Oposiciones docentes

Por Luis Arias

El 28 de septiembre la joven bióloga Diana Suárez fue entrevistada en este periódico. A gran parte del público lector tuvo que resultarle sorprendente que el hecho de alcanzar la máxima puntuación en las oposiciones convocadas para el profesorado de enseñanza Secundaria celebradas en julio no haya supuesto la obtención de plaza como consecuencia de los criterios de baremación aplicados en los últimos años.
Es decir, lo que cuenta sobre todo es la experiencia docente que acumulan aquellas personas que vienen haciendo interinidades desde hace años. Por tanto, las promociones más recientes que no han tenido oportunidad de prestar servicios como profesorado interino tienen prácticamente vetado el acceso a la enseñanza a través del tradicional sistema de oposiciones.

No se va a dilucidar aquí si el sistema de oposiciones es mejor o peor, más justo o menos que otro cualquiera para acceder a la enseñanza. Si los responsables del asunto consideran que hay alternativas mejores, lo que deben hacer es decantarse por ellas. Pero es, cuando menos, contradictorio que sobre el papel se mantenga el mencionado sistema y que, sin embargo, la máxima puntuación no sirva para obtener plaza.

De la misma forma que ninguna sociedad debe renunciar a lo mucho que puede aportarse desde la experiencia, docente, en este caso no es menos cierto que constituye un atropello inadmisible cerrar el paso a las nuevas generaciones cuyo grado de preparación no tiene por qué ser inferior, tal y como queda demostrado por las notas que alcanzan aspirantes al profesorado como es el caso de Diana Suárez.

Hubo un tiempo en que se convocaban oposiciones restringidas para los interinos y otras aparte para quienes se presentaban por vez primera tras la obtención de la licenciatura. Estaría bien que alguien explicase por qué no se establece este sistema que, en apariencia, parece mucho más idóneo.

Habría que preguntarse qué discurso esgrimen a este respecto los sindicatos de enseñanza, porque, a priori, cabría pensar que defienden a aquellos que están bajo su tutela real o potencialmente, mientras que los recién licenciados no se sindican en tanto no son ni les dejan ser un colectivo profesional.

Como muchos lectores saben, yo también soy profesor de instituto. E, insisto, me parece muy respetable que se tengan en cuenta los méritos docentes del profesorado interino, que padecen en muchos horarios y salarios recortados y que de repente se encuentran con sustituciones lejos de sus casas y no siempre por un plazo de tiempo que les dé margen a organizarse en lo profesional y en lo personal.

Sentado esto, no puedo mirar para otro lado ante lo que es la realidad de quienes quieren dedicarse a la docencia y preparan una oposición que, aun en el caso de obtener un 10, no les garantiza el trabajo. Los responsables educativos y los sindicatos del sector no deben pasar esto por alto, porque, además de una injusticia, constituye todo un despropósito.

¿Lo que no es sostenible en el aula es defendible fuera de ella? ¿Se imaginan lo que supondría decirle a un alumno que un 10 no sirve de nada? ¿Puede resultar aceptable hacer de la enseñanza una profesión chusquera en la que el conocimiento demostrado en una prueba para la docencia sea lo menos importante?

¿Es de recibo que lo razonable, en lugar de amotinarse, sea orillado? ¿Puede relegarse la excelencia en el oficio de maestro?

Categoría: Enseñanza Comentarios(24) octubre 2008

24 Respuestas a “Oposiciones docentes”

  1. asturicus occidentalis Says:

    Totalmente de acuerdo con usted, señor Arias; ¿pero querrá enterarse el ínclito Riopedre del diáfano razonamiento que usted plantea en su sensato artículo de hoy? Personalmente creo que no, pues quien se cree un dios, o mejor demiurguillo, tiene unas razones que los mortales no entendemos, por lo que mejor que la razón hay que emplear la fe… y yo hace años que la perdí en la Administración, antes incluso que en la infalibilidad del Papa. ¿Y usted?

