Socialismo de ficción

Por Luis Arias

¡Compañeros, hay que dar testimonio de optimismo ante esta desaceleración que los más agoreros llaman crisis! ¡Compañeros, nos toca consumir para que la economía mejore! ¡Y no hagáis caso al insensato, al trasnochado que se pregunte a quién beneficia el consumo desenfrenado y masivo! ¡Somos socialistas de vanguardia, somos izquierdistas del siglo XXI, somos, por tanto, consumidores febriles! ¡Socialistas de España, consumidores altivos, dejémonos de antiguallas!
Es el de Zapatero, parodiando el título de un interesante ensayo de Vicente Verdú, un socialismo de ficción. Ficción maravillosamente progre en virtud de la cual el ciudadano debe dejar paso al consumidor, que es, en última instancia el verdadero depositario de los derechos que concede el dios del mercado. No sólo se quedó muy atrás el concepto de alienación del que hablara Marx. Más allá de eso, tampoco existe, para la sagaz visión de Zapatero, la alienación que deriva del consumismo. ¡Todo lo contrario! ¡Consumir nos hará libres! Será la forma de enmudecer a los moscardones que anuncian crisis, que nos hablan de malos tiempos.
El flamante líder socialista no exhorta a sus huestes a que lean, a que piensen, a que luchen por una sociedad más justa y más libre. Eso sería un discurso anticuado, «obsoleto». De lo que se trata es de consumir.
¿Cabe mayor frivolidad que ésta si proviene de un dirigente de un partido que se llama de izquierdas? ¿Es de recibo tamaño despropósito? ¿Tan pujante está la sociedad española? ¿Es que no hay injusticias? ¿Acaso no son inquietantes los datos que hablan del número de personas que viven en el umbral de la pobreza o están irremisiblemente dentro?
Socialismo de ficción. La proclama a que se consuma más la hace un presidente de Gobierno que ha creado un Ministerio de Igualdad. El asunto tiene enjundia y bemoles, vive el cielo que sí.
Socialismo de ficción. Un mundo sindical más mansurrón que nunca. Una ciudadanía cada vez más hipotecada. Una renuncia explícita a una sociedad más justa.
La lucha final será una gigantesca pantalla de televisión con una calidad de imagen y sonido que roce lo insuperable, para disfrutar de programas basura, para asistir como espectadores a unos telediarios que son una crónica de sucesos. La lucha final será un coche llamativo y de gran potencia, aunque los límites de velocidad sean los que son.
La lucha final, sí, señor. Un «tsunami» de esnobismo, de apariencias. La dicotomía entre tener o ser la tiene resuelta nuestro líder socialista claramente a favor de lo primero.
Y, por si todo ello fuera poco, siempre nos quedará Pepiño Blanco como gran pensador, caso de que nuestro presidente del Gobierno dejase en algún momento de estar tan sembrado de ocurrencias.
Zapatero no se resigna. Zapatero no es estoico. Zapatero está en contra de la austeridad. Zapatero es el socialismo de ficción, la inconsistencia.
¿Qué fue de aquel republicanismo de Petit, que no de Azaña? ¿Alcanzaremos, para ventura nuestra, el «socialismo libertario» (sic) a través del consumo masivo?
¡Consumid, compañeros, consumid!

Categoría: Opinión Comentarios(6) julio 2008

6 Respuestas a “Socialismo de ficción”

  1. Sociañista chamuscao Says:

    De vergüenza que un líder socialista pida a su gente que consuma para bien de la banca y de las multinacionales.
    Menos mal que alguien queda para decirlo.

  2. Adicto al diario Says:

    Del pasado Congreso socialista del fin de semana, ningún opinólogo de guardia se hizo eco de lo que usted denuncia en este artículo. Los pesebreros antizapateriles están de acuerdo con el cinsumo masivo. Sus seguidores, también.
    Su independencia, don Luis, es admirable.

  3. Noventayochista Says:

    ¿Nadie quiere pararse a pensar que todo el mundo político y sindical lleva ya mucho tiempo renunciando a una sociedad más justa? Sólo caben dos opciones:
    1) Considerar que los objetivos de la izquierda se han conseguido.
    2) Que ya no hay discurso de izquierdas.
    La respuesta es obvia. Y en esa línea va su artículo.

  4. Lliteratu Says:

    Bien escrito el artículo.

  5. mencar Says:

    Me gusta mucho el artículo, Luis. Has dado en la clave de lo que debiera ser el discurso de izquierdas. A mí me indignó la invitación de Zapatero a consumir más.¿Dónde està la línea ética que separa la izquierda de la derecha?Yo cada vez la veo menos.

    Gracias por tu artículo, Luis. Sigue escribiendo.

  6. Trasgu-Pravia Says:

    Creo que el problema no esta solo en la clase politica que nos gobierna; el problema , en mi modesta opinión, esta en nosotos mismos. Es decir,todos nos hemos acostumbrado a vivir bien¿ o no es cierto?. A ver quien renuncia a las comodidades que pueblan nuestros hogares Por ejemplo,¿Quien seria el osado que cambiaria su buen coche actual, con aire acondicionado,cierre centralizado,reproductor DV,y navegador de abordo,por un 600 utilitario; de aquellos con los que los de mi generacion hemos aprendido a conducir?. Y mas cosas:¿ quien renunciaria al tipo de alimentacion mediterranea a la que nos han acostumbrado(por el bien de nuestra salud)
    y se pondia a cuidar un cerdo, a sembrar una buena tierra de patatas y otra de fabes, a recoger castañes, y a tener una vaquina para no tener que comprar la leche al precio que la tenemos que pagar?No estoy de acuerdo con muchas de las cosas que dices en tu escrito amigo luis. Yo estuve hace años en Cuba, uno de los ultimos reductos del comunismo sobre la tierra, y te puedo decir que alli no existe la politica de Zapatero para animar a la ciudadania al conusmismo,son todos mas o menos igual de pobres,y , a simple vista , son enormemente mas felices que nosotros aca con todo lo que tenemos.Y pienso que lo son porque con el comunismo han aprendido una maxima “que no es mas feliz aquel que tanto tiene, sino aquel que menos necesita para serlo”. Aprendamos a ser felices con las pequeñas cosas que la vida nos ofrece(aquellas que muchas veces no nos cuestan nada), y dejemos todas las demas para aquellos ilusos que se pasaron la vida luchando por ellas y hoy descansan en los cementerios.

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