Galdosiana

Por Luis Arias

«Sacrificarse uno por sus pasiones, pase; pero por unas pasiones que no se tienen…

¡Oh, triste siglo XIX!»

(Girodet)

Primero fue Larra, cuyo bicentenario de su nacimiento se celebrará el 24 de marzo del presente año. Luego, llegaría Galdós. Y es que, antes de que el apócrifo machadiano recomendase a su discípulo versificar «lo que pasa en la calle», Fígaro y don Benito se habían propuesto, consiguiéndolo, contar lo que fue la España del Ochocientos. Larra nos legó una visión crítica y agria de nuestros viejos males. Galdós los noveló en su prolija producción narrativa. Pero, no conforme con ello, dejó constancia de los acontecimientos más notables del XIX español en sus «Episodios Nacionales». Por eso, celebro muy de veras que este periódico haga una oferta a sus lectores de esta parte de la obra galdosiana a un precio innegablemente asequible.

¿Qué decir de los «Episodios Nacionales»? ¿Qué decir de este largo cronicón del XIX español poblado por personajes de la fuerza de Salvador Monsalud y contado en no pequeña parte por un narrador-personaje tan ingenuo en la apariencia y tan mordaz en la realidad como Tito Liviano? ¿Cómo no tener presente en Asturias el relato que se hace de la desalmada ejecución de Riego? ¿Cómo no recordar las antológicas páginas que nos ofrece Galdós de un Mendizábal absorto en la trascendencia de la decisión política que tomaría? ¿Cómo se puede leer sin estremecimiento al Galdós que escribe Cánovas, su último Episodio, desde la desesperación de un hombre que vive más allá de su tiempo y que ve venir para su país la peor de las pesadillas?

Ahora que es tanto el afán de reescribir la historia por parte de los herederos de los que se impusieron una y otra vez por la fuerza, resulta de lo más oportuna la incursión en el siglo XIX español de la mano de Galdós, y serán muchas las sorpresas que los lectores se lleven no sólo por el oficio narrativo de don Benito, sino también por la actualidad, más que aparente, de muchas de las cosas que se nos cuenta.

Y es que la centuria decimonónica tuvo, entre otras, la enorme ventaja de haber contado con novelistas egregios que supieron hacer de la historia un relato, más que ameno, apasionante. De Stendhal a Tolstoi, pasando por Flaubert, Balzac y Zola, sin olvidarnos de Eça de Queiroz y de novelistas nuestros como Clarín y Galdós. Cabría decir, sin exageración, que fue el siglo mejor narrado.

«Episodios Nacionales», que dan cuenta de un país que se despertó en plena historia contemporánea con heroicidades y miserias, que despertó pasiones no sólo entre nosotros, sino también en el mundo entero, haciendo de España, como dijera Lord Byron, en un conocido verso, la tierra romántica más renombrada. Un país que se defendió del invasor, que dio vida al liberalismo, tan combatido durante el siglo que Galdós novela y que, ahora, andando el tiempo, quieren apropiarse de su legado los descendientes del absolutismo más retrógrado.

Un país contado y vivido por Galdós, que tuvo en el siglo XX sus continuadores, por mucho que los tópicos de la historia de la literatura quieran señalar lo contrario. Recordemos que la primera novela de Unamuno, «Paz en la guerra», que se desarrolla durante el sitio de Bilbao, pretende, entre otras cosas, homenajear a Galdós. Tengamos presente que un escritor como Baroja, tan poco dado a magisterios, da vida al ciclo de su personaje Aviraneta siguiendo en no pequeña parte la tradición galdosiana de los «Episodios». Recordemos que el Valle-Inclán del ciclo de la guerra carlista y del «Ruedo Ibérico» no es del todo ajeno a la tradición galdosiana, aunque el propio don Ramón marcó las diferencias. Y no perdamos de vista la estrecha relación que tuvo Galdós con Clarín, primero, y con Pérez de Ayala, después.

Un historiador de la talla de Marichal insiste una y otra vez que no se puede entender el siglo XX español sin un conocimiento mínimo del XIX. Y, para ello, no lo duden, los «Episodios» galdosianos no sólo son una obra de referencia, sino que además nos facilitan una entrada en esa centuria tan admirablemente contada.

Les aconsejo vivamente que no se pierdan los «Episodios» galdosianos. La historia de un tiempo y un país que conmovieron y siguen conmoviendo al mundo.

Categoría: Libros Comentarios(25) marzo 2009

25 Respuestas a “Galdosiana”

  1. Laura Says:

    Incurres en la novela de Galdós con atisbos más que sugerentes para su lectura. Como un sol metido entre nubes que manda destellos que son aperitivos que adelantan el festín de la lectura.

  2. Alicia Says:

    En efecto, la ejecución de Riego, contada por Galdós en uno de sus episodios, pone los pelos de punta. Gracias por recordarlo e invitar a la lectura de estas grandes novelas galdosianas.

  3. Republicano Says:

    ¿Sabrán los promotores de esta obra que el conjunto de los episodios es un continuo alegato contra la España más cavernícola? ¿Lo sabrán?

  4. Jugo de Unamuno Says:

    Para entender lo que fue el XIX en nuestro país, la lectura de los episodios galdosianos es una de las mejores guias que existen.
    Ha hecho usted muy bien en recordarlo.

  5. Vela Says:

    Muy bien, don Luis: el prólogo galdosiano de “La Regenta”, el prólogo galdosiano a la novela ayalina Tinieblas en las Cumbres”, la maestría de don Benito reflejando el XIX.
    Una vez más, ha dado usted una magnífica lección de literatura.

