DESDE UN RINCÓN DEL BAJO NARCEA

Por Luis Arias

La tarde se entrega con suavidad, se diría que perezosa. El Narcea discurre con un caudal considerablemente menor al que acostumbra en estas fechas. El cielo está algo empedrado. A consecuencia de la lluvia fina, casi imperceptible, el río se inunda de las sopas que se van formando con el leve goteo.

Las orillas están mullidas aún por la hojarasca. Tomo asiento sobre el tronco de un árbol caído. Muy pocos metros antes, me encuentro una especie de “muralla” de tierra donde se fueron asentando las raíces de unos álamos gigantescos. Las luces públicas de la carretera que discurre frente al río, entre anaranjadas y amarillentas, pretenden, de una parte, anticipar en las aguas los reflejos de la luz de la luna que vendrá más tarde. Y acaso también quieran mirarse a sí mismas como los árboles garcilasianos.

Atrás se quedaron las crudas heladas de semanas anteriores. Mientras, se diría que el Narcea, a pocos kilómetros de entregarse al Nalón, está, como es su sino, en vísperas de las crecidas que tendrán que venir después de las fuertes lluvias que aún no nos han visitado. También en vísperas de que la hojarasca desaparezca de nuestra vista, sumiéndose en el terreno en el que ahora se despliega como una interminable alfombra.

El invierno que se espera a sí mismo, dándose treguas. El río que se muestra dispuesto a llevar a término su ambición de profundidad y crecimiento tan pronto lleguen las lluvias propias de esta geografía.

Dulce espera con suaves temperaturas tras el viento sur que nos visitó hace pocos días. Dulce espera al lado de esa especie de muro terroso en el que se asentaron las raíces de unos árboles que dejaron de mirar al cielo, al modo del enhiesto surtidor de sombra y sueño del inolvidable soneto de Gerardo Diego. Dulce espera de troncos desgajados de sus raíces que, entregados,  se acuestan sobre el río que los nutrió y les permitió crecer tanto y tanto.

Dulce, deliciosa espera.

Categoría: Bajo Nalón Comentarios(6) enero 2008

6 Respuestas a “DESDE UN RINCÓN DEL BAJO NARCEA”

  1. María. Says:

    Crepuscular,…casi nocturno, lleno de “raíces”, ramas sobre el río..y árboles caídos…Así,como una joya alada,incansable sobre su discurrir…aguardando que la lluvia construya nuevas oquedades,donde guarecen más letras.
    Infinitamente bello.

  2. Cornellana Says:

    Muy bonita la descripción, muy literaria.
    Pero sabes muy bien, amigo, que lo que aquí pinta es otra cosa: denunciar la política medioambiental que cada vez nos amenazaza más, tanto desde el Gobierno astur, como desde los ámbitos municipales.
    ¿Qué terminará ocurriendo en Viescas?
    Veremos.

  3. maria Says:

    Estimado Luis me gusta mucho tú lectura, espero que sigas haciendolo asi de bien. Por nuestra querida NATURALEZA.
    Un cordial saludo. Cabaninos.

  4. rosa Says:

    Después de leer el artículo, incluso en anteriores.., pienso que tu alma tiene un poco de trovador. No has pensado en sumergirte en el fascinante mundo del poema ?. Un saludo

  5. Fabiola Says:

    Profesor,gracias por deleitarnos nuevamente con la descripción de un rincón de su querida tierra asturiana.
    Como el orfebre pule en su taller las piedras, usted lo hace con las palabras y se perciben hermosos hasta los silencios en esa “Dulce espera”

  6. loly hurtado Says:

    luis me alegro que los sueños que tenias cuando eras un joven soldado en la mili se haya hecho realidad espero que esa alma tan sensible sepa defenderse en este mundo tan materialista me alegro saber de ti te deseo lo mejor amigo

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