Educación para la ciudadanía: Hablemos claro

Por Luis Arias

¿Qué es la LOGSE? ¿Acaso un frenesí que tanto encandiló al PP, hasta el extremo de que durante sus ocho años de Gobierno apenas la modificó? ¿Qué es la LOGSE? ¿Tal vez, una ilusión encaminada a que la sociedad española siga siendo «mansurrona» y «lanar», como alguien escribió en 1930, en el que fue quizás el artículo de opinión más influyente de toda la historia del columnismo en nuestro país? Desde luego, pretender forjar ciudadanos dentro de un sistema educativo donde el esfuerzo está proscrito y donde los contenidos de filosofía son manifiestamente ampliables es poco menos que la cuadratura del círculo.

Que la principal apuesta en materia de enseñanza por parte de un Gobierno que se llama socialista sea una ñoñez como ésta resulta, en el más benévolo de los supuestos, paradójico. Y, de otro lado, que el campo de batalla dentro del ámbito de la enseñanza donde el PP pone más carne en el asador sea la referida materia se antoja, en el mejor de los casos para el partido del señor Rajoy, afrentoso y hasta insultante.

Si algo demuestra el llamado «informe Pisa», si hay una realidad que se constata cada vez más, es el deterioro de la enseñanza en este país que pasa, entre otras cosas, por un bajón en conocimientos más que inquietante. Y resulta que nadie quiere ver este panorama que se presenta ante las mismas narizotas de todo el mundo.

El parto de los montes es esta asignatura. ¿Cómo se puede esgrimir una discusión tan banal? Porque es el caso que, quitando o confirmando la referida materia, los datos del «informe Pisa» seguirán siendo igual de alarmantes.

¿Qué nos cabe concluir entonces? O bien los partidos mayoritarios sufren una inconsciencia tal que alcanza de lleno la estulticia, o bien se alberga en su discurso un cinismo hiperbólico, al estar por la labor de que la población sea lo más borreguil posible.

Y esto es lo primero que debe ponerse sobre la mesa a la hora de delimitar la discusión en torno a esta asignatura. A partir de aquí, hay otras consideraciones obligadas.

No es sostenible que se esgrima que son los padres los que deben decidir acerca de los contenidos ético-morales que se deben impartir en la enseñanza. Eso es cosa del Estado. ¿Podría, por ejemplo, llegarse a la situación de que se objetase en contra de que fueran impartidas las teorías de Darwin, puesto que en casa se apuesta por el creacionismo? ¿Se consideraría admisible que ciertas corrientes económicas o filosóficas no pudieran figurar en los programas de enseñanza, por considerar que colisionan con la moral de la familia de turno? ¿No estaría el Estado obligado, llegado el caso, a defender los derechos de los niños y adolescentes frente a teorías o preceptos que impidiesen, sin ir más lejos, tratamientos a través de transfusiones de sangre, y así sucesivamente?

Hay una distinción fundamental de la que nadie parece querer percatarse, fundamental y perogrullesca: una cosa son los conocimientos y otra muy distinta los mal llamados valores en el ámbito de la ética y de la moral. Los conocimientos deben ser impartidos y aprendidos, mientras que los valores serán asumidos, aceptados, o rechazados por cada cual en el ejercicio de su libertad. Los conocimientos son evaluables académicamente; lo valores, no. Es algo muy obvio, lo sé, pero parece que hay que decirlo.

Y, de otro lado, hay un aspecto que también se soslaya inexplicablemente. ¿Cómo debe ser «educada» la ciudadanía? Primero, que la educación ciudadana no sólo se forja en la escuela, sino también en el ámbito familiar y, en no pequeña parte, en los medios de comunicación. También es de Perogrullo tener que recordar que, en lo que a la Escuela se refiere, se forja ciudadanía a través del esfuerzo y de la disciplina, vocablo éste que, como tengo dicho, tiene que ver con «discípulo» y no con látigo. No se forja ciudadanía sobre la base de considerar que la ciencia infusa existe. Tampoco se sostiene formar ciudadanía sobre la creencia, puesta en práctica, de que se puede reventar el desarrollo de una clase sin que eso apenas tenga repercusión alguna, porque, de hecho supone aceptar que es lícito vulnerar el derecho de la persona que está al frente de la clase a desarrollar su trabajo, así como del resto de compañeros, que no la pueden recibir en condiciones dignas.

