Geografía política asturiana

Por Luis Arias

Dos ciudades, Oviedo y Gijón, Gijón y Oviedo. Nada pinta en todo esto San Agustín y su concepto de la Historia, aunque, bien mirado, no andamos escasos de datos que anuncien decadencias tan del gusto de ciertas estéticas. Pero se trata de una geografía política singularmente asturiana, tremendamente actual: Cabueñes y la parcela del Vasco, la parcela del Vasco y Cabueñes, que son, en este momento, los dos enclaves de los aconteceres políticos llariegos. Según publica LA NUEVA ESPAÑA, «el juez decano de Gijón, Juan Laborda, ha imputado al ex arquitecto jefe del Ayuntamiento Ovidio Blanco por el escándalo del muro de Cabueñes». También da noticia este periódico de que el sindicato Comisiones Obreras rechaza la gran obra que se proyecta en la antigua parcela del Vasco, en Oviedo.

Cabueñes, la Laboral. Alargada sombra la de Girón de Velasco, con su megalómana obra. Alargada sombra que, dando una vuelta entera al calcetín, la estética arecista convierte en el Kremlin del presidente ex comunista y su politburó. Comunidad uniprovincial en la que el jefe del Gobierno autonómico tiene dos despachos. Hasta no hace mucho, la Laboral y su entorno eran un inequívoco referente del despilfarro del dinero público. Pero, desde que saltó el escándalo que implica al arquitecto Ovidio Blanco, la cosa cobra otro cariz. ¿Qué decir del edil que llamó «malos ciudadanos» a aquellos vecinos que se asociaron ante los estropicios urbanísticos que se vinieron haciendo? Nadie pone en duda que algo tenía que hacerse en la Laboral y en su entorno, que Cabueñes podía ser susceptible de mejora con planes urbanísticos adecuados, pero en modo alguno resulta admisible que todo aquello desembocase en escándalos urbanísticos sobre los que la Alcaldesa no tiene a bien pronunciarse. Y, de otro lado, ¿por qué no ha habido ningún debate público acerca de lo que procedía hacer con la Laboral? ¿Era necesario ese despacho presidencial, así como el dinero que costó adecuarlo, para la buena gobernabilidad de Asturias? Otrosí: aceptando que en Asturias haya una televisión autonómica, como existe en otras comunidades, cabría preguntarse también si se está gestionando debidamente. Desconozco los estipendios que cobra don Amado Mallada, militante socialista, que fue concejal en el Ayuntamiento de Oviedo y diputado autonómico, y, sobre todo, no me consta que este honorable ciudadano sea un gestor acreditado de recursos públicos y, al mismo tiempo, una persona muy puesta en asuntos relacionados con el mundo audiovisual. Pero ahí está su nombramiento. Pero ahí están las canonjías de representantes de todos los partidos parlamentarios que costeamos todos. Y ello por no hablar de las actividades «culturales» que se ubican en la Laboral. Conste que soy el primero en defender que hay espectáculos que, aunque no tengan un eco social masivo, sí deben estar amparados por el dinero público. Lo que ocurre en este caso es que no es difícil maliciarse que las arbitrariedades no están en modo alguno ausentes.

Geografía política asturiana: la Laboral y su nepotismo, con su apéndice: Cabueñes, rodeado de actuaciones que apuntan más a intereses personales que al bien común; esto último, en el más benévolo de los supuestos.

¿Y qué decir de la vieja parcela del Vasco? No hace mucho lo escribí en este periódico: construir un Palacio de Justicia sobre una injusticia poética es, cuando menos, una paradoja inquietante. Sumémosle a ello las dudas que se han planteado públicamente sobre la idoneidad del procedimiento que se ha seguido para construirlo. Y, como este pastel parece que tiene más de una guinda, añadamos lo que acaba de plantear el sindicato Comisiones Obreras en LA NUEVA ESPAÑA: «Es, cuando menos, dudosa desde el punto de vista jurídico, ruinosa en términos económicos y con el objetivo interpuesto de salvar los muebles a una empresa privada gravemente colapsada en el proyecto de Calatrava». Que el derrumbamiento de la antigua estación fue un disparate estético está fuera de toda duda, aunque bien es verdad que se trata de algo irreversible. Ahora bien, me llama la atención la mudez de aquellas voces del entorno del PSOE que se escandalizaron con el proyecto de las trillizas calatraveñas y que, sin embargo, no se oponen a esto. ¿En verdad hace falta convertir Oviedo en Camelot? ¿En verdad son necesarios tantos palacios? ¿Alguien tiene argumentos para esgrimir que, con el proyectado palacio, los problemas de la justicia en Asturias se aliviarían?

Pasear por Oviedo es darse de bruces con el centollo calatraveño que ya presenta óxido, sabiendo que sepulta al viejo Tartiere, a aquella tribuna que fue orgullo de todos, a aquellas tardes de gloria de un club legendario cuyos colores me conmoverán siempre. Supone también encontrarse con el solar donde estuvo ubicado el viejo palacete de Concha Heres, testigo de un esplendor que fue derruido caprichosamente. Y, por si todo ello fuera poco, nos conduce al encuentro con la maleza que brota donde estuvo la vieja estación ferroviaria cuya construcción daba buena cuenta de un momento en el que la industrialización y el progreso eran el sino de esta tierra.

Geografía política asturiana: la Laboral y Cabueñes, la vieja Estación del Vasco y el futuro Palacio de Justicia. ¡Cuántas medidas desaprensivas, cuánta megalomanía sin grandeza estética, cuánta escandalera y qué ejemplos de libro de injusticias poéticas!

A veces, la historia cruje y entona ayes que no quieren ser oídos. Así, el aquí y ahora de la geografía política asturiana.

¡Ay!

Categoría: Opinión Comentarios(6) julio 2009

6 Respuestas a “Geografía política asturiana”

  1. Socialista chamuscao Says:

    ¡Qué artículo tan certero! ¡Con qué precisión pone el dedo en la llaga del arecismo y del gabinismo que, a la hora de hacer estropicios, vienen a ser una misma cosa!
    Gracias por su independencia, señor Arias.

  2. Notario Says:

    La historia ya ha tomado nota de esos derribos en Oviedo que usted recuerda, y, en cuanto al momento presente, lo de Cabueñes y la torre arecista es una gigantesca barbaridad propia de una megalomanía que hace del poder culto, un culto de muy bajos quilates, el que tenemos.

  3. Atónito y sobrio Says:

    ¿Cómo es posible que, tras la última sentencia, en el Ayuntamiento de Gojón no sólo no hay dimisiones, sino que ni siquiera rectifican?

  4. Proustiana Says:

    Entiendo tu indignación cada vez que te acuerdas del derribo de la Parcela del Vasco y comparto tu rechazo ante el morbo que para un ex comunista tiene la obrona de Girón.
    Y, sobre todo, tienes razón al señalar que los enclaves de la política asturiana están ahí.
    Bochornoso.

  5. Viajero astur Says:

    El itinerario político que usted sugiere sí que explica en parte importante el actual estado de cosas, donde las complicidades entre los dos grandes partidos son mayores de lo que quiere verse.

  6. Alicia Says:

    Si la Laboral puede ser la tumba de Tini, ¿cuál será la de Gabino? Los dos se merecen un final político similar.

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