profesor que sólo piensa en su horario y se olvida de dónde da clase, o no lo tiene en cuenta.

  5. Noventayochista Says:

    Fíjese usted cómo lo mejor de Asturias, lo mejor de España, y, por tanto, de esta localidad que acaba de abordar con el pretexto de unas fotos antiguas, tiene que ver siempre con las tres primeras décadas del siglo XX.

  6. Vetustense Says:

    Sí, Grao es, al menos, la huerta de Oviedo, que últimamente está tan cerca. Sólo le falta a la villa moscona disponer de un amplio aparcamiento para los visitantes que, además de dar una vuelta, podemos comprar en los mercaos.

  7. Ayalga de Salas Says:

    Podrían escribirse nuchas historias de lo que históricamente supuso enfilar la Cabruñana antes de llegar a Grao desde cualquier punto del occidente.
    Y, tiene razón, Grao es el apeadero del occidente, incluso repiradero. Lo que no sé es si a partir de ahora mirará a Oviedo casi en exclusiva.

  8. Belmontina Says:

    Es cierto lo que dice la Ayalga salense. El destino de somedanos y belmontinos pasó siempre por bajar a Grao, y actualmente sigue siendo así para los pocos estudiantes de secundaria que todavía viven en nuestros concejos.
    Avilés y Grao, nuestros destinos naturales, suempre nos quedaron lejos por las malas comunicaciones.
    ¡Ay, si hubiera coincidido el esplendor de las huertas de la ría de Miranda en los años 70 con esa autovía a la Espina que no acaban de terminar!
    Y ello por no hablar del ferrocarril que nunca llegó a hacerse entre Cangas y Pravia.

  9. Carmín de la pola Says:

    Grao está llamau a ser la Pola del Occidente, la de Siero, claro. Pero la población ta por eiquí tan concentrada que ye difícil que cambie de rumbo, sicasi el atractivo de Gao ahí ta.

  10. Cangués Says:

    Hay una conexión moscona en Cangas la mar de curiosa, y es posible que esto suceda también al revés. Para nosotros, si no existiese León, quiero decir Villablino, Grao sería también nuestro apeadero, pero lo que hay es que Victorino Alonso está muy cerca, y Oviedo y Gijón muy lejos.
    Aún así, Grao es otra cosa, de algún modo está cerca de Cangas.

  11. Pedregalín Says:

    La historia de Grao es un amplio muestrario de Asturias: políticos ilustres, escritores de gran mérito, comerciantes que construyreron imperios y emporios, indianos que triunfaron, y, alrededor de todo eso, la huerta, los pueblos, y el gran mercado moscón.
    Ojalá que todo ello sea también, como usted escribió, potencialidad de futuro.

  12. Celina Says:

    ¿No será cierto también que ENSIDESA, por raro que parezca, marcó un antes yn un después en Grao?

  13. Candamín Says:

    La gente que no conoce estas comarcas no puede imaginarse la importancia que tuvo para todos nosotros el mercao de Grao. Giraron nuestras vidas en función suya.
    Y, aunque los tiempos cambiaron tanto, sigue siendo la villa moscona el centro de nuestro mundo.
    Gracias por su artículo.

  14. Mariceli Says:

    Sí, Grao es otra cosa distinta al Fontán, en este pueblo las verduras huelen a huerta.

  15. Elena de Goya Says:

    Hay un detalle estético en la calle tomada por puestos de verduras y hortalizas muy llamativo: hay elementos para un bodegón que, a su vez, no se logra por la presencia del niño.

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