  2. asturicus occidentalis Says:

    Añado, presentarse a unas oposiciones en las que sacar un 10 no garantiza convertirse en profesor de carrera es lo mismo que jugar a la lotería de Navidad con el número 100.001 sabiendo que en bombo entra del 000.000 al 100.000. ¿no es esto un fraude?
    NB- Los caminos del Señor son de aquella manera…

  3. Fernando Granda Says:

    Me parece un argumento acertado el expuesto en este artículo de La Nueva España. De todas formas, además de oposiciones para interinos y nuevos aspirantes se podría hacer una oposición mixta con los mismos tribunales en la que se puntuase con un plus a quienes superasen la calificación de ocho (8). Lo que no es de recibo es conseguir un 10 y quedarse fuera. Supongo que habrá avispados jefes de estudios de colegios privados que contraten a estos opositores que se conocen tan bien la asignatura. Y en ellos también se debería poder puntuar para una nueva oposición. La consejería de Educación tiene la palabra.

  4. Maestrín de escuela Says:

    Como siempre, muy bien. Es usted la única voz en la prensa que tenemos los docentes.
    Se llevan haciendo injusticias de todo tipo desde hace demasiado tiempo.
    Resulta que suspender las oposiciones es un mérito. Por su parte, alcanzar un diez sólo es una “victoria moral”. Y los sindicatos están de acuerdo.
    Para vomitar y no parar.

  5. Luis Says:

    Ha abordado usted D. Luis un asunto, con la sinceridad y valentía que le caracteriza; de primer orden en el mejoramiento de la enseñanza en Asturias y el resto de España, dirá yo. No soy profesor, como fácilmente se apreciará en mi modesta intervención; pero sí he vivido de cerca en la década de los noventa del siglo pasado el desarrollo de las relaciones y comportamientos de cada una de las partes de lo que se ha dado en llamar comunidad educativa, desde mi participación en una asociación de padres y en el Consejo Escolar de dos centros de secundaria y otros dos de E.G.B.; es decir, aconteceres negativos que nos han conducido al actual batiborrillo tremendamente grave y negativo desde el punto de vista educativo y por tanto social. En tres de los enumerados como representante del ayuntamiento y en el otro como padre de alumno; y me queda un quinto centro, en el que he cursado FP II en régimen de nocturno después de hacer mi jornada laboral.
    En resumen, permítame la reiteración, pienso que ha acertado usted “en la diana” con valentía y sinceridad.
    Voy a ir más lejos desde el derecho de mi libertad de opinión, la enseñanza pública ha comenzado su declive en el momento en que han entrado las banderías políticas en los centros educativos en sustitución de los méritos académicos. Al decir esto me estoy refiriendo a la actuación solapada de todos los partidos políticos con representación parlamentaria; y también al comportamiento de algún grupito de profesores que lejos de implicarse en el desarrollo de sus eficientes conocimientos académicos parecen estar más interesados en la degradación de la enseñanza pública a favor de la privada de la que han adquirido su formación “por cuna”. Últimamente me llama la atención el trasvase de profesores o profesoras con formación inicial de bachiller antiguo y magisterio, desde lo que se denominaba E.G.B., a centros de secundaria.
    Hemos de reconocer muy a pesar mío, que estos modos, que yo veo como bananeros, afectan a todos los departamentos de la función pública, primero colocamos a nuestro amigo/a político con la excusa de cubrir una baja, nos olvidamos de renovarle el contrato y al día siguiente: fijo en plantilla de plenoderecho (esto en el siglos VIII-XIX lo solventaban echando a la calle a la mayoría de los colocados por el partido saliente; actualmente, porque la “legalidad” lo impone; y, además, porque estos agraciados se vuelven muy serviles y no molestan al nuevo partido de turno, como muchos hemos podido constatar. Permanecen, se quedan todos… -algo han mejorado-); o en los casos del sector de la enseñanza que magistralmente describe usted para llegar a lo mismo mediante la convocatoria de unas “oposiciones”; siendo este apartado el más grave y negativo de todos por las graves repercusiones sociales de todos conocidas que entraña.

