Cuando la política está de saldo

Por Luis Arias

No es que haya saldos políticos, se trata de algo aún peor, y es que la política está de saldo. Desde que se evitó la reprobación de la ministra Maleni a esta parte, la carrera de despropósitos es en tal sentido vertiginosa. Se evitó la susodicha reprobación gracias a unas negociaciones en las que no se dirimían precisamente las políticas del Ministerio de Fomento, sino determinadas contrapartidas por el mero hecho de abstenerse en aquella pantomima. El referido episodio fue sonrojante. Ahora acaba de darse el paso siguiente: promesas económicas a la ciudadanía, bien de devoluciones, bien de eliminar retenciones. Si usted me vota, le devuelvo tantos euros. Si usted me vota, sus retenciones serán menores.

Fíjense ustedes. De siempre estábamos acostumbrados a que el Gobierno de turno subiese las pensiones en vísperas electorales. En algún momento se habló de arbitrar leyes que evitasen tales cosas y que los incrementos en las jubilaciones obedeciesen a criterios más o menos objetivos y objetivables. Se trataba de evitar la sospecha de que se comprasen votos, puesto que un pensionista nada le debe al Gobierno de turno, cobra sus honorarios en función de sus cotizaciones, o de su estado de salud. Pues bien, no sólo no se corrigió tal cosa, sino que además se pretende aumentar esa especie de voto cautivo a otros muchos colectivos. Esto que digo se comprueba leyendo las declaraciones de los principales candidatos a presidir el Gobierno de todas las Españas.

¿Qué se hizo de aquel Zapatero al que se le imploraba en la calle que no fallase a sus votantes? ¿No cae en la cuenta el presidente del Gobierno de que está incurriendo en una degradación de la política que nos salpica a todos? ¿No se percata el lector de «Petit» de que semejantes actuaciones no hacen más que retrotraernos a épocas nefastas de nuestra historia contemporánea, cuando lo caciquil imperaba en la vida política? ¿No es una manifiesta falta de respeto al elector intentar persuadirlo mediante una promesa de devolución económica a determinados meses vista? ¿Acaso el comité de sabios y la lumbrera de Pepiño Blanco no le han podido advertir de que algo así es estéticamente vejatorio para el que lo ofrece y ofensivo para el destinatario de un mensaje así?

¿No es esto puro caciquismo? ¿Quién nos devuelve más? ¿Quién nos retiene menos impuestos? ¿No viene siendo la política de Zapatero puro despropósito, desde la perspectiva de un partido político de izquierdas que no debe renunciar en teoría a una sociedad menos injusta? Primero, el cheque-bebé, con independencia de los ingresos y patrimonio de los papás de turno. Después, la supresión del impuesto sobre el patrimonio, con lo que se consigue que los que más tienen no sean los que más paguen, al menos en cuanto al monto de sus propiedades. Y ahora esa devolución, al modo de paga extra. ¿Habrá sitio, don José Luis, reduciendo impuestos, para políticas de izquierdas? Recaudando menos, ¿podrán seguir siendo atendidos debidamente los servicios sanitarios y educativos?

¿A qué tipo de votante se dirige usted? ¿A aquel que no tiene inconveniente en votarle merced a una especie de paga extra veraniega, eso sí, bastante exigua? Más allá del talante, ¿en qué se diferencia su proyecto económico del que defiende don Mariano?

Bien es cierto que no es usted el único que está saldando la política con el caramelito de reducciones impositivas; pero no lo es menos que usted preside el único partido político de izquierdas (ji, ji, ji) en sus siglas con posibilidades de ganar las elecciones.

Medite lo que está haciendo y ofreciendo a sus electores. Pregúntese tras ello si esto no es política caciquil. Todo con tal de conseguir votos. Así, señor mío, la política se envilece y la ciudadanía, además de desconcertarse, se alejará más y más de eso que se viene llamando vida pública y que, en terminología más digna y solemne, fue definida y conceptuada como «polis».

¿Tan poco edificante es su concepto de la vida pública que ni siquiera se para a considerar que tendría y tiene que haber un gran número de ciudadanos dispuestos a votar a un partido por su proyecto global y no por una devolución en su cuenta corriente? ¿De nada le suena la vieja distinción entre valor y precio? ¿Ha leído usted a Machado?

Categoría: Opinión Comentarios(7) enero 2008

7 Respuestas a “Cuando la política está de saldo”

  1. Lector Says:

    Zapatero y Rajoy, con sus promesas en materia impositiva, están representando, como usted dice, un regreso a la política caciquil.
    Si la gente piensa que todos los partidos son iguales, votarán a quien les devuelva más o les retenga menos.
    Así de triste.
    Buen artículo el suyo

  2. Lliteratu Says:

    Una vez más, tiene usted razón. Y también una vez más lo critico. Usted tiene conocimientos y capacidad más que suficientes para contar a los lectores historias caciquiles que sucedían en tiempos de Romanones, historias caciquiles que Azaña, como usted sabe, denunció con tanta moradacidad.
    Usted puede dar más de sí

  3. Repúblico Says:

    Coincido con Lliteratu. Debe usted esmerarse más en sus artículos, yendo más allá del comentario puntual que es difícil que sobrepase el sentido común.
    Fíjese, da la cualidad de que en un mismo periódico, dos escritores, Monteserín y usted, hablan de lo mismo con puntos de vista idénticos.
    Pero siempre hay que poner el listón más alto. No sólo se trata de reflexionar con racionalidad, sino también de seducir al lector con el estilo y la erudición.

  4. Rojo de antes Says:

    ¿Quién iba a decirnos que la izquierda diera en esto? Así como usted dice, con comportamientos caciquieles, cuando fue inventada justo para todo lo contrario.
    Zapatero se cubre de cieno con este electoralismo frenético e irresponsable.

  5. Espectador Says:

    Poco nos queda ya por ver en lo que se refiere a decpeciones sufridas por los que siempre nos consideramos de izquierdas.
    Habría que escribirle a Zapatero que renunciamos a los 400 euros si los destina a políticas sociales, siempre que podamos comprobar el destino de esos dineros

  6. mencar Says:

    Leo como siempre tu artículo con gusto, y coincido contigo en la visión tortijera, mercantilista y del “todo vale para ganar” que nos estàn dando los políticos. Y,por desgracia, no se diferencian ni Juana (PSOE) ni su ama (PP).¿Donde está esa izquierda con sabor a izquierda? Esa es la gran pregunta que nos hacemos los ciudadanos que hemos votado siempre izquierda como nuestro ideal de gobierno. ¿En qué se diferencia hoy la izquierda y la derecha si están recurriendo a los mismos trucos para comprar nuestros votos? Yo quiero ver esa diferencia, señor Zapatero.

    Como siempre una delicia leerte, Luis, No dejes de escribir.

  7. Milenarisme Says:

    Tiene razón. Pero me parece que estas ofertas electorales se fraguan en los departamentos de márketing de los partidos. Parece que contrataran empresas de publicidad para hacer las promesas que más número de votos les pueden reportar. Esto en el PP podría parecer normal, pero el PSOE es un partido político, no empresarial. Sus argumentos deben ser pólíticos, económicos y sobre todo, sociales, y no electoralistas como estas bajadas de impuestos prometidas (lo de quitar el del patrimonio es sangrante). Que además, van en contra de las políticas sociales que convierten a la izquierda en algo superior.

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