TRAS EL DEBATE

Por Luis Arias

Más mordaz Rajoy. Zapatero no se bajó de su optimismo, acaso desmesurado para el sentir general. En aquello que pudo haber hecho más daño a su antagonista, como la no aceptación de la derrota de 2004, así como la utilización del terrorismo, olvidándose de lo que Aznar había dicho en su momento, no tuvo la suficiente perseverancia para arrinconar a Rajoy, le faltó contundencia.
Empieza el debate, pues, y Rajoy parece tomar cierta ventaja. Llegó la economía. Y don Mariano lanza la alarma con la subida de precios, recordándonos a su viejo patrón con aquello del precio de los alimentos. Zapatero sigue encantado con los datos, esta vez: menos paro, menor inflación, cuentas públicas saneadas, para hacer frente a la desaceleración que viene, por la que no hay que alarmarse. Presenta el Presidente gráficos que se ven muy bien. Y le recuerda a su oponente que de economía no se ocupó apenas en los debates hasta ahora celebrados sobre el estado de la nación. Buena andanada, a la que también esta vez le faltó la mordida final. Creo que es la parte más aburrida del debate y -¡vaya por Dios!- la más igualada.
Llega la inmigración. Rajoy la plantea como problema. En primera instancia, el Presidente no aborda el asunto, lo que, creo, supone el primer grave error en este debate por parte del político leonés. Se pone a hablar de «educación» (¿por qué no dicen enseñanza?) y el principal argumento es el aumento del número de becas. Y luego esboza leyes de contenido social que se aprobaron, incluido el «cheque bebé».
Rajoy vuelve a la emigración, dando el porcentaje de población reclusa de este colectivo.
Se enroca la discusión sobre este asunto sin que apenas se hable de futuro. En este momento, creo que la balanza empieza a estar desnivelada. Cuando llega el terrorismo, en el momento en el que Rajoy le recuerda a Zapatero sus contradicciones, ilegalizando ahora a partidos como el PCTV y la ANV que en su momento pudieron presentarse a las elecciones, el revés que sufre el Presidente es preocupante, y no replica como necesitaría hacerlo, le lanza sin fuerza el recordatorio de lo dicho y hecho por Aznar, pero sin garra.
En política exterior, el debate apenas da de sí. Zapatero recuerda la guerra ilegal de Irak, mientras que Rajoy le reprocha sus alianzas con gentes como Chávez. No se toca la Constitución europea, como si eso no fuese con nosotros. Y llega el sempiterno debate sobre la idea de España. Cuando Rajoy pone sobre la mesa el referéndum que piensa convocar el presidente vasco, así como el anunciado por Carod, Zapatero no se pronuncia al respecto. Tampoco lo hace cuando el líder de la oposición le recuerda las críticas vertidas sobre política territorial por parte de Leguina, González y Guerra. Mal iba el presidente del Gobierno al no tener respuesta para esos envites. Sólo sale al paso con las contradicciones del PP apoyando el Estatuto de Andalucía, al tiempo que rechazó totalmente el de Cataluña. Pero, además de otras consideraciones, la idea de España de Zapatero, si es que la tiene, no la expuso, ni siquiera la insinuó más allá de las obviedades. Ocurrencias sobre la política de vivienda que pone de relieve Rajoy. De la burbuja inmobiliaria y de la corrupción urbanística nadie se ocupó. En eso parece haber acuerdo, lo que es indignante; esperemos que los politólogos de oficio hayan tomado buena nota.

Y llegados a los tres minutos finales, la niña de la que habló Rajoy fue un discurso cursi, no sé hasta qué extremo eficaz, mientras que lo que prometió Zapatero no pasó de lugares comunes. Debate de muy bajo nivel en lo retórico y en lo dialéctico. Intenso en los enfrentamientos. No hubo brillantez, no se habló apenas de futuro, sólo de vaguedades, cuando no de reproches al pasado más cercano o inmediato. Seguro que mañana, dependiendo del medio de comunicación que sea, se dará distinto ganador. Triunfó la mediocridad. No hubo lugar para la ilusión. Más allá de esto, Rajoy estuvo más incisivo, y Zapatero, demasiado a la defensiva. No obstante, a ambos les queda septiembre, es decir, el próximo debate. En el que espero que se hable algo más en serio sobre la enseñanza y sobre la idea de España. Mientras, con la luna en menguante, con el Narcea, a pesar de su bajo caudal de este invierno, dejándose oír, pienso en la mediocridad que nos asuela en la vida pública.
En este debate que acaba de concluir, no sé si el medio fue el mensaje, pero resultó mucho más atractivo el envoltorio que el contenido. De esto no quedará una sola frase para el recuerdo, porque ni siquiera el idioma recibió un buen tratamiento. Demasiado prosaísmo.

Categoría: Opinión Comentarios(10) febrero 2008

10 Respuestas a “TRAS EL DEBATE”

  1. Luis Says:

    Señor Arias:
    Creo que hemos visto un debate distinto.A uno le ha parecido un rifirrafe más como los muchos que ha habido en esta legislatura. Por un lado, tenemos al Rajoy trilero mintiendo (negociación con ETA,España se rompe, han despilfarrado la herencia económica,no han creado 3 millones de empleos,Zapatero agredió a las víctimas, etc…)y al tiempo gritándole MENTIROSO a su oponente; mientras que Zapatero se ve en la obligación de desmontar cada una de las mentiras subrayando la obviedad, lo que hace que el debate parezca un espectáculo para cortos de entendederas.
    Estoy de acuerdo con su calificación: mediocre tirando a cutre.