  6. atos Says:

    Coincido plenamente con los demás miembros del blog. Ha dado usted en la diana de pleno. Trabajando donde lo hace tampoco me extraña nada de lo que dice, pero sí su valentía (y eso que en alguna otra ocasión ha hecho ya demostración de ella). Muy pocos se atreven a que los sindicatos lo señalen con el dedo y mucho menos algunos compañeros. Que de susceptibles está el mundo lleno. Muchas gracias por dar voz al silencio de los cobardes.

  7. Fermín de Pas con el catalejo Says:

    Lo veo desde mi atalaya. Abrazó la vida religiosa ese jefe suyo, el Consejero. Un mal día para su vida terrena y eterna renegó de la Fe y se volvió comunista. Pasaron los años y se hizo socialista. Y ahora anda por ahí sabiendo que su rebaño le exige mucho. Y acepta lo que le piden con tal de seguir disfrutando de los privilegios de hacer de pastor.
    Lo veo desde mi atalaya. Camina cabizbajo, nunca se ríe. Es un mandado que manda. Y nunca más verá a Dios.

  8. Piecho categorial Says:

    Lo cierto, don Luis, es que, en la Universidad y en los institutos, desde hace más de dos décadas, se vino lesgilslando para los interinos y penenes.
    Es tal el despropósito que la máxima nota en una oposición supone un castigo, mientras que el suspenderlas año tras año se prima contratando a la gente como interinos.
    La mafia sindical hace estragos.Y el silencio de casi todos es pura complicidad.

  9. JOSE LUIS Says:

    ESTIMADO LUIS:
    TOTALMENTE DE ACUERDO CON TU ARTICULO, LO QUE PASA ES QUE EL CONSEJERO IGLESIAS RIOPEDRE, TE HARÁ EL MISMO CASO QUE TE HIZO CON LOS “ASESORES RIOPEDRIANOS”…UN CORDIAL SALUDO.J.L.

  10. Ulises Says:

    Es de juzgado de guardia que un 10 no sirva para obtener plaza y que los clientilismo sindicales sirvan para convertir en mérito el suspenso en las oposiciones.
    Es muy meritoria su labor. Me temo, sin embargo, que, pase lo que pase, aquí nadie se sonroja empezando por nuestro anciano Consejero.

  11. Maria Says:

    Parece que la docencia es la unica profesión en la que la experiencia es un agravante. ¿Alguien se ha parado a pensar en los interinos que llevan años trabajando, siguen estudiando, haciendo cursos, aprobando las oposisiciones y siguen sin sacar plaza? Aguien prodrá pensar “será que no estudia lo suficiente, como ya trabaja”. Pues no. No es la falta de trabajo y esfuerzo lo que aquí falla. Sino el sistema y las rocas que te van poniendo en el camino.

    Arpobar con buena nota y sin plaza pasa con más frecuencia de lo que se cree. Pero el que se quiera dedicar a esto que se vaya acostumbrando porque es lo que hay. Además este año la máxima puntuacion del baremo era 10 puntos, de los cuales 6 los podía tener todo el mundo haciendo cursos, incluso los que se suben a este carrusel por primera vez. Antes en ese apartado lo máximo eran 2 puntos. Así que este año la gente que se presentaba por primera vez no lo tenía tan mal como antes.

    Pero esta guerra por la plaza entre los que quieren ser interinos y los que ya lo son es muy antigüa, y tirándose piedras unos a otros no se soluciona nada. al final todos estamos peleando por lo mismo, unos por mantener y otros por conseguir.

    Aprobar con buena nota y sin plaza pasa con más frecuencia de lo que se puede creer.

  12. Atónito y sobrio Says:

    No diga esas cosas, doña María, porque no son ciertas. Un recién licenciado no tiene por qué ser un mal docente, ni viceversa.
    La solución es la que el señor Arias sugería en su artículo: plazas restringidas para interinos y plazas libres para aquellos que no han tenido ocasión de acumular experiencia docente.
    Lo demás es clientelismo y demagogia.

  13. Isabel Says:

    Llevo, como tú, décadas en la enseñanza. Y sé que los dindicatos se las vienen ingeniando siempre para cerrar el paso a los más jóvenes, porque no están sindicados y no cotizan.
    Ya está bien de disfrazar atropellos.
    Gracias por tu valentía, Luis.

