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ESTACIONAMIENTOS RESERVADOS

admin (17 de julio, 2010)

Furgoneta reparto y coche alta gama estacionado sin permiso en conocido centro comercial

Furgoneta reparto y coche alta gama estacionado sin permiso en conocido centro comercial

Incluso cuando nosotros, las personas con diversidad funcional, hablamos del uso de los estacionamientos reservados a las personas con movilidad reducida, terminamos discutiendo y cerrando el asunto sin lograr un consenso con el que acudir a las autoridades.

El problema es arduo porque tiene muchas aristas desde el mero incumplimiento ciudadano, hasta la cesión,  venta o arrendamiento de permisos que algunos beneficiarios realizan perjudicando seriamente con ello al resto del colectivo y todo ello pasando por copias fraudulentas, dejación de las autoridades y poca implicación de los estacionamientos tanto públicos de propiedad municipal como privados o de centros comerciales por ejemplo.

La creación de espacios reservados para el estacionamiento de vehículos es un elemento normativo de los denominados ‘discriminación positiva‘ con el que el colectivo reivindicaba las dificultades que encuentra para dejar el vehículo cerca de los lugares de destino, el mayor espacio que necesita para poder entrar y salir del mismo y en menor medida pero también el costo del estacionamiento para un conjunto de ciudadanos a los que vivir resulta más caro que al resto. Lo malo ha sido el  resultado.

Hasta que se aplicó la normativa europea el fraude existía pero se controlaba mejor porque se expedía un certificado al coche, es decir, un documento solo válido para el coche y el conductor al que se le había expedido. Esto, de forma fácilmente entendible, discriminaba al resto de las personas con movilidad reducida que no podían, no sabían o no querían conducir y que eran trasladados en vehículos de su propiedad conducidos por ayudantes, amigos o miembros de su familia o simplemente en el automóvil de un amigo o vecino. Para evitar esa discriminación desde el Gobierno Europeo se normalizó la tarjeta de estacionamiento universal emitida a favor del afectado por las dificultades de movilidad y a partir de ahí y de la posibilidad de que dicho documento pueda figurar en cualquier coche independientemente de quien sea su propietario o conductor, es lo que ha dado lugar a los problemas actuales.

Personalmente soy de la opinión y más de una vez lo he hecho público, de que la normativa no favorece al colectivo sino que produce frustración en el mismo por lo que sería partidario de que se eliminen. Me consta que esto no es posible pero también que hemos de buscar alguna otra solución como las que en algunos países se están tomando ya, de dotar a estas plazas de elementos electrónicos que avisen a la policía del uso indebido, admitir denuncias de terceros para sancionar, etc…

PICARESCA

admin (14 de febrero, 2010)

Personas observan un coche ocupando una plaza para PMR

Personas observan un coche ocupando una plaza para PMR

En la Vall d’Uixó el Ayuntamiento está tomando medidas para atajar la picaresca de ciudadanos a los trae sin cuidado el daño que hagan con tal de aprovecharse de los estacionamientos señalizados para personas con movilidad reducida que con frecuencia están estratégicamente situados para que los usuarios de silla de ruedas o personas con dificultades de movilidad puedan acceder a establecimientos, museos, centros urbanos, etc…, y que por ende están ubicados en lugares próximos a la entrada a los mismos.

Esto no ocurre solo en ese ayuntamiento, desgraciadamente está ocurriendo en todos los municipios y lo que es peor las autoridades o no están ejerciendo su trabajo de modo adecuado o el tema es muy complicado de resolver. Primero los permisos se daban para un coche, es decir el permiso se otorgaba a un conductor con movilidad reducida que conducía pero esto, por discriminatorio respecto a personas con dificultades de movilidad que no son conductores se cambió y, desde entonces, los permisos son nominativos, es decir, se otorga a favor de cada ciudadano que acredite ser beneficiario independientemente del automóvil en el que viaje y si es conductor o acompañante.

Los beneficiarios no son menos culpables por cuanto tenemos conocimiento que hay quien se desplaza muy poco y sin embargo, la persona que más o menos habitualmente lo transporta, utiliza el permiso a diario sin que la policía haya encontrado el método para frenar esta actuación irregular. Pero se dan casos más denigrantes aún, como alquilar o vender el permiso una vez que nos ha sido concedido. Si a esto añadimos los desaprensivos, los que tienen prisa, los que solo era un momento, los que no se dieron cuenta y los despistados, se puede uno percatar enseguida de la magnitud del problema.

Me cuentan que en otros países, Estados Unidos por ejemplo, una gente reprocha a otra su actitud cuando ve que hace esto porque considera que quien lo hace está, no solo perjudicando al colectivo beneficiario, sino que, además,  obtiene una ventaja en perjuicio de quien obra de buena fe. Y esta es una de las cosas que aquí no hemos sabido hacer. Cuando apreciemos en alguien una actitud incorrecta como la ocupación de una plaza destinada a una persona con movilidad reducida sin necesitarla, llamémosle la atención, evitemos que se pase de listo, seamos seres sociales, solidarios, ciudadanos de orden.