Divina izquierda

Por Luis Arias

¡Cuántas noticias asombrosas nos viene proporcionando la divina izquierda astur! Sabemos que don Celestino Suárez, con su castelarina verborrea, no sólo nos representa como padre de la patria en el Parlamento español, sino que además ejerce como conferenciante, tarea por la que también percibe ingresos. ¡Qué desdicha la mía al perderme sus discursos! ¿Dónde tendrán lugar? ¿Acaso en lejanas universidades, al modo de Aznar? ¿Quizás en círculos muy selectos donde el gran público no puede acudir? ¡Ay! ¿Qué decir, de otro lado, tras la comparecencia del señor Marroquín en el Parlamento asturiano? ¿De ese hombre que, antes de ocupar su cargo tan decisivo en el progreso y bienestar de esta tierra, ya estaba en posesión de tarjetas de crédito de ésas que sólo unos pocos elegidos pueden disfrutar? ¿De ese gran gestor cuyos ingresos por su tarea actual no son mayores que los que percibía anteriormente? ¡Qué descansada y plácida vida la nuestra, sabedores de que estamos en tan agraciadas manos!

Divina izquierda la suya, señor Marroquín. Divina izquierda la del edil gijonés que se permite llamar malos ciudadanos a los vecinos de Cabueñes que se asociaron tras las políticas urbanísticas de la izquierda plural y transformadora. Divina izquierda la del señor Lastra, a quien le importa la gente que está sufriendo la crisis y no el profesorado quejumbroso que cobra todos los meses, aunque no viajamos los docentes en cochazos, ni tenemos otros estipendios y privilegios, como los que disfrutan quienes perciben emolumentos por aconsejar en cualquier organismo de los muchos chiringuitos existentes en la Asturias arecista. Divina izquierda la del señor Iglesias y la de doña Noemí, heredera, según manda la tradición comunista, de una Consejería, que votan en contra de un colectivo tan reaccionario como es el profesorado.

Pero, sobre todo, señor Marroquín, divina izquierda la suya. Su sueldo, dice, no es publicable. Sus viajes, con cargo al erario público, serán determinantes para que Asturias supere la crisis. Y, por supuesto, tanto usted como su cónyuge son víctimas de una conspiración en toda regla por parte de la derecha que les envidia.

Divina izquierda que tan buenos ejemplos y testimonios nos da, por ejemplo, haciéndonos saber, antes de que se destapase el último escándalo de las recalificaciones en Cabueñes, el patrimonio de los ediles de la Villa de Jovellanos.

Divina izquierda la de ustedes, señor Marroquín. ¡Qué admirable resulta su abnegación, si nos paramos por un momento a pensar que gentes de su valía estarían mucho más reconocidas en la empresa privada y que, sin embargo, es tal su vocación de servicio público que desempeñan cargos de confianza del Presidente para el bien y progreso de Asturias! ¿Qué sería de nosotros sin ustedes? Ustedes que, siguiendo legendarias directrices, no hacen mudanza a la empresa privada en tiempos de tribulación. Ustedes que tampoco hacen mudanza en su costumbre de servir desde sus cargos a la ciudadanía.

Divina izquierda la suya, con tan singular meritocracia, que sus trabajos y sus días no derivan de una oposición al modo tradicional, sino de la confianza de quien los nombra, confianza infalible, porque cuando el Presidente decide sus cargos de confianza, habla ex cátedra, como el Santo Padre de Roma.

Divina izquierda que, desde vertiginosas alturas de una valía más que contrastada, sabe que en Asturias hay en lo social una revolución pendiente que sólo ustedes podrán llevar a cabo. Divina izquierda incomprendida por parte de sectores tan elitistas y reivindicativos como el profesorado, los médicos, los ganaderos, algunas asociaciones de vecinos, etc.

