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CLIENTELISMO

jesusgarcia (21 de mayo, 2014)

Mercedes del torero

Mercedes del torero

Decía mi abuela que ahora, si aún viviera, pasaría de los 125 años, que el mal de España era el clientelismo. Hijo mío, decía, vosotros los jóvenes tenéis que acabar con esa rémora que aniquila la justicia social en nuestro país. Ahora tendría que decirle, lo hemos hecho mal abuela, esto ha cambiado poco.

Hace no tanto aunque todavía trabajaba, quiero decir que no me habían jubilado, dejé estacionado el coche en carga y descarga para visitar profesionalmente a un cliente. Se trataba de la calle Esproceda en Gijón, no se me olvida y lo hice así porque la plaza habilitada para discapacitados cerca de esa zona estaba ocupada por una furgoneta de reparto y yo tenía prisa, el comercio que tenía que visitar se encontraba al otro lado de la calle mencionada y llegaba tarde. No debí tardar en regresar más de veinte minutos, sin embargo, cuando lo hice, a pesar de que el coche tenía en sitio visible el certificado de discapacitado, la grúa se lo había llevado.

En seguida salieron unos paisanos de un bar próximo vociferando, ¡son unos canallas, unos canallas! –se referían al agente de policía que acompañaba a la grúa porque lo advirtieron de que el coche era conducido por un señor en silla de ruedas y era una “putada” que se lo llevaran–, pero no sirvió de nada. Respondieron que así aprendería a estacionar donde tenía permitido hacerlo.

Llamé por teléfono, supliqué. Les expliqué que trabajaba, que era comercial, que tenía que comer y continuar por la tarde, lo lejos que quedaba el parque municipal del sitio donde me encontraba, que con la silla me era costoso acudir a retirarlo, etc…, pero la respuesta fue tajante, tome un taxi o haga lo que quiera pero que sepa que lo tiene que retirar hoy porque, en caso contrario, le cobraremos estancia. Creo recordar que la broma entre taxi, multa y grúa pasó de los 230 euros, aunque no lo recuerdo muy bien.

Hoy me desayuno con la noticia de que un “jefezucho” del parque móvil de Madrid ha ordenado le devuelvan su mercedes gratis a un torero, seguramente porque es torero. Clientelismo, el mismo mal que molestaba tanto a mi abuela.

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