Tras el ruido y la furia(Sobre Leopoldo Calvo-Sotelo)

Por Luis Arias

Pocas figuras hay en la historia pol√≠tica de Espa√Īa incapaces de perder la compostura por mucho que las circunstancias as√≠ lo propiciasen. La de Leopoldo Calvo- Sotelo es una de ellas. Poco le falt√≥, para decir en la reanudaci√≥n de su investidura, salvajemente interrumpida por el tejerazo, aquello de ‚Äúdec√≠amos ayer‚ÄĚ. Pudiera interpretarse que de esa guisa se expres√≥ con su comportamiento como candidato que ped√≠a la confianza de la C√°mara para presidir el Gobierno.
Con un temple admirable, aceptó presidir un Gobierno al que no se le podía aventurar mucho tiempo de vida y asumió también la dirección de una coalición política cuya deriva hacia la desaparición parecía ya imparable.
Calvo- Sotelo no fue s√≥lo un Presidente durante la transici√≥n, sino que fue sobre todo un Presidente de tr√°nsito entre una UCD que viv√≠a sus √ļltimos coletazos y un PSOE que llevaba camino de obtener la mayor y m√°s indiscutible victoria pol√≠tica en la breve historia de la democracia espa√Īola. Fue acaso el pol√≠tico espa√Īol m√°s culto desde la transici√≥n a esta parte, aspecto √©ste sobre el que muy poco se ha dicho y escrito. Fue tambi√©n un pol√≠tico abismalmente alejado de crispaciones, de ruidos y furias.
A pesar de haber formado parte de distintos gobiernos presididos por Suárez, tenía muy poco que ver con el político abulense, no sólo en la forma de hacer política, sino también en lo ideológico. De hecho, el que está considerado como uno de los grandes artífices de la transición no tardó mucho tiempo en formar otro partido, el CDS.
En un momento como √©ste, m√°s all√° de los aciertos y desaciertos, lo procedente sea acaso recordar que este hombre, perteneciente a una estirpe pol√≠tica con un innegable protagonismo en la historia contempor√°nea de Espa√Īa, no s√≥lo no fue un pol√≠tico al uso, ajeno a las trapisondas que hubo despu√©s, ajeno tambi√©n al descreimiento que gener√≥ su sucesor en el cargo, sino que su forma de conducirse result√≥ abismalmente alejada de lo que viene siendo costumbre en la mayor√≠a de los pol√≠ticos espa√Īoles. Sus actitudes y aptitudes encajar√≠an mucho m√°s con otras latitudes y altitudes pol√≠ticas. No le eran ajenos los libros. No gritaba, ni chillaba. Ni siquiera lo hizo en la campa√Īa del 82, cuando nos vimos sorprendidos con un Landelino Lavilla mitinero y ruidoso, algo que nadie se hab√≠a esperado. Lo suyo era la elegancia, una elegancia austera, sin barroquismos ni estridencias.
Cuando se escriba su biograf√≠a pol√≠tica, habr√° que partir del hecho de que hablamos del Presidente de Gobierno de la democracia cuyo mandato fue m√°s breve, y que, ¬°oh, casualidad!, precedi√≥ en el cargo al que ocupar√≠a durante m√°s tiempo la Jefatura del Gobierno espa√Īol en tiempos democr√°ticos.
Y, como la historia está plagada de sarcasmos, habrá que preguntarse cómo es posible que un personaje como Aznar haya sido nombrado profesor visitante en una Universidad extranjera, mientras que no obtuvo tal nombramiento el ex Presidente que acaba de fallecer. El hecho, a no dudarlo, resulta sarcástico.
Por lo dem√°s, no es ret√≥rica se√Īalar que este pa√≠s acaba de perder a una figura respetable y de altura, cuya retranca se insinuaba sin llegar casi nunca a desarrollar su potencialidad.

Categoría: Opini√≥n Comentarios(4) mayo 2008

4 Respuestas a “Tras el ruido y la furia(Sobre Leopoldo Calvo-Sotelo)”

  1. Severón Says:

    Calvo- Sotelo fue un hombre culto y aburrido. Su honestidad, pensando en lo que vino después, resulta admirable.
    Pero lo que más llama la atención de todo es que este hombre no se peleó por nada, ni squiera por seguir en el cargo más tiempo.
    Es bastante ecuánime su artículo.

  2. Adicto al diario Says:

    Viendo las imágenes del entierro de este hombre, uno se figura que, en el caso de asistir a él, como el Estudiante de Salamanca, la indiferencia que mostraría podría ser memorable.
    Fue un ingl√©s en la pol√≠tica espa√Īola, aunque se apellidara Calvo-Sotelo

  3. Llector Says:

    Tienen gracia esos versos atribuidos a don Leopoldo en los que habla de los que van de Ansón a Cebrián y tiro porque me toca.
    Al final, estamos descubriendo a un co√Ī√≥n, en un pa√≠s sin sentido del humor en la opini√≥n p√ļblica y publicada.

  4. Andres Arango Says:

    Ademas de ecuanime lo considero interesante, no por ser un persona comedida, incluso en exceso, factor poco valorado para un lider político hoy en día, se puede menospreciar a un político que por otra parte este factor podía hacer más interesante su figura.
    Como esos alumnos aplicacos que escuchan con paciencia y que hoy en día tampoco se llevan, pero que siguen estando y que también tienen que tener sus oportunidades.
    La acci√≥n no esta re√Īida con la paciencia y es sano entenderlo as√≠, m√°s aun en los tiempos del c√≥lera donde todo parece que vale.

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