El gobierno de los jueces y ´59 segundos´

Por Luis Arias

¡Cuánta tinta derramada a resultas del pacto entre los grandes partidos para renovar el órgano de Gobierno de los jueces! ¡Qué cargadas de razón las palabras del magistrado Grande-Marlaska acerca de la afrenta que ello supone a los que se consideran jueces independientes! ¡Con qué exactitud se pone de relieve que, a veces, en los nombramientos, lo más importante es tener en el currículum la adscripción o la cercanía a un partido político! ¿Qué se hizo de la meritocracia? ¿Y de la excelencia?
Lo sorprendente es que en los tiempos que vivimos, donde la independencia no sólo no se premia, sino que además casi siempre supone un castigo, se haya organizado una escandalera por este pacto que, según parece, permite renovar el órgano de Gobierno de los jueces. ¿Va a primarse la independencia en la judicatura cuando no se valora positivamente en otros ámbitos no menos importantes en la vida pública, por ejemplo, el periodístico?
Piense el lector por un momento en el programa televisivo de debate 59 segundos. Partiendo de la base de que en él participan con frecuencia profesionales prestigiosos, lo que no cabe poner en duda es que, en la mayoría de las ocasiones, son opinantes de cuya adscripción política no es posible ni plausible albergar muchas dudas. Aceptada la vulgaridad perogrullesca de que cada cual es muy libre de tener la ideología que desee, no es menos indiscutible que constituye un insulto a la inteligencia sostener discursos maniqueos en virtud de los cuales el PSOE se equivoca siempre y el PP no comete errores nunca, o viceversa. ¿Dónde están los periodistas independientes que no tienen reparo en criticar determinadas políticas, procedan de un partido o de otro? Indiscutiblemente, los hay; pero están mucho más orillados que aquellos otros que son la voz de su amo, especialmente en los medios audiovisuales.
Pues bien, si algo así sucede en la opinión publicada, ¿cabe esperar que en otros ámbitos los criterios sean distintos?
No sería de recibo mantener apriorismos negativos respecto a los vocales del poder judicial que acaban de ser nombrados, ni tampoco poner en duda su valía profesional que puede ser admirable. El problema no radica en ellos, sino en el hecho de ser elegidos sobre la base de su mayor o menor cercanía al partido político de turno. Ésta es, al menos, la tesis más sostenida por los diferentes medios. Así las cosas, hasta el mismísimo ministro de Justicia se lamenta de ello, aunque no tardó en ser desautorizado por la vicepresidenta del Gobierno.
Se puede y se debe defender la democracia y, a su vez, apostar por la independencia y por la excelencia. Se puede y se debe defender la democracia y seguir la consigna orteguiana de “no ser hombre de partido”. Se puede y se debe defender la democracia desde la independencia más insobornable.
Toda la polémica suscitada por la forma en que se llevó a cabo la renovación en el órgano de Gobierno de los jueces tendría que servir para reflexionar muy seriamente acerca del excesivo partidismo que padecemos y, a consecuencia de ello, de la escasa o casi nula meritocracia realmente existente.
¿Alguien se imagina a Zola, a Unamuno, a Ortega, etc., como hombres de partido que sostuviesen públicamente discursos maniqueos, que no arremetiesen, como diría don Miguel “contra éstos y aquéllos”?
¿Alguien se imagina como ideal sostenible que en los principales ámbitos de decisión de una sociedad impere sobre todas las cosas el clientelismo político?
¿No es mortal de necesidad que un país crea en la independencia de criterio de los principales responsables en el mundo judicial y en la opinión publicada? ¿No es tan exigible como imprescindible que la excelencia sea premiada en la vida pública?

Categoría: Opinión Comentarios(20) septiembre 2008

20 Respuestas a “El gobierno de los jueces y ´59 segundos´”

  1. Lliteratu Says:

    Es muy pertinente y esclarecedora la comparación que establece entre el programa televisivo 59 segundos y el llamado Gobierno de los jueces.
    Si, en los grandes programas televisivos de debate, no existe periodismo independiente y se llama pluralidad a un burdo reparto del pesebre, no cabe esperar que el Poder judicial se rija por otros criterios mientras sean los partidos los que elijan.
    Muy de agradecer que se haya preguntado también por la excelencia en esta sociedad.

  2. independiente Says:

    Se necesita gente independiente como usted
    don Luis.
    Vamos abocados a un sistema corrupto donde gente como usted será perseguida hasta la marginalidad.
    Pero merece la pena no dejar de ser quien es uno.
    Acabamos todos en la caja de pino y merece la pena ser valiente.
    siga denunciando.animo

  3. Atónito y sobrio Says:

    El debate televiso al que usted alude es un reparto cochambroso. Cada partido elige su mercenarios para que digan que unos lo hacen todo bien y que los otros no son capaces de acertar ni por equivocación.
    ¿A eso se le llama debate de ideas?
    Ja, ja, ja.

  4. Adicto al diario Says:

    ¿Se imagina usted a esas gentes que tanto admira de la generación del 98 y del 27 haciendo de comentaristas mercenarios como sucede ahora con esos mal llamados “líderes de opinión”?

