Gamoneda y el manifiesto savaterino

Por Luis Arias

Malestar infinito me producen las cazas de brujas, que en este país tienen solera legendaria, pues no han perdido su ensamblaje con el espíritu inquisitorial. Es ese dedo que acusa y delata, esa bocaza que denuncia, ese ruin y cobarde chivatazo que se susurra con apestoso aliento. Es una actuación que fermenta en basureros donde florece la escoria humana. Gamoneda podrá parecernos un poeta más o menos excelso, resulta claro y hasta perogrullesco. Pero es de una mezquindad nauseabunda que se le reproche la supuesta admiración que Zapatero tiene por su obra.
A Suso de Toro podremos considerarlo mejor o peor novelista, igual de claro y perogrullesco que lo anterior. Pero no hay derecho a restregarle su simpatía, mucho más explícita que la del poeta, hacia el Presidente del Gobierno. Bien es verdad en este último caso que su última hagiografía en torno a la vida y milagros del actual Jefe del Ejecutivo español produce cierto sonrojo. Pero, aun así, es muy libre el escritor gallego de proclamar todo lo alto y claro que quiera sus filias y fobias en lo político.

Me duele que Gamoneda tenga que explicarse públicamente acerca del manifiesto savaterino del que al final decidió desmarcarse. Me ofende en grado sumo que se le reconvenga, por parte de muchos que son incapaces de leer con mínima sensibilidad un poema, la supuesta vinculación que hay entre él y el Presidente de Gobierno, vinculación que algunos llegaron a insinuar como causa principal de su obtención del Premio Cervantes. Y, aún así, resulta que querían exhibirlo. Resulta que hasta “el poeta de Zapatero” dispuesto estaba a firmar el manifiesto savaterino. Es esa eterna debilidad que siente nuestro reaccionarismo por los conversos y renegados, siempre que el último bandazo se incline del lado de ellos, claro. Con la mayor generosidad del mundo, llenan de elogios a gentes que pertenecieron a grupos terroristas y a otros que militaron en la extrema izquierda, y, sin embargo, reprochan a un conocido cantautor asturiano, que lleva muchos años siendo progre, que en su juventud le dedicase una canción al dictador. Moraleja: los bandazos son buenos o malos dependiendo de por dónde vaya su deriva. ¡Hay que ver, hay que ver!

Resulta pavoroso que alguien tenga que dar públicas explicaciones de por qué firma o no un manifiesto, pues se diría que tal conducta es consecuencia de ese espíritu inquisitorial del que venimos hablando. El no estar de acuerdo con los bien pensantes no puede obedecer a convicciones íntimas, por muy discutibles que sean, siempre ha de responder a motivos arteros, a clientelismos, a intereses bastardos.

Y, de otro lado, me asombra que Savater actúe ahora de esta guisa. ¿Acaso en la época felipista no existía este problema lingüístico que ahora denuncia en Cataluña? ¿Acaso en el momento en que apoyó al PSE en el País Vasco las cosas marchaban mejor para la lengua castellana que ahora? ¿Se estará haciendo mayor don Fernando y lo que ahora hace obedece en no pequeña parte a que es otra generación, más joven que la suya, la que ahora gobierna este país? ¿Así de orteguiana podrá ser parte de la explicación del asunto? ¿Quién sabe?

Coincido al cien por cien con algo que escribió Gamoneda sobre este asunto. Reivindicar el derecho de los padres a que sus hijos reciban enseñanzas en castellano en cualquier parte del territorio español es total y absolutamente razonable y legítimo. Ahora bien, hacer de este manifiesto una especie de caza de brujas contra aquellos que no han querido suscribirlo resulta inaceptable. Es muy llamativo que la máxima autoridad de la Real Academia Española haya decidido dar explicaciones en la prensa por no haber firmado el manifiesto de marras.

Y en no pequeña parte de la opinión publicada se relaciona este manifiesto con los postulados políticos del partido que preside doña Rosa Díez. ¿Habrá que concluir que la otrora dirigente socialista y candidata a la secretaría del PSOE no haya considerado hasta el momento la existencia de ese problema lingüístico? ¿Es que no lo hubo hasta ahora?

Hay un libro que publicó hace muchos años don Federico Jiménez Losantos, que se ha vuelto a editar en más de una ocasión: “Lo que queda de España”. En él, se habla de este problema lingüístico que ahora aborda el manifiesto savaterino. ¿Es de recibo que un pensador que se considera de gran talla haya tardado tantos años en percatarse de un conflicto como el que ahora se denuncia?

¿Qué queda de aquel Savater que admiraba a García Calvo y a Cioran? ¿Qué fue de aquel “intelectual” rompedor que, como dije hace poco, no encontró grandes motivos para criticar lo mucho que tuvo de nefasto el felipismo? Lo tengo escrito hace mucho tiempo: este señor viene a ser el Ramoncín de las letras hispánicas. De lo más heterodoxo pasó a formar parte de aquella intelectualidad que estaba encantada con el felipismo, y, de un tiempo a esta parte, no sabemos a dónde llevará su deriva. Todo lo cual no es óbice para recordar, también una vez más, lo admirable que resulta su valentía ante el terrorismo vasco.

