Sobre el mensaje regio

Por Luis Arias

Loa a los años de paz y prosperidad vividos desde la Constitución a esta parte. Parece que los nacionalistas se quejan por el discurso regio, pues no hubo un mensaje explícito de reconocimiento de hechos diferenciales y diferenciados. El nuevo líder de IU, por su parte, pone de relieve la lejanía de los problemas, así como la falta de compromiso. Y, como estaba en el guión, los dos grandes partidos del régimen se muestran encantados con el mensaje navideño del Monarca. Para mostrar su conformidad con las palabras del Rey, aluden a expresiones como «arrimar el hombro» o «tirar del carro». Desde luego, ni al jefe del Estado le pierde su facilidad por la oratoria, ni tampoco los partidos mayoritarios demuestran sentir debilidad por los grandes discursos. (Entre paréntesis: ¿cabría recordar aquí y ahora que la prueba más inequívoca de la decadencia de Roma fue el deterioro que sufrió el latín en aquellos tiempos?)

Lo que más me llama la atención es que, en pleno debate sobre la financiación de las autonomías, metidos de lleno en una polémica resultante de no haber hecho una política de vertebración territorial, ni siquiera se haya apuntado en el discurso regio la conveniencia de mínimos retoques encaminados a la resolución de esa papeleta. Y es que, a estas alturas, tras haberse cumplido 30 años de vigencia de la actual Constitución, entre las muchas cosas que podrían decirse del llamado Estado autonómico, es que las comunidades gobernadas por PSOE y PP vienen a ser una suerte de virreinatos con respecto a sus centros de poder y decisión, mientras que aquellas otras donde lo preponderante son las fuerzas nacionalistas la impresión que da, desde lejos, es que se trata poco menos que de reinos taifas. Para unos, se rompe España. Para otros, sus aspiraciones se frustran. Y, en el medio, están aquellas otras autonomías donde hay coalición entre el PSOE y partidos nacionalistas, que, sobre el papel, serían las más llevaderas, siempre que para las siguientes elecciones la ciudadanía implicada les renueve su confianza. Es una contradicción poder compaginar un criterio de financiación para todo el Estado que no colisione con las exigencias autonómicas de turno.

En cualquier caso, es preocupante que desde el discurso regio ni siquiera se apunte otro pacto constitucional encaminado a resolver el llamado problema territorial. Su necesidad es palmaria a poco que profundicemos en las polémicas políticas de cada día.

Otro asunto abordado por el Monarca, tópicos aparte de buenos deseos contra la crisis, fue la enseñanza o, como quiere llamarse, la educación. Estando sobre la mesa los resultados del llamado «Informe PISA», habiendo constancia pública del deterioro que se sufre en las aulas de Primaria y, sobre todo, de Secundaria, uno no puede dejar de preguntarse cómo es posible que, tampoco en este campo, se haya ni siquiera insinuado la necesidad de cambios o reformas. Y ello por no hablar del descontento, más o menos discutible, entre los estudiantes universitarios por lo de Bolonia. ¿Se puede tener confianza en una sociedad cuyo sistema educativo arroja unos resultados tan alarmantes?

Se diría que, a juzgar por el discurso navideño del Rey, estaríamos en el mejor de los mundos posibles, si no fuera por la crisis económica internacional y por el terrorismo. En cuanto a lo primero, es indudable que no sólo se puede combatir desde el ámbito del propio país. Y, en cuanto a lo segundo, es una obviedad que hace falta la unidad de los demócratas para hacerle frente. En todo caso, hablamos de lo esperado, sin previsión de señalar caminos para descubrir Mediterráneo alguno.

Estuvo en su papel al mostrar sus condolencias, tanto a las familias de las víctimas del terrorismo como a las que perdieron seres queridos en misiones militares, como sucedió recientemente. Lo que habría que preguntarse es si es destacable, o digno de encomio, que esté en su papel en asuntos como éstos.

Y, siguiendo con mensajes solidarios, bien está que se acuerde de quienes sufren el drama del paro. Empero, puede que no sobrase un mensaje de apuesta por los más desprotegidos económicamente. Los parados no necesitan pésames, sino voluntades de políticas que los saquen de su drama.

Más de un columnista se ha preguntado, también esta vez, por el margen de maniobra que tiene la institución monárquica en sus discursos, es decir, qué hay en ellos propio y qué hay en ellos que obedece a las directrices del Gobierno de turno.