Y, por último, hay otra vertiente que debe ser mencionada. Si los programas de las llamadas materias humanísticas, sobre todo de Filosofía, fueran lo suficientemente ambiciosos, el alumnado podría tener un bagaje de conocimientos mínimo para hacerse una idea de qué es ciudadanía y qué es democracia. A esto, también se renuncia.

¿Entonces, no es esta polémica una pantomima y una falacia que hurta lo esencial acerca de los problemas que tiene hoy planteados la enseñanza?

¿Sí o no?

Categoría: Enseñanza Comentarios(16) febrero 2009

16 Respuestas a “Educación para la ciudadanía: Hablemos claro”

  1. Ateín Says:

    Sí, siempre. Le felicito por el artículo.

  2. Loss Says:

    Se puede decir más alto, pero no más claro. Otro tema es que la personalidad moral y critica se cimenta a partir de los 20-25 años. Es entonces cuando “valoramos” nuestro bachillerato y la impronta de nuestros profesores. Lo fundamental es salir de ese periodo con conocimientos y conceptos claros. “El hombre debe ser un fin en si mismo, y no debe ser ser instrumento de nada ni de nadie”.

  3. Ni Dios ni Estado Says:

    Si como usted dice,el Estado debe decidir sobre los valores etico-morales que se deben impartir,implica que debe decidir sobre aquellos que NO se deben impartir,¿donde quedan entonces la posibilidad del alumno de aceptarlos o rechazarlos críticamente si se le escatiman porque al político de turno,que curiosamente huye de la educación pública hacia elitistas colegios privados en cuanto puede,no le gustan?,no es un ente impersonal llamdo estado,lo que “mete mieu”,es el nada aséptico y objetivo gobierno de turno,decida que valores ético morales se imparten,y luego el profesor amparado en la libertad de cátedra,que surgió por si alguien no lo recuerda precisamente para combatir que el estado confesional de la época impusiera su pensamiento único,el creacionismo,base de sus valores etico-morales,proscribiendo el evolucionismo,como defiende usted que haga ahora la Iglesia progre-laica,porque paparruchas como el creacionismo o las predicciones de Nostradramus tienen el mismo rigor científico que la paparrucha del cambio climático,o el hembrismo que defiende la discriminación por razón de sexo convirtiéndola en algo”positivo”,la discriminación siempre fue positiva para el discriminador,y negativa para el discriminado,”doctrinas” que en todo caso deberían ser explicadas y debatidas,en sus respectivas asignaturas de ciencias naturales,geografía o historia,no impuestas como verdad inmutable y universal convirtiéndolas en “valores eternos”a inculcar,en ese mix de religión laica y FEN progre,no señor Arias,ni el estado ni las ideologías laicas o religiosas deben de imponer criterios etico morales,envueltos en hermosos valores,¿o no matar,no robar y amar al prójimo como dice cualquier catecismo de cualquier religión no son valores universales?,aunque sea a través de una ñoñez,una maría de una hora semanal que no servirá afortunadamente para nada,cuando tres horas a la semana de lengua o matemáticas pasan por las logsianas cabecitas como el que oye llover.
    Y no olvide que los 30 años de logses han podido existir gracias a la aceptación cómplice que ustedes hicieron,aceptando la proscripción junto al de los alumnos del esfuerzo del profesor,comenzando por el procedimiento de acceso,hasta convertirlo en la burla actual,donde no es que no se prime,es que se minusvalora hasta la exclusión el esfuerzo,convirtiendo el escalafón en todo lo contrario de lo que es,fuente de mérito y capacidad,pa mear y no echar gota.
    Y les guste o no,hay un dato objetivo en el informe Pisa,los últimos de la clase,los alumnos españoles,son los que menor carga lectiva tienen de la OCDE,un auténtico canto al esfuerzo,cuanto menos tiempo trabajes mejor,y,faltaría más,no influye para nada en el rendimiento,unos fieras tendrían que ser los estudiante españoles para estar a la altura de un finlandés,en una prueba común y objetiva,cuando al finalizar el bachiller han recibido¡un curso completo! menos de clase,y yo creyendo que lo del esfuerzo venía a ser lo contrario,con lo que supongo que reducir la carga lectiva en lengua y literatura, por ejemplo,en 30 horas para el próximo curso no afectaría para nada a la formación;cosas veredes…

  4. Marga Says:

    Pues sí, claro, sin estridencias, para no contentar a nadie, quizás porque está cargado de razón de principio a fin.
    Excelente el artículo, don Luis.

