Sobre la evaluación del profesorado (Carta abierta al Consejero Iglesias Riopedre)

Por Luis Arias

¿Cuántos despropósitos le quedan por llevar a cabo hasta que abandone la Consejería, señor Riopedre? ¿Cuánto ensañamiento contra el profesorado le resta aún por poner en práctica? ¿Hasta dónde, hasta cuándo y hasta qué continuará pasmándonos en tanto compañeros de profesión suyos?

Carrera docente sin cátedras.

No tuvo suficiente con poner ante nosotros el cheque en blanco de la llamada carrera docente donde no se especificaba lo que se nos exigiría acorde con nuestra profesión. Podrá argüir que nadie nos obligó a firmar aquello. Pero no es menos cierto que no se nos daba otra vía para “homologarnos” en lo económico con nuestros colegas de otras autonomías. Y que, aun siendo vocacionales, no somos etéreos, pues en este pluscuamperfecto sistema de mercado en el que vivimos también precisamos, como el resto de la ciudadanía, del vil metal, don José Luis.
¿No es sarcástico, afrentoso y hasta insultante hablar de carrera docente a un colectivo del que apenas se tiene en cuenta la investigación y las publicaciones relacionadas con las materias que se imparten? ¿No es inadmisible que se hable de carrera docente cuando en la enseñanza secundaria no se convocan cátedras desde hace una década? ¿Cómo “ascenderemos”? ¿Acaso abriendo los centros “a la comunidad” por las tardes para que parte no desdeñable de quienes nos visiten se dediquen a chatear en los ordenadores de los centros? ¿De qué meritocracia hablamos cuando de enseñanza se trata? ¿De qué carrera profesional?
Y, hablando de nuestra formación y de nuestra “actualización” en tanto docentes, ¿por qué tiene tanta importancia en ello lo que es convocado desde los llamados Centros de profesores? ¿Tenemos que sacar en conclusión que se alcanza mejor formación en un Centro de Profesores que en una Universidad? Si es ello así, ¿alguien tendría la bondad de explicar por qué?
Y es el caso que, como a usted le consta, recibimos el pasado diciembre los dineros correspondientes al primer tramo de nuestra carrera docente. Lo que estaba anunciado cobrar este año es una incógnita. Quisiera equivocarme, pero todo parece indicar que hemos firmado un cheque en blanco en vistas de un dinero que no vamos a percibir en su totalidad. ¡Maravilloso

Evaluación del profesorado y estadísticas soviéticas.

En cuanto a nuestra evaluación, cuando tuve noticia del debate que mantuvieron el señor Valledor y usted en torno a la evaluación del profesorado, comprobé que mi capacidad de asombro está muy lejos de agotarse. Que se valorase el aumento del porcentaje de aprobados constituía un despropósito difícilmente superable. Don José Luis, cualquiera que haya pasado por un aula sabe que los grupos a los que imparte clase pueden, también en lo académico, ser muy distintos de un año a otro. Es decir, que se puede dar la circunstancia muchas veces de que el porcentaje de aprobados varía, hacia arriba o hacia abajo, en función de eso. Considerar que cada año los grupos serán académicamente mejores no es ni siquiera optimismo exagerado, sino una majadería gigantesca. Por lo que parece, se ha dado marcha atrás: pero el mero hecho de haber soltado tal ocurrencia pone de relieve que estamos en manos de personas con criterios la mar de disparatados, al tiempo que sigue habiendo una indisimulable querencia por aquello que en su momento dio en llamarse “estadísticas soviéticas”. De su antigua militancia estalinista algo de eso parece que le queda, señor Riopedre.
De otro lado, espero que no sea cierto que en nuestra evaluación, experimental el primer año, se tendrán en cuenta cosas tan transcendentales como el manejo de un programa informático, así como el incremento de visitas de padres a los centros.
No puede ser cierto que semejantes cosas sean más relevantes que la forma en que se imparte la clase, que el dominio de la materia propiamente dicha.
Ante todo y sobre todo, señor Riopedre, me pregunto por qué no se toman la molestia los inspectores de hablar más con el profesorado para conocer la realidad de las aulas en cada centro. ¿Es que va al final lo menos importante de todo va ser impartir clase? ¿Es que va a resultar que las autoridades de su Consejería desconocen que es primordial que el profesorado sea justo a la hora de decidir las calificaciones, y que tal cosa es pura casuística, que tan injusto se puede ser suspendiendo indebidamente como aprobando para mejorar la cosmética de las estadísticas? ¿Es que va a resultar que, una vez más, ustedes se toman la libertad de decidir algo sobre nuestro colectivo sin preguntarnos tan siquiera nuestros criterios al respecto?
¿Qué es para ustedes la docencia? ¿Se les ha pasado por la mente la trascendencia que tiene el imperativo moral de ser justos a la hora de decidir la calificación, no ya de final de curso, sino de cada ejercicio y de cada actividad que se desarrolle en la clase? ¿Qué credibilidad tendría una enseñanza que tendiera al aprobado general? ¿Cómo se puede convencer a un docente de que es más importante su pericia en el manejo de un programa informático que las enseñanzas que debe impartir en el aula?
¿Cómo es que, además, de todo esto, de la evaluación del profesorado se encargan gentes que, en cuanto les fue posible, abandonaron la tiza para decidir en los despachos lo que debe hacerse en esas aulas de las que huyeron de estampida?

