Gamoneda y los meneos políticos

Por Luis Arias

“Me jode ser meneado por la derecha española”. Así reza (con perdón) el titular de una entrevista reciente que le hizo un diario madrileño al poeta Antonio Gamoneda.
¿Qué es lo que viene aconteciendo con la presencia en la vida pública de este poeta desde que se le concedió el Premio Cervantes en 2006? Pues que, con todo el descaro y sin apenas reparo, se puso énfasis en la vecindad entre Gamoneda y el presidente del Gobierno. Sin embargo, se pasa por alto la relevante relación entre la capital leonesa y la poesía, entre otras cosas, porque fue en la ciudad en donde reside Gamoneda donde se creó la revista Espadaña de la mano de Antonio González de Lama, un cura, lector de Bergson y de Maritain. Porque hay poetas leoneses como Eugenio de Nora, muy vinculados a la referida publicación poética. Porque el burgalés Victoriano Crémer tuvo un protagonismo indudable en la vida poética leonesa y española a través de la misma revista.
Meneos políticos. O Gamoneda les sirve como arma arrojadiza contra el presidente del Gobierno, o, de lo contrario, hay que vituperarlo. Que su obra haya alcanzado la excelencia literaria, o que, antes bien, no pase de discreta, no quiere ser tenido en cuenta.
Ahora bien, como el propio interesado declara, desde el ámbito del que procedió tan insidiosa afirmación, no hubo el más mínimo inconveniente en considerarlo figura insigne desde el momento en que se adhirió al manifiesto savaterino en defensa de la lengua común en determinados territorios, y, tan pronto se desdijo y retiró su firma, las acusaciones contra él cobraron mayor virulencia.
¿Para esto les sirve la poesía a muchos de quienes la ponen sobre el tapete del debate público? Se trata, en efecto, de “meneos políticos” de muy mal gusto,
Uno no puede no preguntarse si, con todo, esto que está ocurriendo no despertará la curiosidad del público lector para adentrarse en la obra poética de Gamoneda, frente al deplorable espectáculo de cuya existencia se nos obliga a enterarnos al margen de nuestra voluntad por los imperativos que marca el mundo mediático.
En una ciudad periférica y, a la vez, estrechamente vinculada a la poesía, se desarrolla la obra de este poeta que pertenece a la llamada Generación de medio siglo, o niños de la guerra, la misma de Ángel González, Gil de Biedma, Claudio Rodríguez y Valente, entre otros. ¿Estamos hablando de un caso aislado, o nos encontramos ante un poeta que comparte los principales rasgos de su generación, ello al margen de las limitaciones y matices que el propio método generacional plantea?
Gamoneda y el ruido y la furia de los meneos políticos que quisieron convertir al poeta y su obra en una especie de proyectil contra el que supuestamente fue uno de sus grandes mentores a la hora de recibir uno de los principales galardones oficiales.
Tan poco edificante utilización debería propiciar otro debate que solapase el que se está produciendo, un debate que debería contribuir al análisis y valoración de una obra poética a la que tan poco se atendió desde que su nombre consiguió celebridad más allá del ámbito propiamente literario. Una celebridad que colisiona con el aislamiento que toda obra poética necesita, máxime si se trata de un poeta periférico no sólo en lo meramente geográfico en el caso que nos ocupa.

Categoría: Libros Comentarios(4) agosto 2008

4 Respuestas a “Gamoneda y los meneos políticos”

  1. Adicto al diario Says:

    Mientras que el circo mediático y político, trae y lleva a este buen hombre y lo desasosiega, usted se dedica aquí a dar clases de literatura.
    Un caso atípico en el columnismo lo representa usted de manera sorprendente.
    ¿Cuándo podrá tener don Antonio su “casa sosegada”?

  2. Noventayochista Says:

    Lleva dos artículos sobre Gamoneda y los últimos eventos que lo ponen en la primera línea mediática.
    ¿Habrá un tercero en que usted lo ponga en su sitio como poeta? Me gustaría leerlo.

  3. Tino Says:

    D. Luis permítame limitarme a darle las gracias por sus hermosos y bellísimos artículos, por su exquisita prosa, por su ingente acervo cultural, por su maestría, por saber decir lo que tiene que decir y cómo decirlo y, sobre todo, por hacer que uno acuada cada día a las páginas de este diario con la ilusión de ver con qué bello artículo nos enriquera el día usted.
    Gracias y, tal y como le decimos muchos de sus lectores, no deje de escribir nunca.
    Gracias, D. Luis.

  4. Poesía de posguerra Says:

    Las cosas claras: Gamoneda es un buen poeta, aunque ni de lejos alcanza la excelencia de Blas de Otero o de algunos poemas de Ángel González o Claudio Rodríguez, y por supuesto, de Gil de Biedma.
    ¿Por qué no se manifiesta usted al respecto, don Luis?

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