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RECAUDATORIA POLICIAL

admin (27 de septiembre, 2010)

Entrando en el coche

Entrando en el coche

En este mismo espacio hablamos hace un par de meses sobre los espacios de estacionamiento reservados para las personas con movilidad reducida denunciando la complejidad del problema y el poco servicio a la vez que el agujero dejado por esta medida por el que colarse más discriminación.
El pasado 11 estuvimos en Madrid, participando en la IV Marcha por la Visibilidad de la Diversidad Funcional. Estacionar en la capital de España no es fácil ni barato por eso cuando encontramos un lugar donde dejar el coche, autorizado para los poseedores de la tarjeta que acredita la falta de movilidad, a la sombra y con suficiente espacio para abrir la puerta y pasar a la silla de ruedas, nos pareció un regalo. Sin embargo, acaso por el afán recaudatorio o por un exceso de celo, el regalo traía veneno implícito a modo de sanción.
Cuando pasamos a recoger el coche, en el limpia nos encontramos con una receta que dice más o menos (se lee mal): ‘Estacionado en reservado para minusválidos ocupando con un vehículo el espacio para dos plazas’. Lugar Calle Peñuelas, 1, total 200 euros del ala.
Hice cuatro fotos para demostrar la injusticia, una de ellas está aquí insertada y el resto en Facebook y viéndolas se puede comprobar lo siguiente:

  1. En el suelo solo está pintada una plaza
  2. El tamaño se corresponde con el reglamentario para una plaza de PMR, lógicamente más amplia que el resto para permitir abrir la puerta y acercarse por el lateral con la silla de ruedas.
  3. En la señal indicativa no indica dos plazas como procede cuando esto es así.
  4. Y por último, dejé únicamente el espacio necesario para maniobrar con la silla, entre la acera y el coche.
Señal que no indica corresponda a dos plazas

Señal que no indica corresponda a dos plazas

Así responderé en el pliego de descargo pero si esto sigue adelante y soy obligado a pagar la sanción, estaremos ante un nuevo caso que añadir a la larga lista de discriminaciones hacia nuestro colectivo sobre todo si consideramos que antes de estacionar dimos varias vueltas encontrando coches estacionados en plazas reservadas para nosotros, sin tarjeta que autorizara para ello y a los que el celo policial no les arrojó de las mismas ni sancionó.