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DE AMIGOS Y ENEMIGOS

jesusgarcia (7 de junio, 2014)

Excremento voluminoso en la acera ya de por sí estrecha frente al centro social El Cortijo en La Corredoria.

Excremento voluminoso en la acera ya de por sí estrecha frente al centro social El Cortijo en La Corredoria.

Hubo un tiempo en Oviedo que podías caminar sin mirar al suelo porque pisar un excremento de perro era alto improbable pero esto ha pasado a formar parte de la historia de una ciudad famosa por su limpieza.

Ahora, cuando menos te lo piensas te encuentras ante una mierda de nuestros amigos los perros por culpa de nuestros enemigos los hombres y mujeres. Y a esto hay que añadir que los recortes en los servicios y la desidia de las autoridades locales hacen el resto. No se limpian las aceras (antes se barrían con agua constantemente) y los agentes urbanos no cumplen su misión de sancionar a aquellos ciudadanos que transgreden las normas sobre tenencia de animales y sus cuidados.

Otro fenómeno canino tiene que ver con la moda que se está imponiendo sobre tenencia y exhibición de mascotas lo que está provocando que encuentres en barrios pobres a ciudadanos que viven del salario social mientras pasean un can de raza auténtica y según los casos con pedigrí cuyo costo suele superar los 600 euros. Mas recientemente la ignorancia está acercando a la gente un perro poco recomendable como mascota y hablo del “Pit bull” por los riesgos que esta raza encierra al pertenecer al grupo de los denominados perros potencialmente peligrosos.

Es necesario que el poseedor de este animal esté equilibrado emocionalmente, cuente con experiencia en la socialización de este tipo de mascotas, y además, lo tenga conveniente vacunado, asegurado y provisto del correspondiente chip pero más necesario aún para que eso se de es que los agentes se acerquen al perro cuando lo vean pasear y como hacen en la Comunidad Autónoma de Euskadi, comprueben que estos términos se cumplen, castigando a sus propietarios duramente cuando no es así.

Hace no tanto vi como una perra de esta raza destrozaba a otra más pequeñita ante la impotencia, gritos y sollozos de su dueña que no soltó la correa de la perrita pero nada pudo hacer para apartarla de sus fauces, sin embargo, las cosas siguen igual hasta que la víctima sea un niño y entonces empezarán a tomarse medidas aunque ya será tarde.

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