Inquietante verano de lejanías y tragedias

Por Luis Arias

Pudiera ser que coincidieran en un mismo día la concesión de la medalla de oro al ciclista asturiano Samuel Fernández y el estallido de la guerra en Georgia? ¿Pudiera ser que la autoridad mediática decidió que agosto de 2008 transcurriese entre China y Georgia? ¿Cabría interpretar el verano de 2008 como un tiempo de lejanías y tragedias?

Pekín, capital mediática. Georgia, escenario de un nuevo conflicto bélico. Todas las pantallas que en el mundo interactúan se hicieron reflejo de ello. Muchos de los que se titulan analistas de la política internacional, superándose a sí mismos a la hora de solemnizar de lo obvio, señalan que China es, para el mundo que vivimos, una incógnita. ¡Qué descansados deben quedarse tras decir esto! Más complicado lo tienen si lo que toca es pronunciarse sobre Georgia. Sabemos que en 1802 el emperador Alejandro la declaró provincia rusa. Tenemos constancia de que tras la I Guerra Mundial su estatus cambió. Y es conocido que perteneció a la antigua Unión Soviética. ¿Y qué más? ¿Qué decir de todos aquellos atavismos que se quedaron agazapados durante décadas y décadas de comunismo y que emergieron con una carga de monstruosidad terrorífica? ¿Por qué, ya que de comunismo hablamos, no quiso recordarse aquel espeluznante episodio de los tanques rusos en Praga, que tuvo lugar también en un mes de agosto hace 40 años? Se conmemoró por todo lo alto el 40.º aniversario del mayo francés, pero se silenció prácticamente el agosto checo. ¡Qué cosas! ¿Pudiera colegirse que la lectura de Kundera no es para el verano, al menos para el de 2008?

Pues ahora resulta que Rusia defiende la independencia de Osetia, el mismo país y los mismos dirigentes que no muestran tal amplitud de miras con respecto a los chechenos. Mientras que Bush, con galbana, se preocupa por los georgianos. La realidad, en su empeño por superar a la ficción, consigue demostrar que la capacidad de asombro es inagotable.

Juegos Olímpicos en Pekín. El conflicto tibetano como un olor de alcantarilla que convenía tapar. Pero, aparte de eso, ¿qué es lo que realmente sabemos de ese país? Seguimos recordando un tiempo que, hasta en España, hubo gentes que tuvieron a bien declararse maoístas. El muy renombrado «Libro rojo» de Mao continua estando entre los más difícilmente digeribles de las lecturas sagradas de cierta izquierda, aunque no sabemos bien hasta dónde puede llegar el mérito de algunas traducciones.

¡Qué poco se ha querido reparar en el hecho de que los dos grandes focos de atención agosteños guardan relación con lo que fue el mundo comunista! Mundos comunistas, el ruso y el chino, que colisionaron entre sí, también por asuntos territoriales, es decir, de propiedad. Lo más ortodoxo y lo más exótico. Lo que queda de aquello. Los restos de un naufragio al que podemos llamar siglo XX.

Se habló también de una especie de vuelta a la llamada «guerra fría», precisamente en verano, justamente, cuando no existen esos dos grandes bloques enfrentados que se conocían como capitalismo y comunismo. De lo que no se dijo nada fue de la inoperancia de la ONU, que, esta vez más que nunca, estaba de vacaciones.

Verano de lejanías y tragedias. Imágenes tan contrapuestas como la emoción del ciclista asturiano en su momento de gloria, frente al dolor extremo de quienes sufrieron los bombardeos en el conflicto que tiene lugar en el Cáucaso.

Lo peor de todo es que, coincidiendo con el regreso, es decir, con la recta final del mes de agosto, la tragedia se ubicó al lado nuestro, en Barajas. Una información que no cesaba. Un desfile de políticos soltando las perogrulladas de rigor. Una catarata de comentarios que pretendían inducir a pensar que aquí todo el mundo es experto en asuntos de aviación. Y, para guinda, algunos reportajes televisados donde, una vez más, se formulaban las preguntas más estúpidas y afrentosas a la inteligencia que imaginarse cabe.

Inquietante verano de lejanías y tragedias. Medallas de oro, épica deportiva en China. Matanzas horripilantes en el conflicto caucásico. Tragedia en un aeropuerto.

Políticos que no están, que sólo comparecen para la foto. Historia que no quiere ser recordada. Comparecientes ubicuos y conspicuos que coincidieron para la foto en episodios jubilosos y en trances trágicos.

Y, al modo de un relato intercalado entre las lejanías deportivas y la guerra en el Cáucaso, el episodio de un hombre que agoniza por hacer de docente fuera del aula, por hacer de la decencia baluarte que no necesita ser exhibido.

Mismo país, idéntico lugar para una fatal coincidencia entre dos personajes abismalmente alejados, tan distantes como la civilización y la barbarie. El representante de la primera agoniza en un hospital; el lastimoso ejemplo de la segunda está entre rejas: un hombre que lleva la bestia y el monstruo dentro: el dinero y el desconocimiento, la osadía más agresiva del ignorante, el sujeto que tiene como única arma la violencia, pura y dura chatarra. De algo así, tan trágico y no menos ilustrativo, el discurso mediático hizo y está haciendo culebrón.

Inquietante verano de lejanías y tragedias. De olvidos. Y, como remate, crónicas de sucesos contadas al chabacano modo.

Categoría: Opinión Comentarios(5) septiembre 2008

5 Respuestas a “Inquietante verano de lejanías y tragedias”

  1. Piecho categorial Says:

    Si además de conocer la historia de la literatura, se cuenta con buenos recursos expresivos, puede alcanzarse algo tan envidiable como escribir artículos como el presente en el que la presentación destaca sobre muchos otros, aunque el nudo y el desenlace sean idénticos.
    Lo suyo es periodismo literario.

  2. Metacarpiano Says:

    Lograda confrontación entre Pekín y Georgia con un pasado comunista común sólo en teoría que, en el caso de la patria de Stalin parece haberse sostenido sólo en el terror y la represión.
    Y muy asumbible la crítica que hace al modo en que afrontan los acontecimientos los grandes medios, en especial, la televisión.

  3. Noventayochista Says:

    Aquí nadie intentó explicar el conflicto caucásico cin datos históricos, ni siquiera geográficos. Las televisiones se limitaron a poner las imágenes más efectitas y crudas, como si se tratase de un reportaje de accidentes de coche. No se persigue que la gente comprenda las informaciones, sino que se busca simplemente el impacto emocional.
    La vida es un darmón radiofónico con imágenes. Así nos la cuentan.

  4. JOSE LUIS Says:

    Luís: muy bien por tu artículo “Inquietante verano de lejanías y tragedias”…
    En cuanto a las “cercanías”…puedes echar un vistazo a cartas al director de este periódico del martes 26 de agosto de 2008, titulado “De la vergonzosa excursión africana de Areces y su séquito”,y firmado por Félix Martín Martínez; no tiene desperdicio…Recibe un cordial saludo.

  5. Atónito y sobrio Says:

    A propósito de lo que usted dice acerca del estilo chabacano con que s ecuentan las cosas en los medios supuestamente serios, alcanza una zafiedad cimera que se publiquen noticias acerca de la supuesta paternidad del hijo que lleva en su viente una ministra francesa.
    ¿No es altamente preocupante que las gentes d ela política protagonicen el mismo tipo de noticias que los personajillos y personajillas del mundo rosa?

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