Luz de enero

Por Luis Arias

Si enero tuviese una referencia, sería la de las seis de la tarde de cada día. Es cuando puede constatarse que cada oscurecer se va retrasando. Se podría argüir que también cabría fijar la atención en esos amaneceres que adelantan el alba. Pero lo cierto es que se trata de algo que se resiste más a ser perceptible. Sin olvidar que la tarde cuenta con otra ventaja añadida, pues es por definición mucho menos trepidante, lo que permite una observación más detallada y morosa.

Luz de enero que en cada crepúsculo ambiciona crecer. Luz de enero que en días como éstos, en los que las nubes decidieron ausentarse, se presenta terrosa en cada oscurecer. Luz de enero que se retira sin ruido y sin furia, sabedora de que 24 horas después seguirá creciendo y siendo menos alicorta. Luz de enero que empieza a mostrar el color violáceo de castaños y robles, desnudos tras su canto de cisne otoñal.

Luz de enero que, a estas alturas, no sólo medra cada día, sino que además se va extendiendo poco a poco por aquellos lugares de los que la sombra se hizo dueña desde que el otoño se fue batiendo en retirada. Luz de enero como un brazo que se va estirando irrenunciablemente sin premura

Luz de enero, exigua y raquítica, llamada, sin embargo, a estirones sin estridencias. Luz de enero que, cada tarde, va ganando terreno con la laboriosidad de la hormiga.

Categoría: Bajo Nalón Comentarios(4) enero 2008

4 Respuestas a “Luz de enero”

  1. poesiadeposguerra Says:

    Bonita luz. bonito texto.
    A usted lo leen cuando hace preciosismo literario?
    O sólo están pendientes de sus diatribas, no digo que injustas?

  2. Lector astur Says:

    Tiene razón el poeta del anterior comentario. A usted se le tiene por comentarista político, y es una pena que no se repare tanto en sus otros textos. Pero todo se andará

  3. jeromín Says:

    No por mucho madrugar, amanece más temprano, la forma correcta es levantarse antes y observar el cambio a las ocho de la mañana. Eso es, madrugar, señores, madrugar.

  4. María Says:

    ¡Cuánto más cercano al vértigo de los días!…y es como si todo ocurriera en dos tiempos: el real,el que otros viven…y el nuestro.
    Y, con la mirada fija en un punto, todo a nuestro alrededor comienza a sucederse con celeridad. Y cerramos los ojos, los abrimos,…parpadeamos en tiempos coincidentes tan sólo en el reloj. En danzas sin movimiento, en música sin sonido…todo transcurre…todo se va.

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