En cualquier caso, aunque el Monarca no esté muy sobrado de recursos expresivos, alguien podría asesorarle acerca de cómo plantear sugerencias, insinuaciones e inquietudes que pudieran ser captadas por una ciudadanía que, en realidad, está muy acostumbrada a los tópicos que, además, están muy alejados de los compromisos necesarios y verdaderos.

«Tirar del carro», «arrimar el hombro», seguro que unos más que otros. Y, sin palabras, con la foto, el «¡oé, oé, oé!» del triunfo de la Eurocopa.

Yo, si fuera monárquico, me preocuparía.

Categoría: Opinión Comentarios(21) diciembre 2008

21 Respuestas a “Sobre el mensaje regio”

  1. Republicano Says:

    Muy bien, muey bien: hasta donde llega mi información, es usted el único columnista de toda la prensa española que critica abiertamente el discurso navideño del Rey.
    Ser la excepción en un país cortesano es un honor que refuerza, aún más, su independencia.

  2. mencar Says:

    Comparto totalmente tu visión del discurso regio, Luis. Presumo que el margen de autonomía del Jefe del Estado para plantear su discurso es más bien escaso y que depende del Gobierno, pero ¿Por qué no nos dejamos ya de tópicos, de expresiones campechanas (por cierto, unos “tirarán del carro” y “arrimaran el hombro” más que otros) y de utilizar el deporte como utilizaban los romanos, su “pan y espectáculo”, y empezamos a pedir a nuestro Jefe del Estado más vinculación con la realidad, más cercanía, más preocupación por los ciudadanos?
    Desde luego, preocupante.

  3. Vela Says:

    ¿Cree usted que habrá algún político que sepa lo que fue el latín vulgar durante la agonía de Roma?
    Bueno, seamos optimistas.

  4. Vetustense Says:

    ¿Considera usted, don Luis, que en la cortesana Vetusta habrá algún izquierdista de pro descontento con esta monarquía a la que se le pone la alfombra y los besamanos al menos una vez al año, colaborando en ello los primeros todos los rojos de pro que en la heroica han sido desde la transición a esta parte?

  5. Republicano federal Says:

    Eso, muchas autonomías, ésta sin ir más lejos, son virreinatos a los que se les deja hacer cuanto quieren con sus clientelismos siempre que cumplan con sus respectivos señoritos de Madrid.
    También es verdad que hay otras que sin puro caciquismo, eso sí, autóctono. Y sentido de Estado no hay.
    ¿Para qué?

  6. Fermín de Pas con el catalejo Says:

    Pues sí, caros hijos de confesión, observo que toda la cristiandad de Vetusta es proclive a besar la mano a los monarcas, mientras que a nosotros, ministros del Señor, apenas nos hacen caso, por no decir que nos rehúyen.
    ¿Por qué no pensáis en el Eclesiastés y en el gran Negocio de la salvación eterna?

  7. Piecho categorial Says:

    Usted, señor Arias, no respeta nada. No sólo le da de lado a la filosofía más sistemática de la historia, sino que además es crítico con el Monarca, el motor del cambio, el salvador de la democracia en el 23-F, el garante de la concordia patria.
    Enmiéndese, haga el favor.

  8. Adleriano Says:

    ¿Habrá -y no lo pregunto sólo con ironía- un pacto de Estado para que la enseñanza en España siga sufriendo un continuo deterioro?
    ¿Hay una sola voz institucional que exprese su alarma por ello?

  9. Maestrín de escuela Says:

    No le quepa la más mínima duda, señor Adler: ese pacto existe y están todos encantados, desde el PP hasta los más rojos de IU, pasando por los partidos cantonales.

  10. Lliteratu Says:

    Me congratula ver que usted haya puesto de relieve la paupérrima retórica del sucesor de Franco.
    Gracias-

  11. Noventayochista Says:

    ¡Habría que ver la reacción de los amantes de la buena oratoria ante un discurso tan vulgar y chabacano como éste!
    Pero, claro, es éste un país de cortesanos y sin apenas intelectuales independientes.
    ¡Así nos va!

  12. Pasé por Filología Says:

    Me pregunto por qué a este buen hombre nadie le asesora para sus discursos con algún verso de Machado o de Blas de Otero.
    ¡Qué pisto podría darse!
    Pero se ve que, acaso para bien de la primera, la poesía y monsieur Borbón son incompatibles.

