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EL DEBATE ESTÁ SERVIDO

jesusgarcia (23 de enero, 2014)

Madre e hijo asesinado

Madre e hijo asesinado

El fanatismo mata, eso está claro. Y que un niño afectado de hidrocefalia no puede ser tratado únicamente con medicina natural alternativa está claro porque muere. En este sentido las autoridades suizas le retiraron la custodia de su hijo porque padecía esta enfermedad y ella no permitía que se le aplicaran los fundamentos de salud científicamente recomendados para el caso. Posteriormente lo secuestra y lo trae a España y ya todos sabemos que esta historia ha terminado mal y que subyace en ella un interesante debate.

Se habla mucho del derecho innegable de los padres a educar a sus hijos como les parezca independientemente de lo que los Estados dicten o contemplen las constituciones y también sobre que métodos de salud aplicarles, a saber, alternativos, naturales, macrobióticos, etc… Podemos recordar llegado a este punto que el creador de Aple seguramente murió de cáncer porque no quiso someterse a los tratamientos científicamente fijados por la dirección general de la salud.

Muchas veces, en nuestras ciudades, observamos niños que no son adecuados de acuerdo con los cánones sociales que tenemos establecidos, no acuden a la escuela aunque es obligatoria, no se les educa de modo social o son mal alimentados. Y nos preguntamos ¿Cómo las autoridades no hacen algo, por qué no se lo retiran y se hacen cargo de ellos? Otros debaten que no es lo correcto que debe prevalecer la voluntad paterna. En este debate, personalmente siempre me encontré pillado. En el fondo creo que la libertad de unos termina donde comienza las libertades de los otros pero ¿Cómo se administra eso?

En el caso que traigo aquí nos podemos preguntar. ¿Qué hubiera ocurrido si las autoridades de su país le hubieran permitido que el niño recibiera los tratamientos que ella consideraba convenientes y no los indicados por sanidad? Seguramente moriría pero no todavía. Es decir hubiera vivido unos días, meses o años más de lo que lo ha hecho porque no habría sido ni secuestrado por su madre ni asesinado por ésta ni ella se hubiera intentado suicidar. Ahora bien, cuando hubiera muerto nos preguntaríamos ¿Cómo es posible que las autoridades no le hubieran retirado el niño y aplicado el tratamiento necesario?

El debate está servido y pronto, por desgracia, será alimento social de los escarnios televisivos de pandereta.

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