EL POETA Y LA CIUDAD

Por Luis Arias

(Ante la muerte de Ángel González)

Observo el primer libro que compré de Ángel González: “Palabra sobre Palabra”. Recuerdo muchos de sus poemas, casi todos marcados por aquella ironía asturiana de la que habló Alarcos a la hora de ocuparse precisamente de la obra del poeta que acaba de fallecer: “Quizás es el que mejor representa en la lírica lo que puede llamarse tono asturiano: una mezcla de humor irónico, de melancolía, de sobriedad expresiva, de natural profundidad y poco colorido”.  Fábulas para animales. Chicas universitarias que declinan griego y que usan la coca-cola con fines difícilmente imaginables. El instante en un bello soneto de amor y pasión. Los recuerdos de una capital de provincias. Lo vivido y mascullado en silencio antes de convertirse en poesía. La vocación frustrada de cantar boleros. Lo que tuvo que pasar para que el poeta tenga nombre y apellido. Cucarachas que no saben en qué país viven. La historia, como la morcilla, que se hace con sangre y se repite. Aquel general que confundió las urnas con las armas. Los ojos que alguien se dejó en un plato. Guiños a un humor quevediano. Guiños hechos desde un amargo escepticismo.

¡Qué antiguo se vuelve todo en determinados momentos! El libro del que les hablo, así como algunas antologías que dirigió el autor de “Áspero Mundo”, una sobre la generación del 27; otra sobre Gabriel Celaya. También, un volumen de Claudio Rodríguez, compañero suyo de generación, editado por Alianza, que estuve releyendo estos días. Todo cobra el aspecto de los libros con páginas que fueron amarilleando y descosiéndose.

Con su muerte, perdemos a uno de los grandes poetas de la posguerra, tras Blas de Otero y Gil de Biedma. Nacido en una dictadura. Tras ella, se abrió paso el único Estado no lampedusiano de la España contemporánea, Estado al que apenas le dejaron gatear. Luego, el franquismo.. Después, y en su transcurso, la obra poética y la vida.

El poeta y la ciudad, la capital de provincias en la que vino al mundo, que le sirvió de inspiración a inolvidables poemas. Así, el Tratado de urbanismo en el que desfilan los viejos indianos tan maltratados literariamente.

El poeta y la ciudad. ¡Cuánta tinta correrá en la que se recuerde, para gloria de quienes quieren incurrir en lo elegíaco, lo amigos que fueron del poeta! ¡Cuántos se declararán sus contertulios más estrechos e íntimos, evocando conversaciones y encuentros! ¡Cuánta loa que, en el fondo, tendrá mucho de vanidad de parte del necrófilo de turno!

Poner la vida y el fuego. También el juego. Reírse, como dijo Unamuno de Quevedo, doliéndose y condoliéndose, a veces del poco realismo que sus próximos supuestamente le reprochan, cuando se da la circunstancia de que algunos estudiosos de su obra sostienen justo lo contrario. Al final será uno de aquellos muertos a los que no hay forma de matar, tal y como escribió en uno de sus poemas más sarcásticos y certeros.

Y es deliciosamente paradójico que fuese un poeta el que diese la visión acaso más prosaica de una ciudad tan novelada y con tanta prosapia.

La ciudad que hace poco le tributó un más que merecido homenaje en su Universidad. El poeta que fue de medio siglo, de los niños de la guerra, que no renegó de sus antecesores y que supo adentrarse y comprender lo que vino después. El poeta de una generación irrepetible, cuyos libros primeros, descosidos y amarillentos, guardan una poesía que en muchos casos alcanzó la excelencia.

Espero que seamos muchos los que sigamos transitando su obra, más allá de las crónicas de urgencia, efímeras e irrelevantes por definición.

Categoría: Libros Comentarios(12) enero 2008

12 Respuestas a “EL POETA Y LA CIUDAD”

  1. poesiadeposguerra Says:

    Veamos, señor Arias.
    Demuestra usted conocer y admirar la obra de Ángel González. Pero creo que lo mejor de su artículo está en otro sitio, en eso que usted insinúa sobre los cronistas de urgencia.
    Hay gente que sólo se siente importante por haber conocido al poeta. Y éste, sin esos admiradores, seguría siendo uno de los grandes de la poesía de posguerra.
    En eso, acierta usted.

  2. Literato Says:

    La trayectoria poética de Ángel González es, a grandes rasgos, ésa que usted dice.
    Lo que lamento es que alguien como usted, que no suele tener pelos en la lengua, no se haya atrevido a manifestar que el último Ángel González no tuvo lucidez ni arranque para criticar a su PSOE del alma, que traicionó lo ideales que le poeta y la hsitoria del partido representan.
    Ángel, más que miope, fue ciego ante las tropelías de su amado partido socialista.

