A propósito de Jovellanos (Un premio en homenaje a un clarividente)

Por Luis Arias

En realidad, no es que volvamos, por el acontecimiento que sea, a las grandes figuras; porque, bien mirado, nunca perdemos del todo, para fortuna nuestra, su referencia. Aun así, la reciente estancia del presidente del Gobierno asturiano en Palma de Mallorca para rendir solemne homenaje a Jovellanos en el 200.º aniversario de la salida de su confinamiento en Bellver podría, sobre el papel, resultar eficaz para ahondar en el significado del polígrafo gijonés. Se anuncia, convocado por ambos gobiernos autonómicos, un premio internacional que tendrá el nombre «Resistencia y libertad». El problema es que no sólo estamos hablando de un resistente, sino que nos encontramos, sobre todo, con la cabeza más clara de su tiempo en nuestro país, que sufrió, fundamentalmente por eso, persecuciones y confinamientos.

Entrados ya en el último trimestre de 2008, las efemérides del presente año están siendo desaprovechadas de forma más que preocupante. No sólo toca lamentarse por lo injusta que fue la España oficial de su tiempo con Jovellanos. Por una vez habría que ir más allá de lo obvio y clarificar lo posible ante el gran público quién fue y qué fue Jovellanos. Por ejemplo, aún no consigo explicarme cómo no se ha querido caer en la cuenta de que, al contrario de Mirabeau, Jovellanos no fue un político, aunque tuvo un protagonismo indeseado en la política de su tiempo. Fue lo contrario de aquel hombre «inverecundo» al decir de Ortega, que le sirvió a nuestro pensador como asunto de un ensayo lleno de lucidez. Al contrario, el ilustrado gijonés fue un hombre de estudio que pretendió poner a su país a la altura de su tiempo.

Más que a la resistencia y a la libertad, «valores» sublimes donde los haya, el premio idóneo para homenajear a Jovellanos sería a la clarividencia y a la honestidad en la vida pública. No hace falta a este respecto decir que en el momento presente no andamos muy sobrados de ambas cosas.

Si para don Marcelino Menéndez y Pelayo, Jovellanos fue el alma más limpia de la España de su tiempo, para el presente de nuestro país, el ilustrado sería, debería ser, una referencia que marca, también hoy, alguna de las principales carencias que hoy padecemos en nuestra vida pública.

Bellver y Jovellanos. Jovellanos en Bellver. A poco que se lean sus textos de esa época aciaga de su vida se caerá en la cuenta de que, más que un escritor introspectivo, lo que destaca en ellos es el estudioso y el observador. Una vida para el estudio. Una vida que, más allá de las politiquerías que tanto daño le hicieron, estuvo marcada también por las envidias de las que fue víctima.

Julián Marías, en el capítulo que le dedica a Jovellanos en su libro «Los españoles», acierta de pleno cuando señala que la persona que lo hizo caer en desgracia cumplió el guión de delación y de infamia tantas veces repetido en la historia española. Es decir, las vilezas de las que fue objeto van más allá y más acá de la circunstancia concreta en que sucedieron.

Más de una vez he pensado en lo apasionante que resultaría un texto teatral que forjase un diálogo entre Jovellanos en Bellver y Unamuno en Fuerteventura. El uno y el otro confinados y desterrados. El uno y el otro que fueron gigantes en sus respectivas épocas. Confrontar la serenidad de Jovellanos con la angustia unamuniana. Confrontar la ilustración con el desgarro existencialista que vendría dos siglos después al que Unamuno se adelantó. Confrontar la misma España que castigó a sus mejores hijos con figuras de épocas tan distintas y tan apasionantes.

A propósito de Jovellanos, ¿es admisible que apenas se haya escrito nada en el 200.º aniversario de la invasión francesa sobre las palabras del ilustrado acerca de España y de su gobernabilidad?

A propósito de Jovellanos, aquel momento ya avanzado de su vida en que vuelve a la Península y rechaza el cargo que le ofrecen es de un dramatismo estremecedor. El de un hombre que, regresando a su patria, se encuentra en tierra de nadie, con la soledad de una cabeza clara que rechaza lo que está ocurriendo, con la soledad del estudioso y del pensador. Aquel último viaje del Mediterráneo al Cantábrico que lo vio morir, cuando estaba en su tierra, pero fuera de su tiempo.

Insisto, no sólo hablamos de un resistente, sino de un clarividente, que sabía, y así lo proclamó, que España era mucho más que el feudo de una dinastía reinante que, tampoco en aquel momento, había sabido estar a la altura de las circunstancias.

El esfuerzo consiste en descubrir y describir quién fue y qué fue Jovellanos. Insisto: mucho más que un resistente.