  14. Maria Says:

    Al Sr.Atónicto. Si lee bien lo que he escrito en ningun momento digo que un recien licenciado no puede ser buen docente. Y no diga que lo que he escrito no es cierto porque llevo unos cuantos años viviendon todo esto en primerra persona Y SE PERFECTAMENTE DE LO QUE HABLO.

    Por otro lado he de recordarles que las oposiciones a secundaria son CONCURSO-OPOSICION y todo el mundo sabe lo que eso signigfica. El sistema propuesto por el Sr. Luis estaría bien pero sindicatos y educación estan muy ocupados en mantener sus puestos y no rascar bola y lo poco que hacen o se les ocurre solo sirve para complicarnos más la vida a todos.

  15. Atónito y sobrio Says:

    Sería bueno que se aclarase, doña María. Tampoco estaría de más que revisase la ortografía de sus textos antes de enviarlos. Seguro que usted les recomienda a sus alumnos que no entreguen los exámenes sin un último repaso, pues aplíquese el cuento, por favor.
    En cuanto a sus tesis, veamos: si está en contra del actual sistema de selección del profesorado, de los sindicatos y de la Consejería, ¿por qué defiende que un 10 no sirva para obtener plaza?

  16. Cornelius Says:

    Aquí el problema planteado es grave. Si la selección del profesorado se lleva a cabo con criterios que no consideran que el conocimiento de la materia es lo principal, ¿qué se supone que valorarán en sus alumnos los docentes seleccionados mediante un sistema injusto?
    ¿Puede ser justo evaluando el que no fue evaluado con criterios de rigor?
    ¡Váyase, señor Riopedre!

  17. Diego Says:

    Supongamos un desastre de profesor interino. ¿Su experiencia le puntuaría negativamente?. La respuesta es no. Tendría más puntos que un opositor que saca un diez y del cual nadie sabe cómo ejercerá.
    Valorar como mérito la experiencia sólo es justo si se evalúa el desempeño.

  18. Adicto al diario Says:

    La cosa se pone interesante. No es muy frecuente ver tanto debate desde tan distintas perspectivas. A ver si esto cunde.

  19. Adleriano Says:

    En tiempos como éstos, de enorme complejidad social, por no decir, conflictividad, ¿cómo es posible que la selección del profesorado no se lleve a cabo con unos criterios más claros y menos sectarios?
    ¿Alguien piensa en el alumnado?

  20. Francisco Martínez Says:

    De mano,a buenas horas mangas verdes,o a moro muerto gran lanzada,este clientelar sistema de acceso,que premia a los peores,lleva 20 años vigente y se cambiará dentro de dos,un poco tarde para ir de valiente.
    Es paradójico que el acceso a la función pública en el resto de consejerías se realice por el mejor sistema para evitar el dedo o el clientelismo sindical,la oposición,antepóngale lo de concurso y la podrá desvirtuar totalmente a su gusto,hasta el punto de que la valoración de la experiencia docente,bonito eufemismo para el simple escalafón,sea diferente si se adquiere en un centro público o en uno concertado,¿me podría alguien explicar la diferencia de experiencia laboral entre ambos trabajadores?.
    El acceso al empleo público del resto de licenciados,se realiza a través de oposición,muy dura y sin puertas traseras experienciales,llámese acceso al MIR,u oposiciones a Juez,Inspector de hacienda o trabajo,Abogado del estado,Veterinario,Arquitecto o ingeniero,de ahí procede parte de su prestigio social que tanto reclaman los docentes,un concepto muy gracioso entre ustedes,ya que suelen exigírselo a la administración como una reivindicación más de cualquier huelga,para que lo imponga supongo por decreto ley,cuando el prestigio,señores,se lo gana uno,salvo que claro,entiendan por mayor prestigio o consideración social,más perras,acabáramos,aunque parece que el ejemplo cunde y nuestros laboriosos doctores sin doctorado andan en ello,parece que al antiguo sistema de trabajar mucho y bien resulta demasiado duro.
    Aunque,con el gremio no hay quien pueda,son capaces hasta de desvirtuar y dejar en burdo paripé una oposición,verbigratia,el acceso a la docencia universitaria,seguro que a alguno le encanta el sistema,que a los interinos los evalúe un tribunal formado mayoritariamente por sus compañeros de centro,no andan descaminados,al parecer con una cartita del director avalando a su pupilo,se le exime de una de las pruebas más duras.
    Que bonito es mi ombligo,si a usted no le gusta es porque me tiene envidia.