  3. poesiasocial Says:

    Estoy de acuerdo con el primer comentario en que lo que interesa a los lectores en Ángel González y no las batallitas de los necrófilos de ocasión, que en esta tierra hay demasiados.
    Por otro lado, me pregunto por qué los poetas actuales de Asturias apenas han escrito sobre él, más allá de su fallecimiento.
    ¿Nadie se considera discípulo suyo?
    Si es así, ¿quienes son sus referentes y maestros?

  4. leeroviedo Says:

    Una de las cosas que no entiendo bien de usted es que escriba mucho más de política que de literatura, cuando esto último es lo suyo. También la enseñanza.
    Pero, bueno, bien está que de vez en cuando se dedique a escribir de cosas que en verdad vive y conoce. Escribiendo sobre ´literatura usted enseña. Escribiendo sobre política, argumenta y razona sobre cosas que no dan mucho de sí, auqnue, eso sí, escribe usted casi siempre con buen hacer literario

  5. Tineo Says:

    Luis:
    Fu alumna tuya en Tineo hace ya 14 años. Y aprovecho este blog que acabas de abrir para decirte que, cuando te leo, enseguida dejo de ver el papel de periódico o del libro, y te escucho como cuando nos dabas clase.
    Tus artículos, cuando no hablas de política, son una prolongación de tus clases. Y se agradece casi siempre

  6. atos Says:

    D. Luis, acierta usted con los cronistas de urgencia. Alipori auténtico producen muchas de las necrológicas escritas estos días en los diarios asturianos. Todos conocían, trataban y trasegaban Whisky de malta con nuestro vate. En fin.Muchos de ellos, sospecho que los más “venecianos” lo asaeteaban por la espalda con su sorna. Coincido con “Tineo says” en que vuesa merced debería dedicar más tiempo a la literatura. Su artículo es la prueba.
    Para caer en el mismo error que critico: Ángel González era un profesor de Literatura estupendo. Yo lo disfruté.

  7. libertario Says:

    siga escribiendo don luis sobre lo que tenga que escribir.
    siga denunciando los amiguismos, los aspectos mas miserables de estos politicos nefastos que tenemos en asturias.
    no se corte.
    la pobre democracia de baja intensidad que tenemos le necesita a gente como usted.
    ya esta bien de imponernos lo que tenemos que hacer.

  8. poesianosoyyo Says:

    Muy bien, amigo mío:
    La obra de Ángel González ahí está, en el sitio que le corresponde como referencia de la poesía de posguerra.
    ¿Pero qué pasará hora con Masip y con ese Oviedín al que González no combatió? Pues que se marcarán un tanto cultural esas gentes de tribuna ciudadana y antiasturianistas, ese entorno de Alarcos y compañía, que al final se hicieron Oviedín de alma.
    ¿Hablará usted de esto en un próximo artículo? No sé yo.

  9. lliteratu Says:

    Como ve, como pudo ver ayer en el suple de su periódico, casi todos cuentan su vida y toman al poeta como mero pretexto.
    ¡Cuánta vanidad! Y eso que todavía faltán más necrológicas en el mismo tono egocéntrico.
    Le propongo que escriba un artículo estadístico acerca de las necrológicas que se centraron en la obra del poeta y no en los propios firmantes.
    ¿Se atreverá a escribirlo?

  10. lliteratu Says:

    Otra cosa.
    ¿Qué aportan al conocimiento de la poesía de Ángel González esos artículos del Oviedín del alma, cuyos firmantes, en gran parte representan mucho de lo que criticó el poeta.
    Ángel González es un caso como el de Serrat. Ambos lucharon contra el franquismo. Y ninguno se enteró de esta pantomima de transición que tuvimos y tenemos. Y de este PSOE que soportamos desde González.

  11. poetastro Says:

    Pues, mire usted, la cosa sigue. Ahora en las cartas al director de su periódico, salen quienes quieren brindar con él.
    Analizar su obra no se hace.
    Interpretar su vida en clave histórica, antes, durante y después del franquismo, tampoco.
    Los que escriben sobre él, salvo excepciones, son lo opuesto a la poesía: son la felicidad permanente. Son la estupidez.
    Que ellos se la coman

  12. Lazarillo Says:

    A los lectores de poesía siempre nos gustarán los poetas de palabra natural y profunda, es algo que no se estila porque requiere un tiempo lento de maduración y expresión, tan ajeno a nuestro mundo.

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