Divina izquierda con boca de pitiminí, divina izquierda que, para no contaminarse, utiliza el papel de fumar para todo cuanto coge y toca, y la mascarilla tan pronto se adentran en ámbitos ajenos a sus poltronas en pro de los más necesitados. Divina izquierda, señor Marroquín, etérea, metafísica, grácil, chiripitifláutica. Divina izquierda que hace del sacrificio costumbre, que, con tanto denuedo, lucha por hacerse entender y comprender.

Sobrado está de razón, señor Marroquín. No sólo no es publicable su sueldo público, sino que, ítem más, acaso no sea ni presentable ante una opinión pública y publicada que aboga por cosas tan desfasadas como la transparencia en la gestión, la meritocracia en los cargos y la sobriedad en la vida política.

Divina izquierda la suya, de la que estamos a años luz en esta tierra tan neblinosa y sarcástica y, sobre todo, malagradecida. Porque, permítame la licencia, puede que usted esté siendo tan maltratado como Jovellanos en su día, a quien no se le reconocieron ni su visión de futuro, ni su afán por mejorar la vida de Asturias.

¡Desconsiderada tierra astur!

Categoría: Opinión Comentarios(15) abril 2009

15 Respuestas a “Divina izquierda”

  1. Republicano Says:

    Seguramente, don Luis, habrá quien diga que usted se ubica en la derechona; seguramente, desde la falsa izquierda que nos gobierna, le verán a usted como un enemigo. Y lo que casi nadie aceptará es que su republicanismo no puede pasar por alto las trapisondas de una izquierda que se ha convertido en un club de privilegiados, amparado en siglas que en su día fueron muy respetables.

  2. Piecho categorial Says:

    Esta izquierda que usted denuncia parece esforzarse en cumplir el guión de ciertas tesis filosóficas muy en boga que provienen todos sabemos de dónde, y de quién.

  3. Socialista chamuscao Says:

    Pablo Iglesias pensaba en gentes como Marroquín como los socialistas del futuro.
    ¿A que sí?

  4. Abrumada en Brumario Says:

    Así que la izquierda es esto, el señor del que hablas, del que me informé en Google, que defiende su sueldazo por amiguismos.
    Es alucinante que sucedan estas cosas.

  5. Llariegu Says:

    Menos mal que hay alguien que, desde la izquierda, desde la decencia y desde la independencia, pone las cosas claras acerca del montaje psudoizquierdista de la política asturiana.
    Gracias por su decencia.

  6. Vetustense Says:

    ¡Para que luego hablen algunos del Oviedín del alma! Pues vaya izquerdina divina ésta, con personajes como Marroquín.

  7. Odysseo Says:

    Propongo formal y solemnemente que dejemos de calificar como ‘de IZQUIERDA’ a las formaciones políticas que redundan en conductas tan abierta y notoriamente de derechas. No es ya sonrojante, es blasfemo que invoquen la tradición obrerista en vano o la memoria histórica quienes se están ganando a pulso el título de ‘herederos’ del régimen anterior (anterior a la democracia). Ser de izquierdas tiene que pasar, antes que nada, por el respeto a la ciudadanía y por una conducta honrada en el desempeño público, tan lejos todo ello de los manejos de la mayor parte de la clase política asturiana. El Gobierno Areces practica una política netamente de derechas e Izquierda Unida está incurriendo en vicios similares: lo ha expresado su coordinador con meridiana claridad cuando ha dicho que “es mejor equivocarse dentro de la organización que acertar fuera”. Me recuerda a aquel “vale más partido sin gobierno que gobierno sin partido” con el que Álvarez Cascos justificaba el derrocamiento interno de su Gobierno en Asturias por sus desavenencias personales con Sergio Marqués. El partido, la tribu, la secta. Eso son. Pero secta impía, tribu canibal: sólo creen en sus estómagos.

