Dama en la nieve

Por Luis Arias

Fue a esas horas en que la mañana aún es noche. Desde el alto de la Cabruñana se divisaba el singular resplandor de la nieve en las montañas que daba tono a los momentos previos a la aurora de una jornada en que las bajas temperaturas eran, más que un pronóstico, toda una certeza. De hecho, por la tarde, hasta el Naranco pudo posar nevado para una estampa navideña con algunos días de retraso. De hecho, a mediodía, trapeó en Salas, eso sí, sin cubrir. Pero, con todo, el temporal de nieve abandonó Asturias antes del pasado fin de semana sin llegar a asentarse en la mayor parte de nuestra geografía. La nieve, ya de por sí silenciosa, nos visitó fugazmente, como a hurtadillas. Tras ella, las temperaturas bajo cero; tras ella, la crudeza del invierno con las heladas que se apoderaron de suelos y tejados.

Y es el hecho que, en el momento en que se fue de Asturias el temporal de nieve, éste llegó a Madrid, y la capital del reino se convirtió no sólo en tópica postal navideña, sino en un caos. Un caos que hizo que muchos padres se retrasasen a la hora de ir a buscar a sus hijos al colegio, que provocó que el acceso a Barajas fuese más accidentado de lo que cabría esperarse, que causó, parece, que algún Ministro llegase tarde el viernes a su cita en la Moncloa.

A medida que la nieve iba desapareciendo de nuestras montañas, las imágenes que nos servía la televisión del caos madrileño ofrecían un contraste en cierta medida inquietante. Fue entonces cuando vi en un periódico madrileño la fotografía de una elegante señora que había salido de su coche en una vía intransitable y que hablaba por el móvil. Por lo que la imagen ofrecía, no sólo destacaban la elegancia de su atuendo, así como su punto, equilibrado, de maquillaje, sino también su semblante en el momento en que la captó la instantánea en plena conversación telefónica.

Un momento para el caos, para la incertidumbre y para los nervios desatados, un encuadre pintiparado para el estrés, para la desesperación. Y, sin embargo, con su gorro, con sus guantes, con su abrigo de piel, con sus botas negras impolutas, con sus ojos oscuros vivos y serenos, la dama en la nieve que salió fotografiada en un diario madrileño invitaba no sólo a la admiración por su elegante belleza, sino también por su pulcro saber estar.

Nosotros, en el occidente de Asturias, agarrotados por un frío helador, pero sin nieve que nos aislase. Ellos, en Madrid, enloquecidos, sin embargo, por una nieve que no los dejaba moverse. A nosotros, el temporal de nieve nos visitó con sigilo; a ellos, con virulencia.
Confieso que, existencialmente hablando, el pasado fin de semana sentí muy lejos Asturias y Madrid. Confieso también, en medio del desconcierto circulatorio en la capital de las Españas, el rostro de aquella dama parecía estar a tono con las estampas más bellas del Madrid nevado ajeno al ruido y la furia. Ella venía a ser la protagonista de un cuento de navidad a destiempo, no sólo con respecto al texto que escribió Dickens, sino también con relación al momento en que la nieve cubrió Madrid, con las festividades navideñas ya finalizadas. Ella estaba fuera de las embestidas cotidianas; era el rostro de la serenidad en medio de la algarabía. Tenía belleza, aplomo, distinción y atractivo. Y la magia, necesaria para cualquier versión del relato nombrado, se le suponía.
Mujer en la nieve vista desde Asturias. Mujer en la nieve que nos trajo un periódico un domingo a la hora del vermú, cuando en Cornellana el sol resplandecía presentándole silenciosa batalla al hielo. Y cuando el río Narcea presentaba en sus aguas esa inequívoca tonalidad que proviene de las nieves que se van derritiendo en las montañas y que se suman, con su mutismo habitual, al cauce del río que es su destino.

Categoría: Bajo Nalón Comentarios(20) enero 2009

20 Respuestas a “Dama en la nieve”

  1. Lliteratu Says:

    ¡Cómo borda usted este cuadro de invierno adornado por esa señora que tantos supiros parece haberle provocado!

  2. Abumada en Brumario Says:

    En realidad, señor Arias, me abtuma pensar que tras sus sesudos discursos, con los que suelo estar de acuerdo, existe una mirada tierna y perspicaz en la que se detecta que a usted le gustan las señoras al tanto como sus acostumbradas referencias intelectuales.
    Le aseguro que me es muy grato percibirlo.

