Urtain: del mito a la tragedia

Por Luis Arias

En verdad no los elegimos. Rara vez nuestra voluntad intervino para que su omnipresencia fuese insoslayable dentro del siempre desplegable y sorprendente repertorio de recuerdos. Muchos de los mitos que forman parte de nuestra educaci贸n sentimental no son m谩s que imposiciones de las que no hemos podido o sabido desasirnos. A muchos de los que entonces entr谩bamos en la adolescencia, no nos importaba el boxeo, ni admir谩bamos a Urtain, y, sin embargo, no pod铆amos no enterarnos de lo que le acontec铆a en sus idas y venidas por los cuadril谩teros. Estamos hablando de aquel boxeador que form贸 parte del cochambroso firmamento del tardofranquismo. La noticia es que la vida de este hombre se convierte en trama principal de una obra de teatro que estrenar谩 el grupo “Animalario” el 25 de septiembre, cuyo autor es Juan Cavestany.

Tan pronto tuve conocimiento de este inminente estreno teatral, me llam贸 la atenci贸n que, al decir del autor del grupo que va a escenificar la representaci贸n, se trata de una tragedia griega. Que, llegado el momento, un mito se convierta en tragedia es algo sabido. Lo que ocurre es que, en el caso que nos ocupa, hay otros ingredientes llamativos. El reportero Jos茅 Mar铆a Garc铆a public贸 un libro que se titul贸 “Comedia Urtain”, donde hablaba de una trayectoria pugil铆stica llena de tongos. La desmitificaci贸n cre贸 la comedia, bufa y grotesca, hasta que, andando el tiempo, un 21 de julio de 1992, cuatro d铆as antes de la inauguraci贸n de los Juegos Ol铆mpicos de Barcelona, el protagonista de esta trama se lanzaba al vac铆o desde un d茅cimo piso en Madrid.
La educaci贸n sentimental, digo, y sus recovecos. Cuando supimos de aquel suicidio, no podemos decir que fue recibido por nosotros con indiferencia, sino que, de alguna forma, se acus贸 el mazazo de tener noticia del tr谩gico fin de uno de los mitos de aquel tardofranquismo que coincidi贸 con nuestra adolescencia.
驴No es cierto que casi todos nosotros, sin interesarnos gran cosa el boxeo a la mayor铆a, vimos por televisi贸n aquel combate del que Urtain sali贸 con la cara destrozada y perdi贸 el t铆tulo de campe贸n de Europa ante un tal Henry Cooper? 驴No es cierto que todos nos pregunt谩bamos que pod铆a haber de realidad y de montaje en aquella carrera fulgurante que los medios aireaban tanto y tanto?
El tardofranquismo, digo. El 26 de julio de 1977, Umbral escribe un memorable art铆culo en 鈥淓l Pa铆s鈥 sobre Urtain a resultas del anuncio de retirada por parte del boxeador que empieza con estas palabras: 鈥淯rtain era algo as铆 como un altorrelieve musculado de la mitolog铆a del tardofranquismo鈥. Y presten atenci贸n, por favor, al p谩rrafo que sigue: 鈥淯rtain, S铆sifo en camiseta, S铆sifo con chapela, al que en lugar de Camus ha glosado Leguineche, con no menos m茅rito, sub铆a y bajaba la piedra para nada, que es lo que hacemos todos: empu帽ar el propio destino, el propio 茅xito la propia biograf铆a, la propia imagen y mantenernos en alto para nada鈥. Y concluye el columnista de forma magistral: 鈥淯rtain, como el R茅gimen, ha sido fuerza pura para nada. Gran muchacho y gran deportista, a pesar de mi querido Jos茅 Mar铆a Garc铆a, Urtain se hab铆a convertido involuntariamente en el coloso de Rodas del franquismo, y ahora que muere el franquismo muere el coloso鈥.
As铆 pues, Urtain anunci贸 su retirada del cuadril谩tero un mes y unos d铆as despu茅s de la celebraci贸n de las primeras elecciones democr谩ticas en Espa帽a tras la muerte del dictador. A partir de ah铆, por lo que se vino publicando, su vida no hizo m谩s que dar tumbos camino del infierno depresivo que lo impuls贸 al suicidio en julio de 1992.
La vida como una sucesi贸n de pu帽etazos de ida y vuelta que noquean. De la inocencia id铆lica y paradis铆aca del caser铆o al infierno de lo peor que tiene el llamado deporte del boxeo.
En septiembre, como ya hemos consignado, va a estrenarse una obra teatral que tiene como protagonista a un mito de los 煤ltimos a帽os de una dictadura. A un mito que fue v铆ctima y juguete roto de aquello que lo forj贸. A un mito que compareci贸 en la vida p煤blica cuando muchos de nosotros nos adentr谩bamos en esa edad de las pasiones que es la adolescencia.
El rictus de un desgarro, el moh铆n de una historia amarga, que en la Espa帽a de entonces no ten铆a cabida en el cine negro. Que tuvo que esperar para hacerse hueco en el g茅nero teatral.
No es exagerado sugerir que el personaje del que venimos hablando tiene una enorme carga simb贸lica si de lo que se trata es de conocer lo que suced铆a en un tiempo y un pa铆s en el que est谩bamos muchos de nosotros en tanto adolescentes, con nuestra inevitable y tambi茅n llevadera carga de asombro y confusi贸n.
Y es que, sin que la voluntad mediase en ello, 鈥渘os doli贸 Urtain鈥.

Categoría: Opini贸n Comentarios(3) agosto 2008

3 Respuestas a “Urtain: del mito a la tragedia”

  1. Lliteratu Says:

    Entre los variados registros que tienen sus art铆culos, no lo dude, doon Luis, el mejor es 茅ste, es decir, cuando usted, m谩s que un comentarista pol铆tico, es alguien que da cuenta de lo que fue la educaci贸n sentimental de su pa铆s y de su generaci贸n. Y esto le convierte en novelista, en un novelista por entregas que no son sucesivas, pero que sus lectores agradecemos.

  2. Piecho categorial Says:

    Urtain fue, en efecto, un mito del tardofranquismo, de esa genuina Espa帽a donde lo que m谩s importa es el tama帽o de la virilidad, la fuerza bruta, la valent铆a, el arrojo, el buen par, y qu茅 se yo cu谩ntas cosas m谩s, sin贸nimas entre s铆. Lo curioso es que lo euskaldun tambi茅n parece a veces esa misma verborrea, esa misma ret贸rica.
    Y lo m谩s curioso de todo es que “la Espa帽a espoa帽ola” de la que se habl贸 recientemente en este peri贸dico es esa misma b煤squeda de pureza de no sabe qu茅 quintaesencias inconmovibles e inconmensurables.
    驴D贸nde est谩 ahora aquella otra Espa帽a de la rabia y de la idea, del cincel y de la maza? 驴S贸lo en los libros? 驴S贸lo en algunos articulistas como usted?

  3. At贸nito y sobrio Says:

    隆Qu茅 bien escrib铆a Umbral por aquellos a帽os primeros de la democracia, que, por cierto, tambi茅n fue un mito del tardofranquismo, mito vuelto del rev茅s, pero mito de un Espa帽a que le permit铆a escribir a aquel rojo sentimental que ten铆a su no s茅 qu茅 de complicidad con el franquismo!
    隆C贸mo borda usted los textos que vienen a ser el cronic贸n sentimental de su adolescencia! 脡ste, y el que escribi贸 sobre Su谩rez, son sus mejores art铆culos de este verano.

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