Categoría: Enseñanza Comentarios(5) noviembre 2008

5 Respuestas a “Sobre la evaluación del profesorado (Carta abierta al Consejero Iglesias Riopedre)”

  1. atos Says:

    Se nota, don Luis, que no ha leído usted todos los informes sobre “evaluación de calidad” que elaboran los CPR y la legión de asesores. Y es que se pasa usted la vida con Becquer, Machado, Claudio Rodríguez…Tampoco se ha informado usted sobre los diagnósticos y “pilotajes”(sic) que generan desde la consejería y que certifican que vivimos en el mejor de los mundos posibles.Es lo que tiene enterrarse entre redacciones y ortografía. Olvídese usted de las cátedras y de que le respondan, don Luis. Están los 69 muy ocupados. Diseñando. A lo peor nos los merecemos.

  2. Fer Says:

    Hace poco escribí en el post de las oposiciones, aunque ya estaba agotado, desde entonces intento leer este blog, muy centrado en la educación y me sorprende ver la coincidencia de problemas y reivindicaciones con otras autonomías de distintos colores políticos. Con la sanidad viene a suceder lo mismo, tengo la sensación de que todos nos centramos en darle al monigote que tenemos más cerca, cuando en realidad existe un problema general de gestión y de concienciación de lo que somos y de lo que podemos tener con ello.
    Desconozco la realidad actual de la educación asturiana, pero lo que cocnozco de mi paso por ella y de lo que se ve en la región es que está muy por encima de la de otras regiones, sin ser “la más mejor”.

    En mi opinión falta cohexión y unas bases claras de lo que deben ser ciertos servicios como la sanidad o la educación y hasta entonces estaremos dando palos de ciego, cada uno en su reino de taifas, pareciendose hoy día la política más a un Madrid-Barça o un Oviedo-Gijón que a lo que debería ser el ejercicio de dicha profesión en busca del bien común. Faltan principios.

  3. Maestrín de escuela Says:

    Fer:
    Sí, es cierto que la Enseñanza atraviesa problemas que van más allá del “consejerín” de turno. Y algo así conviene no perderlo de vista a la hora de hacer comentarios sobre el asunto.
    Ahora bien, los que trabajamos con la tiza en Asturia sabemos que lo del señor Riopedre y sus chiringuitos tiene su particularidad nefasta y de nepotismo. Y esas cosas también deben denunciarse.

  4. Maestrín de escuela Says:

    ¿Sabe que, como usted dice, los sindicatos ya tienen preparados sus talonarios para vender loteria en Navidades?

  5. Socialista chamuscao Says:

    Cuesta entender que un partido como el PSOE que tuvo en la enseñanza uno de sus grandes baluartes trate tan mal al profesorado.
    Es una vergüenza.

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