  5. Hanna Says:

    Ha puesto, una vez más, el dedo en la llaga. Y lo hace, como siempre, de una forma valiente, clara, rotunda, sin eufemismos. Lo deseable sería que esa iniciativa fuese seguida por personajes de la vida intelectual, como es su caso, pero, desgraciadamente, es un vd. de las pocas personas que, en esta sociedad, se atreven a pronunciarse con absoluta libertad y transparencia.

  6. Cornelius Says:

    No sólo tiene usted esa independencia de la que hablan los anteriores comentaristas de su blog, sino que además hay en sus artículos otra frescura no menos grata como es lo bien que escribe.
    Usted se aleja de los tópicos y de lo tópico en el fondo y en la forma, lo que seguramente hace que no tenga lectores masivos ni creyentes en busca de oficiantes de su liturgia.
    La soledad, señor Arias, es dura. También bella y admirable.

  7. Noventayochista Says:

    De modo que este tinglado de la partitocracia repartiendo dádivas en todos los poderes públicos es para algunos, al menos formalmente, democracia.
    Es muy triste que aquí haya jueces, periodistas, escritores, artistas, y todo lo demás que se quiera con la chapita de las siglas de un partido.
    Poderes estabulados, sociedad mediocre.

  8. Metacarpiano Says:

    Le hago, don Luis, la siguiente propuesta: intente con su imaginación poner en marcha una especie de “59 segundos” a la asturiana. Si usted se autoexcluye, ¿habría suficientes opinantes para un debate en el que no se incurriese en el mismo maniqueísmo, en el mismo pesebrerismo que el nacional?
    Piénselo. Y dígame.

  9. Foriatu Says:

    ¿Hay algún juez estrella en verdad independiente? ¿Hay algún “líder de opinión” que no esté en nómina en el pesebre de turno?
    ¿Entonces?

  10. Laura Says:

    ¿Por qué no amplías más el panorama de tu texto, yendo más allá de la noticia y ofreciendo al público lector perfiles, angustias, vergüenzas, ansias?
    Me consta que sabes hacerlo.

  11. Tertuliano Says:

    No sé si es bueno que exista un órgano de Gobierno de los jueces. Pero, en el mejor de los casos, lo que tendría que contar serían los méritos profesionales contrastados, y no el pasteleo de los partidos.
    ¿Justicia independiente con cosas así?
    Intragable.

  12. Alicia Says:

    Yo, en tu lugar, escribía un texto teatral con acotaciones contundentes, poniendo a los tertulianos a discutir desde un maniqueísmo común en pro de un pesebre no menos común.
    Algo así vienen a ser los debates televisivos. Voces de su amo, ecos de pesebres, ideas mohosas en los baúles de tantos y tantos desvanes de la desmemoria.

  13. Isabel Says:

    Sigamos con el asunto teatral: Tendrían que plantearse dos vertientes. La 1ª, la escenificación del debate televisivo. Pongamos que el primer acto. La 2ª, la trastienda de los mercenarios de la opinión. Podrían ser monólogos catárticos. Pongamos que el 2º acto. La 3ª, tal vez lo más dramático: los personajes serían los amos que les pagan, intentando intercambios de cromos.
    La cosa promete. ¿O no?

  14. Fermín de Pas con el catalejo Says:

    ¿Hay sitio para el temor de Dios en el magín de estos nuevos predicadores?

  15. Socialista chamuscao Says:

    Aquí hay una apostilla importante que debe hacerse. Ha habido grandes periodistas de partido. Piensen en Javier Bueno y en Zugazagoitia, con los que se podía estar de acuerdo o no, pero dignificaron la profesión.
    Su ideología, convicta y confesa, no era por ningún pesebre, sino por estar convencidos de que aquella ideología y aquel partido eran lo mejor para aquel tiempo de aquel país, es decir, para lo que estaban viviendo.
    ¿Cómo no se ha caído en la cuenta de esto?

  16. Poesía de posguerra Says:

    Tiene toda la razón el socialista chamuscado que hizo el anterior comentario. Lo que hay ahora son pesebres. Lo que hace falta es debate ideológico.
    Nada que objetar a lo dicho por este señor.

  17. Vetustense Says:

    El socialista chamuscao se olvidó de Cabezas, un gran periodista republicano que vivió sus dificultades por ejercer el periodismo durante la dictadura. ¡Qué lejos queda aquello!
    ¿Verdad que sí?

  18. Lliteratu Says:

    Y, por seguir con el inventario de grandes columnistas en Asturias, hablemos de Pérez de Ayala, de Fernando Vela y de Oliveros, más o menos como Greciet y compañía. Ja, ja.

  19. Salense Says:

    ¿Y qué decir de esas hojas parroquiales costeadas con propaganda institucional para deleite mayor de los alcaldes de los pequeños municipios de Asturias?
    ¡Qué tropa de periodistas tenemos!

  20. Atónito y sobrio Says:

    Ahora resulta que el señor Cebrián aboga por la independencia de los medios con respecto al poder político. ¿Puede sostener este pésimo novelista que su trayectoria en el grupo PRISA se basó en tales criterios?

Escribir comentario