Seronda

Por Luis Arias

Imagine el lector un cruce de caminos, en cuyos alrededores casi todo son casta√Īedos y alguna que otra pomarada. Imagine el lector que, tan pronto sopla el viento, las hojas van al suelo con mayor suavidad, si cabe, que los copos de nieve. Imagine el lector la hojarasca que, a fuerza de acumularse, propende a sepultar los erizos que se fueron cayendo. Imagine el lector el prodigio para la contemplaci√≥n que supone ver que, a pesar de eso, alguna casta√Īa asoma por encima no s√≥lo de los erizos de donde sali√≥, sino tambi√©n de la misma hojarasca, como un pez que emerge, como un p√°jaro que asoma por vez primera en el nido, a punto de iniciar su primer vuelo.

Imagine el lector que ese cruce de caminos est√° muy pr√≥ximo a un regueiro, que, tras las √ļltimas lluvias, se hace o√≠r y ver con fuerza inusitada. Imagine el lector lo llamativo que resulta ver, tan juntas, la vida y la muerte, me refiero a las ramas de dos √°rboles, unas secas y otras a√ļn vivas, que se enredan y se tocan, como si quisieran anudarse y anillarse.

Imagine el lector ese color ocre de las hojas, que tambi√©n se deja ver frente a √©l en las monta√Īas donde se cierra la panor√°mica que tiene a su alcance. Imagine el lector este ceremonial de nuestra seronda donde toda la vegetaci√≥n caduca se engalana como un ritual de despedida, como un canto de cisne, donde la sinfon√≠a es el color.

Imagine el lector el acontecimiento que supone en Asturias la seronda, más allá del mero costumbrismo folclórico en el que se incurre con más frecuencia de la deseada. Imagine el lector esa atmósfera melancólica que se respira, esta delicia de lo agridulce que puede ser degustada en esta tierra. Imagine el lector este bello espectáculo donde no hay lugar para lo estridente, donde lo que más se deja oír, aparte de las aguas, es la sinfonía de ayes de la hojarasca tan pronto la pisamos, hojarasca mullida y suave que aterciopela senderos y claros del bosque.

Imagine el lector la seronda como uno de nuestros mayores tesoros paisaj√≠sticos, de esos que no chirr√≠an, que gustan de complicidades y gui√Īos; jam√°s de ruidos y furias.

Imagine el lector que se decide a recorrer uno de los muchos parajes donde puede encontrar lo descrito. Imagine el lector el festín que le espera, libreto de un formidable breviario de los sentidos.

Categoría: Bajo Nal√≥n Comentarios(2) noviembre 2008

2 Respuestas a “Seronda”

  1. Piecho categorial Says:

    ¡Qué descansados deben quedarse su bienamados políticos del occidente asturiano cuando encuentran que un artículo suyo es nada más, y nada menos, que literatura, en lugar de un ataque mordaz de los suyos, seguramente más que merecidos!

  2. Alicia Says:

    Consigues que, m√°s que imaginar lo que dices, se viva.
    Gracias por escribir así.

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