Boina a la fuga

Por Luis Arias

Vendaval de ida y vuelta. Primero, el entusiasta anuncio de su candidatura al Congreso de los Diputados. El domingo de noche, en plena ventolera, tan pronto se conocieron los resultados, ya adelantaba Gabino que pondría su acta a disposición de su partido. Y, en la tarde del martes, cuando escribo estas líneas, la renuncia del primer edil de Vetusta se confirma.
Boina a la fuga, que paseó por muchas localidades de Asturias, con la que provocó a sus adversarios políticos. Boina a la fuga; la campechanía se queda en Oviedo, y el exceso de confianza, no exento de grandonismo y fanfarronería, también. Se acabaron los faroles, aquellos con los que anunciaba a Ovidio que no había que renunciar a ganar unas elecciones.

Lo cierto es que el duelo electoral entre Gabino y Álvaro Cuesta, como escribí en su momento en este periódico, dio ambiente y vida a la campaña. Sentado lo cual, habría que preguntarse si el mentado lance era en verdad entre esos dos personajes, o si, antes bien, fue visto por el electorado de otra forma, es decir, se dirimía si el Gobierno de España iba a ser presidido por Zapatero o por Rajoy.
Gabino se permite el lujo de acudir a los plenos que le place en Oviedo, de tomarse la Alcaldía como una persona acomodada que tiene el cargo seguro. Y, probablemente, esa «galbana» le impidió volcarse lo necesario en el resto de Asturias. Y, así, le sobrevino una parte del varapalo electoral.
De otro lado, en los sectores conservadores, ni siquiera los más optimistas podían prometérselas muy felices en lo que concierne a un eventual triunfo de Rajoy. Y, aun en ese caso, Gabino podría ser muchas cosas excepto el sucesor de Cascos. Como dirían los cursis, se trata de «dos perfiles» harto diferentes.

Al salir el PP derrotado en las elecciones, Gabino sólo podría pisar fuerte en el Parlamento si pudiera exhibir un triunfo, si no arrollador, sí al menos claro. No se dio, como se sabe, esa circunstancia, y, por tanto, no se contaba con que el grupo parlamentario de su partido le dispensase una acogida triunfal. Pero, a pesar de todo, habría situaciones, como señalé en su momento, en que este hombre se lo podría haber pasado en grande. Con todo, decide renunciar.

No es que durante estos cuatro años la labor parlamentaria de Álvaro Cuesta, en lo que se refiere a su defensa de los intereses asturianos, haya sido, ni mucho menos, espectacular. Cosechó en las anteriores elecciones menos votos que Alicia Castro, y ahora acaba de superar claramente a Gabino. Puestos a alambicar la casuística de todo esto, habría que preguntarse hasta qué punto los votantes asturianos vieron en Gabino no sólo a un gregario de Rajoy, sino también al alcalde de Oviedo, que no tenía muy claro qué reivindicar para Asturias más allá de las infraestructuras.

Con su retirada, la representación conservadora en el Parlamento español queda considerablemente empequeñecida. Y, de otro lado, a partir de ahora, la relación que mantenga con los dirigentes populares de Asturias no podrá estar presidida por el grandonismo. De rebote, Gabino le ha atornillado a Ovidio Sánchez su «beato sillón», guilleano, como me decía un lector en mi blog.

Sin que lo esperase, a Ovidio Sánchez le ha llegado el desquite. A Álvaro Cuesta, también.

Boina a la fuga, pues. No basta ser gracioso. Y no siempre la improvisación sale a pedir de boca. Lo que en Oviedo viene obteniendo sin quitarse la gorra no lo tenía ganado en Asturias. Y, encima, pintaron bastos para el PP.

Categoría: Opinión Comentarios(4) marzo 2008

4 Respuestas a “Boina a la fuga”

  1. Gabi-no Says:

    El mito de Gabino ya pasó a mejor vida. Se suponía que, frente a Ovidio, este hombre obtendría los mejores resultados posibles para su partido en Asturias. Y la realidad acaba de encargarse de demostrar que tiene menos tirón en el conjunto de Asturias que el señor Sánchez.
    ¿A que nadie se lo esperaba?
    Tampoco usted.

  2. Ocioso Says:

    Para el PP, este batacazo de Gabino obligará al partido a resolver un problema que venían aplazando desde la retirada de Cascos.
    Necesitan un líder. Ovidio no puede serlo. Gabino, tampoco. ¿Quién?
    Ya veremos.

  3. Adicto al diario Says:

    Bueno, Gabino perdió, pero nadie negará que la campaña estuvo más divertida gracias a él y a su boina.
    Hay dos grandes boinas en Asturias, la de Gabino y la de Antón Saavedra.
    ¡Vaya dos!

  4. Ramón Martínez, desde Quinzanas Says:

    Me parece muy acertado el comentario de que De Lorenzo no tenía muy claro que reivindicar para Asturias más allá de las infraestructuras. Es de lo único que sabe hablar el Partido Popular, de la Autovía del Cantábrico, de la variante de Pajares, etc. En la pasada campaña, 2004, y durante toda la legislatura, han alimentado el fantasma de las infraestructuras asturianas ante un gobierno del PSOE de tal forma que parecía no sólo que iban a paralizarse, sino que veríamos como se desmontaban los túneles y viaductos que se habían construído durante los gobiernos del PP.
    Sin embargo, la realidad con el gobierno de ZP fue bien distinta. Continuaron a buen ritmo las obras de la Autovía del Cantábrico hacia occidente y comenzaron inversiones tan importantes como la variante de Pajares o la ampliación de El Musel.
    Además, me llama la atención el comentario que suele hacerse: “eso fízolo Cascos”. Parece que el Señor Cascos pagó de su propio bolsillo las obras o que estaba al pie de ellas pala en mano y casco en la cabeza; cuando la realidad es que al Señor Cascos le tocó lo que a toda persona le gustaría: ocupar un Ministerio en el momento en que tocaban grandes inversiones para su tierra. Y efectivamente tocaba. Nadie me negará que antes de construir la Autovía del Cantábrico eran necesarias otras carreteras en el Estado, como el desdoblamiento de las conocidas como radiales o los anillos de circunvalación a Madrid. No olvidemos que mientras que en Asturias disponemos de conexión con la meseta por Autopista desde hace 25 años (Oviedo, Gijón y Avilés desde hace algo menos), en nuestra vecina comunidad cántabra, aún no la tienen.
    Salu2.

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