  8. Republicana Says:

    No comprendo la sorpresa que mostráis por el hecho de que esta gente llamada de izquierda, se manifieste como seguidora de la tradición franquista. ¿Es que esperabais algo de unos partidos que firmaron un pacto de silencio, que traicionaron las ilusiones de un pueblo que luchó por un cambio de verdad, por una república que nunca llegó? Estos partidos mayoritarios se bajaron los pantalones, se acomodaron a las reformas descafeinadas que propusieron los señores del antiguo régimen. No olvidemos que la reforma (o eso que se llama transición) se hizo por la presión de las potencias europeas, y porque no era ya posible mantener una dictadura tan descarada. Pero no olvidemos que se truncó una revolución de nuevo, esperada por la gran mayoría del pueblo, al que se le puso entre la espada y la pared: “O pseudodemocracia o permanencia del antiguo régimen”. El pueblo no podía optar por otra cosa, los partidos mayoritarios optaron por su parte del botín y tomaron parte en la campaña del miedo (ridículo temor a un “baño sangriento”); traición en definitiva. ¿Cuántas mentiras se dijeron? ¿Se dirá alguna vez la verdad de aquel tiempo?

  9. Vela Says:

    Creo, republicana, que tu argumentación es impecable. Y, como tal, quien la lea, salvo excepciones, escapará de ella.

  10. Notario Says:

    Podría darse fe de que la comparecencia del señor Marroquín fue una escenificación solemene de una bofetada al significado real de eso que seguimos llamando izquierda.
    He dicho.

  11. Tertuliano Says:

    Ahora que usted, don Luis, está de tertuliano vespertino en la TPA, habrá observado que en la tele de Areces no salen estos temas a debate. Porque sería un notición que alguien hablase con la claridad que usted lo hace del señor Marroquín, porngamos por caso.
    ¿Está usted conforme con eso?

  12. Tauro y centauro Says:

    Algo grave y extraño tiene que estar ocurriendo para que, abismos literarios aparte, coincida usted con Reinares en la crítica a Marroquín.
    Sí, algo confuso y preocupante esa coincidencia de criterio con alguien con el que en su momento usted polemizó de forma agria y contundente.

  13. Ulises Says:

    Lo peor para los docentes no es que estemos en manos de Riopedre, cosa sin duda poco deseable, sino que nos hemos convertido en conejillos de indias de ese chiringuito que utiliza el venerable nombre de Adolfo Posada.

  14. Generalato de la mollera Says:

    Hay quien logra insusltar a la inteligencia en el mismo grado que agrede, no ya a la estética, sino al más elemental pudor.
    Acaso el señor Marroquín lo haya conseguido en su comparecencia de la que usted habla.

  15. lallonga@hotmail.es Says:

    D. Luis,quizás hoy ha escrito v.d.el mejor articulo,desde que es columnista de La Nueva España.
    Un articulo literario que retrata impecablemente la realidad,no solo de nuestro suroccidente,sino de Asturias en general.
    Los politicos D.Luis,se han convertido en comerciales publicitarios,de ahí que personas que un día estuvimos implicados en el día adía de nuestros pueblos,hoy nos sentimos extraños en la tierra en que nacimos,vivimos y hemos intentado crear riqueza.
    El fondo de su articulo,D.Luis,lo sentimos muchisimos asturianos,pero ni tenemos el medio,ni sus dotes literarias para expresarlo con tanta claridad,de ahí D.Luis,que v.d.por conocimientos,por dotes (literarios)y por disponer del medio,debe sentirse obligado con este trozo de Asturias,debe sentirse obligado a seguir retratando con tanta fiabilidad nuestra realidad,para sonrojo de unos cuantos vendedores de humo que no sienten el menor pudor al vender lo que ni ellos mismos creen.
    D.Luis,en esta parte de Asturias,sobran planes,sobran pancartas institucionales etc.etc.en la misma medida que faltan caminos en estado aceptable,saneamientos etc.etc.en suma consevación y adecuación de infraestucturas que gagan el mundo rural minimamente confortable.
    Pero lo más importante,D.Luis,faltan personas como v.d.que con su sutíl pluma,sean capaces de denunciar la incompetencia de quienes tienen la responsabilidad de gobernarnos.
    D.Luis,una vez más gracias por ocuparse de los problemas reales de la ciudadanía

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