  6. Generalato de la mollera Says:

    Propongo que la Vetusta más culta y divina, ésa que, como usted tiene escrito, se declara clariniana siendo regentiana, organice una lectura pública de los fragmentos del episodio “El Terror de 1824”, donde, como recordaron anteriores comentaristas, se detalla la ejecución de Riego.
    Tras la lectura, bendición arzobispal en valenciano.

  7. Abrumada en Brumario Says:

    Pues a mí me parece que este periódico tendría que ofrecer a sus lectores esa guía de burdeles de Oviedo/Pilares magníficamente novelada que es “Tinieblas en las Cumbres”, incluido, claro, el prólogo galdosiano.
    ¡Qué dirían algunas plumas rancias?

  8. Ana Says:

    Todo lo que usted quiera, don Luis, pero, por favor, no los resucite, a Galdós, a Clarín y a Ayala. ¿Se imagina la tortura que sufrirían viendo cierta estatua?

  9. Fermín de Pas con el catalejo Says:

    Todo lo que ustedes quieran, pero don Benito fue tan anticlerical como mi malvado mentor, no hay un sus libros temor de Dios, sino todo lo contrario.
    ¡Qué siglo estáis viviendo, hijos!

  10. Irene Says:

    Yo me pediría, como personaje de los Episodios, que también comparece en otras obras galdosianas, a Ido del Sagrario.
    ¡Eso sí que son bajos fondos hispanos que emergen en la buena literatura!

  11. Marga Says:

    ¡Qué episodios hubiera hecho Galdós de los años 30, caso de haber vivido para contarlo!

  12. María de la A Says:

    ¡Cuánto me alegra que un artículo que da en la diana sobre las claves de una obra maestra sea uno de los más votados en este períódico!
    Para que luego digan que estas cosas no interesan a la gente.

  13. Merche Says:

    Gracias por tu clase de literatura, Luis.

  14. Noventayochista Says:

    Le agradezco mucho que haya roto el tópico que enfrente a Galdós y al 98.

  15. Pasé por Filología Says:

    A todo lo dicho por usted y por los comentaristas, habría que añadir que en nuestra heroica ciudad “La Regenta” eclipsó a Galdós, sobre todo en los estudios universitarios. ¿Con qué conocimientos sobre la obra de Galdós nos titulamos los filólogos de español en la heroica ciudad?
    Muy pocos, la verdad.

  16. Semióloga Says:

    Lo importante no es, creo, atiborrar a la gente con inacabables historias de la literatura, sino dotarlos de instrumentos críticos para interpretar las obras literarias. Y el autor de este artículo da continuas pruebas de ello.

  17. Feijooniano Says:

    Se diría, señora semióloga, que usted ha profesado en el departamento de crítica literaria contra los estudios de historia de la literatura.
    Es cierto que Galdós no fue estudiado con la profundidad que se merecía porque siempre estaba por delante Clarín.

  18. Filosofía y Letras Says:

    Ni se imagina, don Luis, cuánto celebro que en este blog suyo de vez en cuando se rememore lo que pasó en la plaza Feijoo cuando allí se estudiaba, o la gente se matriculaba, en Filosofía y Letras, aunque tengo la impresión de que a usted ya le tocó la época de Filología e Historia.
    ¡Qué lejos y qué cerca queda aquello!

  19. Cundo y División Azul Says:

    ¿A que nadie tomaba pinchos en el Cundo y en el bareto que tenía la sede de la División Azul? ¿A que muchos recuerdan que, faltando pocos minutos para el término de las clases, íbamos a llamar a algún profe que se había olvidado de acudir al aula?

  20. Felicidad permanente Says:

    ¡El que no haya puesto una colilla en los labios escultóricos de Clarín que tire la primera piedra… pómez!

  21. Curso puente Says:

    Lo más divertido de mi vida estudiantil fue el curso puente de Magisterio a Filosofía y Letras. Es verdad que se hablaba mucho más de Clarín que de Galdós, que “La Regenta” parecía que retratababa a no pequeña parte del Oviedo de entonces, en el que todo era política.

  22. Estudiantón Says:

    Yo creo que, en el mejor de los casos, los Episodios Nacionales sólo se nombraban, en especial, Cádiz, y que el ersto del XIX literario se quedaba para Clarín y su Regenta. Por fortuna, aunque Roca padre lo había estudiado, Palacio Valdés no formaba parte del santoral.

  23. AFI Says:

    Puedo prometer y prometo que alguna promoción que estudió en la antigua Facultad de la Plaza Feijoo tuvo que leer en el mismo curso a Clarín pero también a Galdós (dos o tres novelas), a la Pardo Bazán, a Valera y algún otro novelista del XIX, Palacio Valdés incluido.

  24. Feijooniano Says:

    No pongo duda su promesa, AFI, seguro que con conocimiento de causa, pero le aseguro que últimos de los 70 los que nos licenciamos en literatura apenas estudiamos el XIX, y menos aún a Galdós.

  25. AFI Says:

    Feijooniano, estoy convencido de que tenemos razón los dos. Quizá se trate, sencillamente, de que a lo mejor hablamos de situaciones diversas debidas a los diferentes planes de estudio, a los distintos cursos (comunes o especialidad) e incluso, aunque en menor medida, a los variados profesores que impartían Literatura Española del XIX.

Escribir comentario