  13. Antonio Cuestas Says:

    ¡Ay, la enseñanza y la LOGSE! Cuando hace unos años en Alemania vieron el informe PISA de secundaria y constataron que estaban en un nivel muy bajo (próximo a España) se alarmaron y todos los partidos se pusieron de acuerdo para reformarla. Desconozco el resultado de tal acción pero recuerdo la parsimonia con la que se lo tomaron aquí y… las comparaciones son odiosas.
    ¡El desastre de la enseñanza sigue adelante! Y aquí ninguna autoridad toma medidas(¿y los ciudadanos a otra cosa?).
    ¿Adónde vas, España?

  14. jose mª Says:

    ¿ Y que importa lo que lea el rey en el discurso de navidad si no lo escribe él?.
    ¿Quien escribe los discursos del rey? Creer que los escribe el propio rey es como creer que Baltasar trae juguetes a los niños.
    En Inglaterra todos saben que el discurso de apertura del parlamento lo escribe el gobierno y no la reina, aunque lo lea ella, sentada en el trono y con corona y manto de armiño (en Inglaterra los reyes se disfrazan de reyes y son un atractivo turístico más).
    El discurso navideño del rey es tan falso como la foto que se le pone detrás, que varía cada año ¿Alguien cambia todos lo años la foto de la mesa del despacho? ¿alguien pone la foto de la mesa mirando hacia la silla del visitante en vez de hacia la silla del usuario de la mesa?.
    En la Transición no éramos tan ingenuos y decíamos: ¡Que bien leyó el rey!, porque lo hacía fatal. Nadie dudaba de que eldiscurso lo había escrito otro (¿Sabino?).
    Pero es una tradición navideña más, como lo es alabar un discurso políticamente correcto y lleno de tópicos.

  15. Florentino Says:

    Mi admirado Luis:
    En caso de que viviéramos en una República ¿sabe usted quien sería el Presidente actual?: Zapatero
    ¿Y el anterior?: Aznar.
    ¿Y el que precedió a éste?: Felipe González.
    Y todos ellos con, prácticamente, las mismas atribuciones.
    Si yo fuera, como lo es usted, Republicano de convicción, esto sí que me preocuparía; como lo soy porque lo considero el Régimen menos perverso que existe, me resigno.
    De todas formas, lo que usted plantea no es una cuestión de fondo, sino accesoria. La República en cuanto tal, no ofrece soluciones… A no ser que sea una imposición exluyente y, cómo aseguraba Azaña, sólo pueda ser dirigida por republicanos.

  16. Republicano Says:

    Verá, don Florentino. Con los políticos que hay ahora, con los partidos que tenemos, no es deseabñe que llegue la 3ª República; se proclamará tras una regeneración política que no la harán los partidos turnantes.

  17. Atónito y sobrio Says:

    Sí que importa lo bien o mal construido que esté un discurso del Jefe del Estado. De hecho, los topicazos que suelta cada año son primera página de los periódicos y abren los telediarios.
    Otra pregunta sería si todo lo que informativamente importa debe ser tratado o no en las columnas de opinión.
    Sería interesante debatir eso.

  18. Feijooniano Says:

    Del artículo y de parte no pequeña de los comentarios suscitados hasta el momento, se llega a una interesante conclusión: no sería deseable, para los republicanos especialmente, una República presidida por González o por Aznar, lo cual quiere decir que los postulados republicanos nada tinen que ver con la política actual.
    Llegados a este punto, preguntémonos todos antes de la lucha final si es desebale seguir con lo que tenemos, o luchar por una regeneración que conduzca a otro Estado.
    Pensarse esto no causará enfermedad.

  19. Ana Says:

    Es cierto que este sistema bipartidista se parece cada vez más a la Restauración canovista. Pero sería una ingenuidad tener la esperanza de que la regeneración llegará por arte de magia.

  20. Florentino Says:

    ¿Por qué los temas específicamente asturianos generan siempre cachondeo? Desde luego, Tini Areces gobernando e IU de palmeros no es algo bueno para esta tierra.
    Valledor al lado de sus camaradas era una maravilla.

  21. Joaquín Says:

    Lo normal es que a la izquierda no se le perdone nada, mientras que a la derecha casi nadie la critica. En su caso, señor Arias, se manifiesta claramente por sus artículos contra el PSOE e IU, que alguna vez acertarán, digo yo.
    Por eso me alegra esta excepción que hace con Quico Valledor.

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