¿Hasta dónde, hasta cuándo y hasta qué, señor Riopedre?

Por Luis Arias

Don José Luis, que usted sea noticia por el abultado número de asesores, así como por una considerable reducción de plantilla del profesorado, según anuncian sindicatos del sector y el otrora socio de Gobierno señor Valledor, es, como mínimo, abochornante. Tenga, al menos en esto último, la bondad de tranquilizarnos.
¿Cómo es que desde últimos de octubre a esta parte no tuvo usted ni la elegancia ni la decencia de pronunciarse acerca de su desmadrado y desmedrado número de asesores, dato que sacó a relucir también el señor Valledor en el Parlamento asturiano? ¿Cómo puede justificarse, señor mío, que, a día de hoy, no conozcamos quiénes son esos 67 asesores, qué horario tienen, en qué dependencias trabajan ni qué emolumentos reciben, es decir, si son más cuantiosos que los que percibirían si se dedicasen a estar en contacto permanente con esa herramienta que tantas alergias debe producir, a la que seguimos llamando tiza? ¿Tan nulo respeto tiene usted por la profesión docente, que es la suya, o, al menos lo fue, así como por la sociedad asturiana en general que ni siquiera tuvo a bien hasta el momento dar la más mínima información al respecto?
Mire, señor Riopedre, un asunto como el de sus asesores es de suficiente calado para que alguien pida su dimisión, por cuanto tenemos que dar por hecho que usted no piensa presentarla. Pero, para mayor baldón, la cosa no se queda ahí. Ahora resulta que, al decir de los sindicatos y del señor Valledor, se está fraguando una significativa reducción de plantilla en las plazas de profesorado en la enseñanza pública. De modo que se saca en conclusión que no sobran asesores, pero sí docentes. ¿A alguien se le ocurre que pueda ser de recibo semejante cosa?

¿En qué pretende convertir usted su Consejería? ¿Acaso en una especie de retiro dorado para aquellos que son merecedores de ello a resultas de unos servicios prestados, no sabemos a quién, ignoramos cuándo y desconocemos también el dónde y el cómo? ¿Tal vez, frente a ello, en una maquinaria de reducción de plantilla de los que realmente trabajan en las aulas día tras día, en un momento en que no pintan las cosas de modo muy favorable para los que ejercemos la docencia?

¿Para qué quiere usted tantos asesores? ¿Acaso para que elaboren informes conducentes a suprimir plazas de profesorado? ¿Por desventura, para una reconversión que se está imponiendo velis nolis?

Piensen sus asesores y usted por un momento en quienes nos adentramos en las aulas cada día. Si nuestras condiciones de trabajo son, como es público y notorio, manifiestamente mejorables, añádase a ello que muchos tienen sobre sí la desazón resultante de que su plaza puede ser suprimida por ajustes y reconversiones.
Señor Riopedre, ¿con qué autoridad moral se puede argumentar la conveniencia de austeridad en los gastos de la enseñanza pública cuando los dineros no se escatiman para unos asesores cuyo número va en aumento desde que usted es consejero?
Sé que el muy carismático don Ovidio está muy ocupado en sus tareas de oposición. Barrunto que habrá sindicalistas en la enseñanza encantados de haber dejado la tiza, por mucho que resulte abrumador el esfuerzo que supone visitar los centros, nunca las aulas, muy de tanto en tanto. Me consta que el señor Valledor está muy informado acerca de los entresijos de la política educativa. Y, a pesar de todo, no acierto a entender cómo no hay iniciativas parlamentarias ni sindicales que soliciten su dimisión.

Este ciudadano que le escribe le exhorta desde aquí a que lo haga, al tiempo que sigue esperando que se publique la larga lista de sus asesores, acompañada de las tareas que desempeñan, de los informes que emiten, de los horarios que siguen, para ver si puede ser justificable sobre la base de sus quehaceres el dinero público que a ellos va destinado.

Le ruego, tenga la bondad de dar noticia acerca de los trabajos y los días de sus asesores. Si no es así, le formulo la pregunta que sirve de título a este artículo: ¿Hasta dónde, hasta cuándo y hasta qué está usted dispuesto a llegar con su opacidad informativa y con sus regateos para las necesidades que tiene la enseñanza pública en Asturias?