  5. Piecho categorial Says:

    Muy bien, don Luis. Artícula usted un texto impecablemente argumentado sin necesidad alguna de echar mano de la eminencia filosófica a quien tanto culto rastrero se le rinde por estos lares.
    Gracias por pensar con tanta claridad como independencia.

  6. Feijooniano Says:

    Siempre ocurre en este país lo esperado. Los partidos a la greña por una asignatura que es una ñoñez, mientras que el deterioro de la enseñanza va a más.
    Hace usted muy bien en poner de relieve la esterilidad de esta polémica.

  7. Asesora riopedriana Says:

    ¡Ay! ¿Qué dirá el Padre Riopedre! Lo vamos a crucificar. Ya sólo le faltaba meterse con nuestro buque insignia, que es esta asugnatura que tanto amamos.

  8. Abrumada en Brumario Says:

    ¡Qué angustia! Por culpa de la sentencia del Supremo, habrá niños que, de ocurrirles una fatídica desgracia, no podrán ir al cielo por cursar tan demoniaca asignatura.
    Y, ahora que no existe el Limbo, el problema se agrava.
    Estos rojos acaban con todo.

  9. Maestrín de escuela Says:

    Hay un señor que despotrica a gusto contra el colectivo docente, y sólo quisiera recordarle que la LOGSE no sólo se elaboró sin nuestra participación sino que ni siquiera se nos consultó munca.
    Creo que no distingue del todo entre Estado y Gobierno.
    Eso quería decirle al comnetarista de esta mañana.

  10. Republicano Says:

    Mire, don Luis, el famoso artículo 26 de la Constitución del 31 resolvía el problema de la enseñanza desde el punto de vista de educar en libertad. Y la República apostó por ese tipo de enseñanza, todo lo contrario que lo que vienen haciendo los socialistas desde el 82.
    Eso usted lo sabe sobradamente.

  11. hluotas Says:

    Perbién don Luis. Toi d’alcuerdu en tolo que diz.

  12. mencar Says:

    Magnífico artículo, Luis. Como maestra sólo puedo hacer que aplaudirlo y pensar si esta, polémica suscitada con esta asignatura, desvie la atención hacia los verdaderos problemas de la educación: falta de autoridad del profesorado, al que se le puede humillar y quedar impune, nula educación en el esfuerzo del alumnado, que considera que con la “magia Borrás” de asistir a clase da por seguro el aprobado (lo único que importa. El saber es secundario), reducción al mínimo de contenidos, sobre todo en materias diríamos “de letras” como pueden ser Historia, Geográfia, Literatura, que hacen que un niño de sexto de primaria pueda situar, por ejemplo el Ebro en Galicia, y desconocer quien fué Quevedo, porque es “antiguo”.
    ¿Cuando los políticos de turnos, se sentarán a redactar una ley que ponga al profesorado en su sitio, premie el esfuerzo y dé una riqueza de contenidos que haga que no seamos el furgón de cola de los paises europeos en lo que a educación se refiere?
    Es mejor discutir si se objeta o no se objeta, que redactar leyes que formen un ciudadano crítico, un ciudadano culto. Un ciudadano con una cabeza bien formada, puede ser peligroso: no es manipulable.

    Gracias por tu artículo, Luis

  13. Isabel Says:

    ¡Cómo se nota que el artículo está escrito por un docente! Es admirable la claridad con que te expresas y la capacidad que tienes para plantear la naturaleza auténtica del problema prescindiendo de los guiños a una actualidad que no es más que una cortina de humo putrefacto.
    Gracias por tu artículo, Luis.

  14. Merche Says:

    De modo que ahora lo que se enseña en las aulas no es monotonía, sino la ciudadanía que deriva de la Santa Transición.
    Yo creo que don Antonio -seguro que tú también- hubiera elegido la monotonía.
    Clarividente artículo, Luis.

  15. Alicia Says:

    Toda persona necesita una disciplina, y lo ideal es que fuera una autodisciplina, absolutamente necesaria para la libertad; donde converjan los valores sentidos y los valores pensados. Y ése debe ser uno de los fines de la educación. Pero, ¿por dónde y por quién empezamos?

  16. paloma Says:

    Hola
    Soy una docente y me gustaría ponerme en contacto con usted.
    Siempre leo sus artículos sobre educación porque plasma como nadie lo que muchos pensamos.

    Respecto al artículo que nos ocupa, sólo quiero decir que
    Difícilmente esta consejería de educación puede educar en valores cuando, en bastantes centros, el ambiente que se respira es de absoluta dictadura

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