  21. Maestrín de escuela Says:

    Le encuentro un tanto agresivo con el sector de la tiza, don Francisco. Si está de acuerdo, como parece, en que el sistema de selección no es el idóneo, no se entiende muy bien que diga que a buenas horas se aborda esto.
    Y no me diga que cualquier oposición es más dura que las de la enseñanza porque eso no es cierto; se da el caso además de que aquí no sirve la nota más alta.
    En cuanto a la Universidad, cierto es que el nepotismo y la endogamia sobrepasan lo tolerable.
    Y, en cuanto al prestigio, cálmese, sosiéguese. Mire, en cualquier sociedad, los niveles de competencia están más o menos a la misma altura.
    No es éste un país con médicos y abogados pluscuamperfectos y profesores desastrosos. Ni viceversa.
    ¿No le parece?

  22. maria Says:

    Me veo en la obligación de señalar que, además, ahora no hace falta que el personal interino se examine de la última parte de la oposición, es decir, de la parte en la que tendría que demostrar si sabe dar clase. Sería la que mejor tendría que dársele ya que algunos lo llevan practicando años. Pero la “ley del mínimo esfuerzo” parece que no sólo reina entre el alumnado.

  23. Fer Says:

    Buenas, las oposiciones restringidas no se hacen porque son un sistema de acceso ilegal, conculcan aquello de la igualdad, sin embargo el sistema actual con el apoyo de los sindicatos y ante la lógica desorganización de las nuevas generaciones que pretenden acceder a una plaza.

    Estas nuevas genraciones sin experiencia deberían haber reclamado unas bases ilegales, como así lo reconocía un representante de CCOO en este su periódico, miren la hemeróteca en abril de 2.007 creo que fue la convocatoria y el artículo, pues bien todo esto sucede con el beneplácito y la callada por respuesta de los sindicatos, más bien alentado por ellos, como lo que está sucediendo en Canarias a cuenta de estas mismas oposiciones.

    Los sindicatos se acojen a una disposición transitoria donde interpretan que dice una cosa que no dice y pervierten el espíritu de dicha ley, donde se dice que se debe rebajar el número de interinos y que se debe faciliar el acceso, para ello se han hecho pruebas no eliminatorias, pero ellos quieren acceso libre a los suyos y vetados a las 10 0 15 últimas generaciones de universitarios o a aquellos que lleven menos de 65 años ejerciendo en la enseñanza privada, vean el baremo de méritos y se darán cuenta que para sacar los mismos puntos que alguien que está en la enseñanza pública hay que ejercer la misma profesión (con menos sueldo a veces) durante 65 años en la privada. Sindicatos para esto, no gracias, perjudican seriamente la salud.

    Lo triste es que mientras Diana Suárez y compañía o similares no se unan para recurrir las próximas bases, como piensa hacer un grupo de personas en Canarias, no tendrá acceso a un puesto si no es mediante un paso previo de 10 años por una interinidad o unas sustituciones o 65 años de ejercicio en la privada o concertada, y lo cierto es que no es tan caro recurrir y desmontar el chiringuito de estos sindicatos desvergonzados.

  24. Fer Says:

    Por ciero que además para formar parte de esas listas de interinidad o sustitución no hace falta ni un triste test psicológico, luego 10 años ahí y con un 5 en tres pruebas suigeneris ya está la plaza conseguida, a diferencia de otros que con 3 notas de 10 no la conseguiran en la vida. Y ojo, eso no quiere decir que estar ahí de interino o sustituto sea ningún chollo, es tristemente precario, pero una situación injusta no se debe subsanar con una nueva injusticia.

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