Feliz año, consejero.

blogs.lne.es/luisarias

Categoría: Opinión Comentarios(20) enero 2008

20 Respuestas a “¿Hasta dónde, hasta cuándo y hasta qué, señor Riopedre?”

  1. Profe de Oviedo Says:

    ¿Usted cree que alguien le responderá? ¿Se imagina que tienen manera de justificar ese chollo que reparten a 67 personajes que huyen de la tiza? ¿Le parece que algún sindicalero, también a la izquierda o a la derecha de Riopedre, dirán algo?
    No sea usted ingenuo

  2. Repunantín Says:

    Tiene usted razón en lo que dice. Pero hay pegas que ponerle. ¿Por qué no habla usted en su artículo de los dineros que van a la concertada en detrimento de las necesidades d ela enseñanza pública? ¿También le tiene usted miedo a la iglesia?
    Otra cosa, ¿por qué no es usted crítico con sus colegas que aceptan esta situación?

  3. Aquí un profe Says:

    Pues menos mal que usted no se ha olvidado del chiringuito virtual de esos 67 aseesores que nadie sabe dónde tienen sus despachos, si es que ocupan tiempo y espacio por lo que cobran.
    ¿Nos moveremos alguna vez los docentes contra todo lo que nos está pasando?

  4. antidesertores Says:

    ¿Cómo puede esperarse que los sindicatos de enseñanza pidan la dimisión de Riopedre, si para ellos lo más importante es que les garanticen no pisar las aulas?
    ¿Qué más les da a ellos si se suprimen plazas de profesores? El precio es cobrar sin dar clase.

  5. llibertariu Says:

    Aquí no dimite nadie, pase lo que pase, salvo que se ponga en peligro perder las elecciones.
    ¿No va a barrer Gabino en las elecciones al Parlamento a pesar de proteger a un individuo como Mortera? Entonces, ¿cómo espera usted que dimita Riopedre?
    Es unsted un ingenuo, don Luis

  6. Médico astur Says:

    Si el Consejero de Sanidad pide a todos los profesionales de los centros de salud y hospitalarios que vengan cagados y con el periódico leído, ¿qué exigirá Riopedre a sus asesores? Pues que se queden en cada, pues ya llegará la carta del banco con la nómina.

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  7. Maestrín y gracies... Says:

    En la Consejería de Educación hay que hacer mucha limpieza, no sólo de asesores (¡fuera todos!) sino también de cierto tipo de funcionarios que se creen los dueños del cortijo y hacen y deshacen a su antojo. ¿Han visto alguna Consejería con más denuncias y juicios perdidos que ésta? Si hay asesores es que faltan buenos profesionales o será el refugio de los enchufados.

  8. Yo no trago Says:

    Por desgracia, está usted en lo cierto. Nadie le pidió ni le pedirá la dimisión a este señor. Es vergonzoso que haga de su Consejería una especie de chiringo para pagar méritos a compañeros de partido y que ni sindicatos ni partidos digan nada.
    Será un tópico, pero a veces parece cierto aquello de que tenemos los que merecemos.

  9. Soy profesor Says:

    No se canse usted de pedirle a su periódico que publique un reportaje sobre los dischosos asesores.
    ¿Son 67 fantasmas? ¿Quiénes son, dónde están cada mañana?

  10. Institucionista Says:

    ¿Qué dirían los institucionistas si vieran la política que en materia de enseñanza siguen las llamadas izquierdas en España?
    ¿Cómo se puede llamar de izquierdas un Consejero que no se atreve a quitar subvenciones a la concertada y que sólo sabe de recortes para la enseñanza pública, convertida estructuralmente en uno de los grandes chiringuitos del arecismo?

  11. Antiguo sindicalista Says:

    Mire, soy muy viejo, me jubilo el año que viene.
    Yo recuerdo a la mujer de Felipe González, como ilustre miembro de FETE, en Oviedo hablando con profesores de Instituto.
    ¿Quién nos iba a decir a todos que el partido y el sindicato de la señora Romero acabarían siendo los mayores enmeigos de un gremio tan de izquierdas como el nuestro, como el profesorado?

  12. Profe quemado Says:

    ¿Qué le parecería proponer un banquete en el que participasen los 67 asesores? Mire, los invitamos a comer a escote todos los que trabajamos con la tiza, con la condición de que nos cuenten a los postres lo que hacen cada día.
    Créame, lo de la pitanza no es mala idea.

  13. Periodicólogo Says:

    Sólo hay dos columnistas en Asturias que se ocupan regularmente de la enseñanza, don Francisco García Pérez y usted.
    Se agradece que lo hagan. Pero a algunos nos gustaría que saliese más gente a la palestra.
    ¿Tanto miedo hay a decir lo que pasa y lo que se piensa?

  14. atos Says:

    Y nadie dará explicaciones y nadie más exigirá que explique lo que hacen todos esos asesores aparte de huir de la tiza. El problema no es la Consejería de Educación asturiana. El problema es la misma sociedad asturiana que no quiere saber lo que pasa con sus impuestos y ya lo ve todo normal.
    Señor Riopedre, debería usted hablar o dimitir.