  2. Macallan Says:

    Dices que Zapatero no aprovechó la utilización del terrorismo por el PP y de lo que Aznar había dicho en su momento. No estoy de acuerdo. Insistió quizás demasiado, de manera que es un punto de ataque para la prensa conservadora, argullendo que habla del pasado. Aunque lo cierto es que hay que hablar del pasado cuando de la política del PP se trata. En este sentido los populares cuentan con una ventaja aprovechable demagógicamente. Cuando ZP hable de la gestión anterior del PP, le dirán que habla del pasado, y si Rajoy habla del gobierno del PSOE, estará ejerciendo la oposición. La única opción para criticar al PP a partir de ahora, sería hacer referencia a su mala oposición y a su comportamiento en las comunidades en las que gobierna (eso no es pasado. Y hablar de futuro.

  3. Adicto al diario Says:

    Si algo está claro es cada uno vio un debate distinto. A partir de ahí, parece que todo el mundo está de acuerdo en su flojedad y lo decepcionante que resultó.
    Usted parece haberse inclinado por Rajoy como pírrico vencedor, lo que está en contra de las encuestas que se publicaron tras el programa.
    ¿Gana un debate el que lo hace mejor, o el que convence a más gente?
    La pregunta está en eso.

  4. Llector Says:

    Me pregunto por qué alguien como usted, tan preocupado por la enseñanza, no tocó en su artículo lo que se habló al respecto, porque el asunto ése daría para más de un artículo.
    El PSOE desde la LOGSE es el responsable del desastre educativo que vivimos. Y el PP en 8 años no hizo nada por remediarlo.
    ¿De qué van entonces?

  5. mencar Says:

    Mi primera reflexión después del debate fue: ¿A quien habrán conseguido cambiar el sentido de su voto, que era el objetivo a conseguir? No oímos más que obviedades, y preocupación porque todo saliera según lo previsto.
    ¿Cuando van a preocuparse de lo que de verdad le importa al ciudadano?, ¿Cuando van a proponer de verdad una ley de Educación que no dependa del albur del político de turno?

    En fín, que parodiando a Cicerón, a mí se me ocurre lo de:” ¿Hasta cuando políticos vais a abusar de nuestra paciencia?”

    Incisivo y acertado tu artículo, Luis. Te felicito

  6. Ramonín Says:

    ¿De qué sirvió el debate? Los convencidos siguen estándolo. Los dubitativos también.
    Si alguna utilidad tuvo fue que todos los no forofos pudieron darse cuenta de la mediocridad de los dos líderes. En ese sentido, las tesis que usted plantea son acertadas.

  7. Televidente Says:

    Alguien dijo, con razón, que el debate fueron dos monólogos, por cierto, muy malos, superpuestos.
    Su artículo deja a uno triste, porque dice lo hay en cuanto a la mediocridad de loc contendientes.

  8. cilantro Says:

    Sr. Argüelles-Meres:

    Un aforismo de Joseph Joubert:

    “Il vaut mieux être voyant que dialecticien ou tâtonneur”

    No sé si se ve Ud. en alguna de estas categorías, yo desde luego sí le veo a Ud. en una.

    Disfrute de nuestro río xatu y fecundo.
    Atentamente

  9. Ramón Martínez, desde Quinzanas. Says:

    Me resulta gracioso que alguien diga que a Rajoy se le debe juzgar por los 4 años de oposición y no por los los 8 años de Gobierno. Muy gracioso, sobretodo después de tener que oir en varias ocasiones, y algunas recientemente, como dirigentes del PP responsabilizaban a Zapatero de algunos errores cometidos por los gobiernos de Felipe Gonzalez, en los que Zapatero no fue ni Ministro de Administraciones Públicas, ni Ministro de Educación, ni Ministro del Interior, ni Vicepresidente del Gobierno. Era un Diputado de Provincia más o menos anónimo como muchos de los que componen las Cortes Españolas.

    Estoy de acuerdo que en este tipo de debates debe hablarse más de futuro que lo que se habló el pasado lunes, pero tampoco creo que no deba compararse la gestión entre gobiernos. Además de convencer con ideas y proyectos, hay que convencer con confianza; y esa puede ganarse perfectamente evaluando la gestión del gobierno y el nivel de promesas cumplidas, que bajo mi punto de vista en esta legislatura han sido muchas. Bajo mi punto de vista, Zapatero ha cometido errores, por supuesto. Como persona humana que es comete errores. Pero creo que no podemos buscar a un gobernante que no cometa errores. Eso sería imposible de encontrar. Creo que lo que nos corresponde a los ciudadanos al final de cada legislatura es poner en una balanza el número de aciertos y el número de errores junto con el alcance de los mismos; y a partir de ahí emitir nuestro juicio.

    En fin, veremos y comentaremos el debate del próximo lunes. Salu2.

  10. asturmadrid Says:

    Este PP, del que lo mejor quizás es su mediocre candidato, tienen que recibir un fuerte castigo en las elecciones, a ver si así evolucionan hacia una derecha más europea.

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