  3. Ninfa del Narcea Says:

    Bonito texto, sugerente historia invernal. Quiero salir de Asturias y transformarme en la protagonista madrileña de su historia.
    Luego, no lo dude, regresaré.

  4. Requerido Says:

    Cuando en medio del caos alguien mantiene la calma, es que ya ha decidido a quien va a echarle la culpa y cuando una persona, en medio de las prisas, se ve relajada, es que está en el sitio correcto o que el sitio correcto está donde está ella. Quizás sea alguno de estos el caso de su hermosa dama.

  5. Dama en Vespa Says:

    Voy a quitarme el casco y ponerme un gorrito. Voy a cambiar el cuero de motera por el abrigo de piel de señora elegante. Y voy a situarme cerca de los chicos de la prensa gráfica. Así, te fijarás en mí.

  6. Dama, dama Says:

    Sería mucho más gratificante que pusiese sus ojos con más frecuencia en señoras atractivas, en vez de ocuparse tan a menudo de la dichosa política que tanto asco nos da.
    Mírenos más, Luis. Usted sabe mirarnos.

  7. Asturiana en Madrid Says:

    ¡Y pensar que el fin de semana pasado, cuando ubicas tu historia, yo estaba en Madrid agobiada, añorando la nieve en Asturias, allá donde las montañas cercanas a Somiedo hacen, cuando están nevadas, una fotografía única!
    Gracias por tu artículo, Luis. Me compensó en parte la impotencia por no estar en mi tierra.

  8. Isaura Says:

    Es casi un prodigio encontrar en la prensa artículos que tienen ambiciones literarias, en medio de tanto runrún repetitivo y cansino.
    Gracias por oxigenarnos con su pluma.

  9. Ana Says:

    Es una delicia hacer de la vivencia literatura, aunque sea en prosa. Hay frases en este texto que sobrecogen.

  10. Vallisoletano Says:

    Gran artículo en un muy interesante foro de opinión, como es este blog.

  11. Haiat Says:

    Es un usted, Luis, un perfecto comunicador: sabe ganarse la complicidad de la gente, escogiendo un lenguaje que conecta con ellos; hace surgir una intensa y fluida comprensión mutua, como si las palabras nos llevaran a un mismo espacio emotivo; es capaz de emocionar y mover sentimientos…apuesta por la autenticidad. Todo ello es un regalo para quienes tenemos la suerte de leerle.

  12. Utxi Says:

    ¿Hubiera mirado Laura al hombre que, caminando ante ella, se le acercaba con medido y estudiado porte, aproximándosele lo suficiente como para rozar, al cruzarse, con el faldón de su abrigo el halo de diosa?

  13. Alicia Says:

    Me gustaría ser ella, tener ese aplomo y elegancia, haber aprendido a ser para saber estar, llenado un espacio, adueñándome de él, eclipsarlo todo, en especial, la histeria colectiva.
    Estupenda historia, Luis.

  14. Isabel Says:

    Esa lejanía de la que hablas entre Asturias y Madrid es, quizás, lo más logrado del texto con el que has sorprendido a la mayoría de tus lectores, que suelen esperar de ti críticas ácidas hacia las políticas que se están haciendo en Asturias.
    Te digo lo mismo que otros/as comentaristas: Me gustaría que te prodigases más en estos textos literarios, que bordas.

  15. atos Says:

    Yo también la vi en el periódico, don Luis. Pero a mi me sobraba tanto visón, cuestión de gustos. Lamento disentir del resto del blog. Se han puesto todos ustedes y ustedas muy baudelaire. Magnífico artículo por otra parte.

  16. Atónito y sobrio Says:

    Me gustaría saber en qué periódico de Madrid salió la imagen que inspiró tan literario y comentado artículo.

  17. atos Says:

    Creo, Atónito, que fue en “El Mundo” el cual, por lo que parece, se está especializando en erotismo “soft”. También es cuestión de gustos, pero admitamos que en esta semana ha perdido mucho glamour por el camino. De todas formas, da igual, el artículo es fantástico.

  18. Atónito y sobrio Says:

    Gracias por la información, señor Atos. Sí, el artículo es tan bueno como desconcertante.

  19. Adicto al diario Says:

    Me sorprende mucho que un artículo como éste, literario de principio a fin, suscite tantos comentarios. ¿Habrá que pensar que hay muchos lectores de prensa que están cansados de opinión política y que demandan que se cuenten historias con vuelos literarios altos?

  20. Lliteratu Says:

    Le agradezco mucho la observación que hace, señor Adicto… al diario.

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