Categoría: Libros Comentarios(15) octubre 2008

15 Respuestas a “A propósito de Jovellanos (Un premio en homenaje a un clarividente)”

  1. Laura Says:

    ¡Ay, Luis! Echo de menos palabras tuyas que diesen cuenta de los trabajos y los días de este hombre por Belllver. lo que veía y cómo lo veía.
    Es un buen artículo, que, como sueles hacer, da en la diana. Lo que pasa es que reivindico al Luis literato frente al Luis que piensa y razona, al Luis que argumenta.

  2. Piecho categorial Says:

    Muy bien: Jovellanos no fue un espadachín, ni un héroe de batallas. Fue, como usted bien dice, un hombre de estudio, acaso también de Estado.
    Lo que hacen los dos gobiernos autonómicos no es más que un circo para la foto.
    Estupendo artículo, una vez más.

  3. Noventayochista Says:

    Lo que usted sugiere, en torno a una obra de ficción que plantease un diálogo entre Jovellanos y Unamuno es lo que se dice dar en el clavo.
    Hay una persecución a la inteligencia que, de forma continua, se dio en la historia de España.
    El ilustrado y el noventayochista sabían largo rato de esto.

  4. Fermín de Pas con el catalejo Says:

    Aquel Jovino que se enfadó con el párroco de Somió cuando áquel ministro del señor vio un libro de Locke en la biblioteca del Instituto mereccía ser castigado por querer divulgar entre nosotros el librepensaniento y la ciencia sin respeto al mayor negocio de la vida que es la Salvación.
    No se olvide esto, por mucho que la vida de este gijonés no fuese escandalosa.

  5. Piecho categorial Says:

    Muy bien, don Luis. A los políticos no puede importarles mucho el significado de la trayectoria de Jovellanos en la medida en que ellos representan, en la mayor parte de los casos, lo contrario. Hoy no sería Bellver, sino el ostracismo.
    Una vez más, pone usted las cosas en su sitio.

  6. Cornelius Says:

    ¿Hay algún político actual que tenga la menor idea de quién fue Godoy? ¿Alguien recuerda que el actual profesor visitante en universidades de Estados Unidos lo cambió de siglo? Hablamos del Presidente de la FAES.
    ¡Qué bien se entenderían hoy todos estos trapaceros con los politiquillos que se ensañaron contra Jovellanos!

  7. Isabel Says:

    Hay una parte de la biografía de Jovellanos apasionante y es ésa que usted nombra cuando regresa a España en plena invasión napoleónica y no acepta el ofrecimiento para colaborar con los franceses. Pero es que además tampoco está de acuerdo con que se elabore una nueva Constitución.
    ¿Se le había parado el reloj a Jovellanos?
    ¿O empieza con él la tercera España?

  8. Metacarpiano Says:

    Frente a la superficiliadad común, ofrece usted una visión más clara y más profunda de aquello que se está hablando. Lo peor que puede pasar con Jovellanos es que no se le lea ni se le discuta, sólo es un pretexto para fotos de políticos.

  9. Lliteratu Says:

    Lo mejor de Jovellanos, su temple y su interés por el bien común. Lo peor, que, excluyendo sus Diarios, su forma de escribir no nos puede gustar en estos tiempos.
    En cuanto a su artículo, coincido con Metacarpiano: deja usted al descubierto el lado estúpido de la utilización banal que se viene haciendo en la vida pública de grandes figuras como Jovino.

  10. Adleriano Says:

    Víctima de delaciones, objeto de envidias, punto de mira de intrigantes, mal visto por el clero, así Jovino, el que estuvo confinado en Bellver. Así Jovino, el que pensó con lucidez y claridad sobre Asturias.
    Estoy de acuerdo con usted: hablamos de la cabeza más clara de su tiempo.

  11. Notario Says:

    Si tuviera que levantar acta cada día de los artículos de opinión publicados en Asturias que, tomando como pretexto la actualidad, pueden, no obstante, ir más allá de ella, esté seguro de que muchos de ellos serían suyos.
    Este artículo suyo sobre Jovellanos figura entre ellos.
    Siga así.

  12. Atónito y sobrio Says:

    Estoy de acuerdo con el señor Notario: el artículo sobre Jovellanos no sólo resiste el paso del tiempo por tratarse de un clásico que en Asturias es referencia continua, sino que además hay en él una semblanza sobre el ilustrado que me parece brillante.

  13. Alicia Says:

    ¿Qué pasaría si se obligase a los dirigentes políticos de esta tierra a leer los diarios de Jovellanos? ¿Aprenderían algo?

  14. Piecho categorial Says:

    No pida usted tanto, doña Alicia.

  15. Adicto al diario Says:

    ¿Qué es lo que Jovellanos consideraría que habría que investigar y potenciar en la Asturias de hoy? ¿Quizá los pisitos del señor Abilio?
    Deplorable, ¿no?

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