Manuel Fernández de la Cera

Por Luis Arias

¿A que todos sabemos lo que en Asturias se quiere decir cuando se considera que determinada persona es, por encima de todo, «célebre»? Pues bien, estoy persuadido de que si alguien se asemeja a esa definición en nuestra tierra, ése ciudadano es Manuel Fernández de la Cera. Excelente contador de anécdotas. Profundo conocedor del paisaje y del paisanaje astures. Culto, orteguiano, irónico. Que no reniega, como dejó escrito el maestro, de ese «fondo rural que perdura» en todos nosotros. Y que ejerce admirablemente de asturiano occidental.

Por una vez, haciendo «mudanza en su costumbre», se ha acertado con la decisión de un nombramiento que es además una reelección. Si hay en la vida pública de esta tierra una persona con capacidad para estar al frente del Consejo de Comunidades Asturianas, estamos hablando de Manuel Fernández de la Cera, que, como asturiano occidental que es, conoce muy bien lo que ha venido siendo el fenómeno de la emigración en Asturias, así como lo mucho que aportó, en todos los sentidos, al progreso.

El drama de la emigración a América, su lírica y su épica, su grandeza y su dolor, las leyendas, no siempre favorables, de aquellos indianos que se vieron obligados a abandonar su casa y que, andando el tiempo, volvían, no muchos, con un importante capital, frente a aquellos otros que no pudieron regresar nunca. Las innumerables historias de aquellos emigrantes, muchas de ellas más literarias de lo que sus protagonistas acaso hubiesen deseado.

Estamos hablando, en todo caso, de forjadores de tantos y tantos centros asturianos en el mundo y en España. Estamos hablando de aquéllos que, como escribió Pérez de Ayala, con envidiable belleza, llevaron consigo a Asturias al rincón del mundo donde se asentaron: «A donde quiera que el asturiano va lleva a Asturias consigo. La tierra que pisa el asturiano es ya para siempre tierra asturiana. (…) Asturianos e ingleses son, por naturaleza, colonizadores. (….) Y, en mi sentir, se asemejan muy principalmente en que Inglaterra representa dentro de Europa lo que Asturias representa dentro de España. (…) La verde Asturias, humorismo. ¿Pensáis que es poco lo que representa? Por lo pronto, esta rara cualidad yo no sé que la posean en tanto grado sino dos pueblos. Inglaterra y Asturias».

La labor de este hombre al frente del Consejo de Comunidades Asturianas viene coadyuvando a que los asturianos dispersos por distintos lugares del mundo encuentren en el Centro en que se reúnen un pedazo de su tierra, de esa tierra que, a estas alturas, es para muchos de ellos la de sus antepasados, que la llevan, no obstante, incorporada en su sentir y en su pensar, o, si prefiere, por decirlo al flaubertiano modo, en su «educación sentimental».

Estamos hablando de alguien que conoce la cultura popular y también aquella otra que viene en los libros y que tiene su acomodo en nuestra historia. Estamos hablando de alguien que, como lector que es de la obra de Unamuno, conoce en profundidad aquello que don Miguel denominó la intrahistoria. Estamos hablando de un tinetense, catedrático de Filosofía, «paisano», asturiano «célebre», extraordinario contertulio, que endulza su lucidez con esa ironía que es tan propia de la tierra que le vio nacer.

Por fortuna, hay excepciones en la vida pública y en los nombramientos políticos. Y la reelección de Manolo es una de ellas.

Estoy seguro de que todos los centros asturianos acogieron esta continuidad de Manolo con alborozo y, por qué no decirlo, hasta con alivio.

Categoría: Opinión Comentarios(2) agosto 2008

2 Respuestas a “Manuel Fernández de la Cera”

  1. Tinetense Says:

    Me alegra que,por una vez, hable bien de alguien, ya que suele ser bastante mordaz y radical con casi todo el mundo que está en la vida pública.
    Además, Manolo merece que se le reconozca su talento y trabajo.

  2. Ulises Says:

    Don Luis, estoy de acuerdo con usted en lo admirable que resulta la trayectoria pública de Manuel Fernández de la Cera.
    Creo, sin embargo, en que hay algo en lo que debía haber reparado: los personajes como él, con formación intelectual sólida y con una honestidad demostrada a lo largo del tiempo, no están en Asturias en primera línea política. Seguro que su amigo hizo y seguirá haciendo una buena tarea al frente de la Institución que preside. Pero no tenga usted ninguna duda de que jamás nombrarían alguien como él para cargos más importantes e influyentes.
    Estorbarían, don Luis, estorbarían.

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