Gamoneda y el manifiesto savaterino. El poeta asturleonés se ve en la necesidad de dar explicaciones de su desmarque del famoso manifiesto. Se diría que, para algunos, la calidad de su obra puede verse en entredicho por ello. Y, sin embargo, parece que no toca preguntarse acerca de la categoría del señor Savater como ensayista y como pensador. ¿Es ello justo?

¿Dónde está, entre sus numerosísimos títulos, un ensayo de Savater sobre España y sus lenguas que nos arroje al respecto tanta luz como la que en su momento aportaron, por ejemplo, Unamuno y Américo Castro?

¡Ése sí que sería un gran manifiesto!

Categoría: Libros Comentarios(4) julio 2008

4 Respuestas a “Gamoneda y el manifiesto savaterino”

  1. atos Says:

    Don Luis, como siempre, apuesta usted por la independencia. Era hora que alguien denunciara el incomprensible acoso que sufre Gamoneda. Unos lo ningunean artísticamente por ser amigo de ZP, y otros(García MOntero y Sabina)por haber criticado la última poesía del pobre A. González. Asco de mundo literario que se comporta aún como en la época de “Luces de Bohemia”. Se puede criticar su poesía, pero no descalificar a un poeta por sus amistades. Debe de ser usted el único que, en el universo mediático se ha atrevido a denunciarlo.
    PD. Le noto muy duro con Savater en los dos últimos hilos. Tiene razón. Pero debería ser más benévolo con él; llevar 20 años con escolta no debe dejarle a uno el criterio indemne.

  2. Fer Says:

    hola, Luis.

    Me ha gustado mucho su columna (como siempre). A pesar de estar de acuerdo sólo en parte con ella.

    No sé las razones que llevaron a Savater a escribir en este momento ese famoso manifiesto; como tampoco sé las que le llevaron hace unos años a jugársela de veras, a perder muchas cosas y vivir en permanente amenaza, pudiendo vivir cómodamente y sin tensiones de ningún tipo, bien calladito, como viven otros intelectuales en España, país en el que los intelectuales y artistas pueden ir de “comprometidos” sin comprometerse en nada (mejor aún: incluso estando subvencionados). Pero el caso es que para bien de muchos, se metió de lleno con aquello de BASTA YA, para algo tan básico como defender las libertades ciudadanas frente a la Mafia de ETA y el “mirar para otro lado” del nacionalismo vasco. ¿Por qué no lo hizo antes? Pues no sé qué le llevó a comprometerse así… Pero, qué bien que lo hizo, ¿no cree?.

    Sí creo, que el Manifiesto de Savater se ha tomado por parte de periódicos y medios de comunicación como una simple arma política contra el gobierno. (Gamoneda olió esto y se desmarcó). Sin importarles, por ejemplo, a muchos de los que usan así ese arma (o sin recordárnoslo) que la situación que denuncia Savater haya llegado al extremo en que ahora estamos gracias también al Partido Popular (las coaliciones socialistas-nacionalistas en Baleares y Galicia simplemente aplican en este asunto leyes creadas por el PP; no han aprobado leyes nuevas).

    Ahora bien, aunque suponga (como así lo creo) que el Manifiesto es un arma política que algunos medios y partidos sin escrúpulos usan para desgastar al gobierno, ¿eso quita mérito a las verdades que en él se dicen? Releo el texto y me digo otra vez que es razonable todo lo que dice, especialmente lo de poder elegir educar a tu hijo en tu propia lengua, sea la cooficial de la autonomía en la que vives o la oficial de todo el Estado.

    Mis pocas luces no alcanzan para ver que el manifiesto de Savater vaya contra ninguna lengua, ni contra ningún partido político o territorio… sólo propone que el ciudadano tenga los mismos derechos en toda España.

    Y, bueno, decir que Savater es el “Ramoncín de las letras hispánicas”, cuando se acaba de conocer esa famosa lista del Foreign Policy en la que su nombre A DÍA DE HOY aparece con otros nombres como Chomsky, Eco y Richard Dawkins… Pues ya le gustaría al “Rey del Pollo Frito”, ¿no?: no le haría falta la SGAE para nada…

    Siempre es un placer leer sus columnas. Reciba un afectuoso saludo.

  3. Piecho categorial Says:

    Fíjese, don Luis, unos defienden la nación española, los otros, el idioma. ¡Qué grandes peligros corre un viejo país al que seguimos llamando España, así como un idioma que está considerado el tercero del Planeta!
    Razón sobrada tiene usted al defender a Gamoneda de la caza de brujas que hay organizada contra él.

  4. Poesía de posguerra Says:

    De lo que, me temo, casi nadie, salvo Atos, se dio cuenta al leer su artículo es de que aún no se ha puesto a Gamoneda en su sitio. No es uno de los grandes como Otero o Gil de Biedma, pero tampoco es justo que se lleve tantos palos, bien por la admiración de Zapatero, bien por no ser de la llamada poesía de la experiencia.
    Su artículo contribuye a esa clarificación.

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