  15. Maestrín de escuela Says:

    ¡Enhorabuena, don Luis! ¡Los cuponeros, es decir, los vendedores de lotería, o sea, los sindicatos de enseñanza, empiezan a hacerle caso.
    Hoy se publica en la prensa que el sindicato SUATEA pide la dimisión de Riopedre.
    Nada dicen de los 67 asesores, se limitan a considerar indamisible la reducción de plantilla.
    Poco a poco la cosa avanza.
    ¡A ver si al final de esta historia alguien le va a reconocer que la andadura antiriopderiana la inició usted!

  16. Profe concertáu Says:

    Estoy de acuerdo con usted, como siempre. Y con la mayoría de comentarios de este blog también. Me considero una persona de izquierdas, a favor de la escuela pública, de que se invierta en ella tanto como sea necesario…y trabajo en un colegio concertado (aunque a algunos les parezca raro o contradictorio). Digo esto porque el comentario de Repunantín habla de este asunto. Y mi pregunta es: si quitamos los conciertos, ¿qué hacemos con los trabajadores de estos colegios?. Por atacar a la Iglesia (la mayoría de las veces con razón) y sus colegios podemos estar perjudicando a muchas familias (que ni son unos beatos meapilas, ni botan al PP por ser trabajadores de centros cocnertados. Habrá de todo).

  17. BARRIÁ Says:

    Tras estudiar el listado de los 69 asesores que se acaba de hacer público, pueden buscar la denominación de las funciones más rimbonbantes que quieran, pero no podrán enmascarar que la mayoría de esas funciones las puede y las debe realizar personal de la Administración, perfectamente cualificado para realizar el trabajo que se le encomiende; nunca se podrá justificar el que vengan docentes elegidos a dedo, por amiguismo o afinidad partidista, para suplantarlas.

    Por otra parte, no es de extrañar que estas personas estén deseosos de desembarcar en estos puestos de la Consejería, pues en este destino (y esto es algo a lo que casi nadie alude) se garantizan un destino mucho mejor en futuros concursos de traslados, por estar en puestos administrativos de la Consejería. Esto es así puesto que en este destino (insisto, a dedo y por amiguismo) se acumulan puntos que en esos concursos pueden llegar a ser definitivos a la hora de conseguir destinos muy golosos.

    Y en cualquier caso, si estos puestos fueran tan necesarios, y fuera tan necesario el que se cubrieran por personal docente en concreto ¿porqué no se cumple la normativa administrativa, convocándolos con los preceptivos requisitos de publicidad, mérito y capacidad?

  18. BARRIÁ Says:

    Tras estudiar el listado de los 69 asesores que se acaba de hacer público, pueden buscar la denominación de las funciones más rimbonbantes que quieran, pero no podrán enmascarar que la mayoría de esas funciones las puede y las debe realizar personal de la Administración, perfectamente cualificado para realizar el trabajo que se le encomiende; nunca se podrá justificar el que vengan docentes elegidos a dedo, por amiguismo o afinidad partidista, para suplantarlas.

    Por otra parte, no es de extrañar que estas personas estén deseosos de desembarcar en estos puestos de la Consejería, pues en este destino (y esto es algo a lo que casi nadie alude) se garantizan un destino mucho mejor en futuros concursos de traslados, por estar en puestos administrativos de la Consejería. Esto es así puesto que en este destino (insisto, a dedo y por amiguismo) se acumulan puntos que en esos concursos pueden llegar a ser definitivos a la hora de conseguir destinos muy golosos.

    Y en cualquier caso, si estos puestos fueran tan necesarios, y fuera tan necesario el que se cubrieran por personal docente en concreto ¿porqué no se cumple la normativa administrativa, convocándolos con los preceptivos requisitos de publicidad, mérito y capacidad?

  19. Cabezaleru Says:

    Bueno:
    En alguna página de la Red ya figuran los enlaces de los asesores de Riopedre. Se dice en que área “ilustran” al Consejero, pero no cuánto ganan, aunque se da por hecho que es más de lo les correspondería por dar clase.
    La cosa se va abriendo paso, gracias casi en exclusiva a usted, porque nadie tiró de este hilo.
    No abandone este asunto, por favor.

  20. Futuro imperfecto Says:

    Hoy publica este periódico en la sección de “Cartas al director” un escrito de una persona afectada por ese chiringuito de los asesores riopedrianos. Por lo que parece, le están adjudicando a muchos tareas administrativas, con lo que los funcionarios se quedan si tareas concretas.
    Todo con tal de abandonar la tiza y de acercarse a Oviedo, al precio que sea.
    Vergonzoso, oiga, vergonzoso.

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